Vaqueros que producen silicosis

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La moda de los vaqueros envejecidos se extiende por todo el continente. La técnica que utilizan para lograr ese efecto causa miles de enfermos terminales en Turquía, Bangladesh, China y la India. Los países donde se fabrican. En algunos de ellos se ha prohibido el uso de esa técnica pero siguen existiendo en la clandestinidad.

En todo el mundo se fabrican anualmente cinco mil millones de pantalones vaqueros. El estilo ha ido cambiando según las tendencias. En la actualidad esta de moda los de efecto envejecido. Para desgastarlos, existen diferentes técnicas. Desde el uso de láser hasta piedras de esmerilar. Pero la más extendida, por su eficacia y su bajo coste, es la aplicación de un chorro de arena a presión contra la ropa. El problema es que levantan una gran cantidad de polvo. Si los trabajadores no están bien protegidos, el polvo de sílice se puede incrustar en los pulmones y provocar silicosis. Una enfermedad que no tiene cura. Produce envejecimiento prematuro, e incluso la muerte en los casos más agudos. Los síntomas son tos, disminución de la capacidad pulmonar, pérdida de peso, dolores de pecho, dificultad para respirar y cansancio. A veces, suele confundirse con la tuberculosis, por lo que solo unas pruebas exhaustivas de los pulmones confirman la enfermedad mortal. “La silicosis se manifiesta normalmente al cabo de quince o veinte años de haber estado expuesto al sílice, pero en casos de gran exposición, aparece en tres meses”explica el doctor Zeki Kiliçarslan mientras muestra radiografías de los pulmones destrozados de varios afectados.

La falta de protección ante los riesgos laborales en los países de manos de obra barata, conlleva a que la enfermad se extienda a toda la población. El caso más grave es Turquía, el segundo productor mundial de pantalones vaqueros después de China. El 80% de la población trabaja en este sector. Los obreros producen mas de 12 horas al día, seis días a la semana. Están todo el día expuesto al polvo sin ninguna precaución. En algunos talleres incluso se tapan las salidas de ventilación para impedir que el polvo se escape. “Había tanta cantidad de polvo que todo estaba nublado, apenas podía ver a mi compañero a unos metros”, explica Ibrahim Kejim, un antiguo trabajador.

La mayoría de los trabajadores son inmigrantes rurales que acuden a las grandes ciudades empujados por la pobreza. Encontrar empleo en este sector durante unos meses es fácil y cuando las fábricas cierran, enseguida se abren otras. Muchos desconocen los riesgos; otros prefieren ignorarlos, creyendo que es algo temporal.

En toda Turquía hay unos 3.500 aquejados de silicosis. Aquellos que se han atrevido a denunciar a sus antiguos patrones no han conseguido nada. Los dueños de la fábrica cambian el registro de la propiedad y la sentencia va contra los trabajadores por calumnias. Cuando la cifra oficial de muertes alcanzó las 40 personas, a principios de 2009, el Gobierno decidió prohibir el uso de esta técnica. Es difícil certificar que los talleres han cerrado, pues casi la mitad de la actividad comercial del país es clandestina. Algunos fabricantes se han trasladado a pequeñas fábricas del país que solo abren de noche. Otros las han establecido en países como Egipto, Bangladesh, Pakistán, China, Siria, Vietnam y México. Países donde las regulaciones laborales son pobres. Estos talleres abren solamente durante unos pocos meses. Después cierran y se trasladan a otro lugar, para evitar sanciones e indemnizaciones. El principal destino de las exportaciones es la Unión Europea, así que no cabe duda de que estos vaqueros han pasado por nuestros mercados.

Todas las grandes marcas de moda han usado este sistema, aunque lo hacen subcontratando a una empresa, que a su vez subcontrata a otra y esta a pequeños talleres, por lo que es muy difícil pillarlas. No hay facturas ni documentos. Nada que vincule a las grandes compañías con los talleres. Algunas grandes marcas como H&M o Levis han prescindido ya de este método. “Para estar seguros de ningún trabajador pone en peligro su salud, hemos decidido dejar de hacer pedidos de productos tratados con chorro de arena”, reconoce Karl Gunnar Fagerlin, gerente de la firma. El problema es que la alternativa es hacerlo a mano con lijas. Ante esta incertidumbre, una empresa valenciana ha inventado una lavadora ecológica y una técnica de láser que destiñe los pantalones de forma limpia y rápida. La eco-lavadora G2 envejece los vaqueros con aire convertido en ozono. Después, utiliza un láser para realizar desgastes localizados, como en las rodillas o en los glúteos. “Este invento acabará con la silicosis. En 2 ó 3 años se habrán erradicado la técnica del silicio en todo mundo” , asegura Enrique Silla, inventor de esta nueva técnica.

Fuente de texto:
http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=711110
Fuente de Imagen:
http://gentefina09.wordpress.com/2011/03/02/los-vaqueros-desgastadosde-pepe-armani-y-diesel-causan-victimas-mortales-en-varios-paises
http://elpolvorin.over-blog.es/article-los-vaqueros-mas-obscenos-68843699.html

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