Vacaciones: sinónimo de comer bien

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Muchos ya estamos contando los días que nos quedan para poder cogernos esas ansiadas vacaciones de Navidad. Algunos tendréis el tipo calendario colgado tras la puerta de la cocina y plagado de cruces impetuosas que tratan de tachar los días que van pasando, de borrarlos del presente para que se queden en un pasado vivido que nos encamina al descanso. A otros, ya les habrá invadido el espíritu navideño y contarán los días restantes comiendo chocolatinas que obstinen de las casillas de los calendarios de adviento. Esos en los que cada una de las ventanitas que abrimos nos da un regalo a modo de recompensa, o una medicina vitamínica para afrontar un nuevo día.

Pero cuando llega la Navidad, para aquellos que tienen la oportunidad de tener vacaciones, o casi más un privilegio, todo cambia. Dejamos el estrés de los estudios y el trabajo para embarcarnos en un estrés consumista tanto de regalos como de dulces y cordero, gambas y champán que llenan si para nuestros estómagos. Sin olvidarnos de aquellos que ya cuentas con 31 mini chocolatinas en su estómago del divertido calendario.

Pero no pasa nada. Esto es tradición. Ya nos apuntaremos al gimnasio en enero o febrero, o no, ya se verá. Y la verdad es que nos gusta comer y comer bien. Por eso voy a presentaros dos alternativas gastronómicas para disfrutar en estos días en los que nos volvemos comilones y disfrutamos de la compañía de los amigos y familiares.

La primera opción, es quizás algo más informal al ser un bar de tapeo, pero lo más importante, de tapeo GRATIS. Os presento a “La Blanca Paloma” un regalo que, si sabes buscar, descubres que todavía guarda Madrid.

Entre las enmarañadas calles del barrio de Malasaña y rodeado de bares, puf y tiendas de ropa que sorprendentemente, están cambiando hacia una tendencia demasiado moderna que rompe con la tradición del barrio más roquero y alternativo de Madrid, aparece “La Blanca Paloma” recuperando esa tradición tan madrileña de caña y tapa en la Calle Espíritu Santo.

La dinámica: es muy sencilla. Basta con pedir una caña y ver como ante tus ojos te presentan una caña doble en vaso de tubo por 2,20 Euros. Quizás un precio excesivo para una cerveza de grifo si no fuera por que viene acompañada por un huevo frito con pan por persona, más unos cuantos platos de tapas variadas para compartir con tus acompañantes. Si tienes la suerte de no encontrar el local demasiado lleno, que ese es el inconveniente, pero es que las noticias buenas vuelan rápido; puedes disfrutar de hasta 7 tapas diferentes solo por pagar tu caña.

Para aquellos que prefieren las reuniones en familia o una cenita romántica con la pareja; o por que no, disfrutar de un momento de lujo y amistad. Os recomiendo el “Ginger”. Un restaurante situado en la Plaza del Ángel nº 12 que cuida al milímetro la presentación, la decoración, el sabor de sus plato y lo que es muy importante sus precios.

Junto a una fabulosa carta de entrante, pastas, carnes y pescados, sin olvidarnos del buen vino que puede acompañar nuestra cena, se nos ofrece un ambiente distinguido y tranquilo que no hará tiritar a nuestros bolsillos pero si a nuestro paladar.

Por ejemplo, 27 Euros por persona aproximadamente, puedes disfrutar de un festín con primer y segundo plato (recomiendo en plato confitado con salsa dulce y tempuras de verduras), vino, té y una copa o coctel como despedida.

Las ideas ya están puestas sobre la mesa, ahora solo falta que decidáis a cual le queréis hincar el diente. Bon appetit!

Texto:
Propio
Imágenes:
http://lacuchara.es/2010/09/29/la-blanca-paloma

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