"Ustedes pongan las imágenes que yo hago la guerra"

0
197

Sería coherente pensar que las cosas cambian con el tiempo. Que el modo de ver lo que rodea a cada cual es diferente en función a la época. Que lo que hoy es motivo de habladuría mañana quede en algo más lejano que el olvido. La gente se cansa en seguida de todo. Renovarse o morir, que dicen. Pero a veces, y sólo a veces, se crea algo que, por el motivo que sea, engancha a la gente. Véase la prensa rosa. El sensacionalismo, las informaciones de interés humano. Aquéllas que buscan el morbo por el morbo y  los detalles llamativos y escandalosos suplen la falta de rigor en las noticias. Las mismas que completan la parrilla televisiva de todos los días, y que incluso comienzan a hacerse un hueco en los periódicos nacionales de mayor tirada.

Sus inicios se marcan finales del siglo XIX, cuando el querer conseguir más y más colmó el vaso del quehacer periodístico y el duelo entre Pulitzer (The World) y Hearst (New York Morning Journal) por ser el mejor en su oficio se convirtió en una batalla campal. Vender más que el otro era su objetivo principal. Atrás quedó la ética periodística, la necesidad de informar y de ser riguroso en su trabajo. La sociedad comenzó, ya sin lugar a dudas, a ser un sujeto pasivo que se tragaba todo lo que le daban, capaz de no cuestionar nada si la historia que tenía ante sus ojos era lo suficientemente escandalosa como para rellenar los huecos aburridos del día.

Y hasta ahora, poco ha cambiado la cosa. “Ustedes pongan las imágenes que yo hago la guerra”, fue la contestación que Hearst le dio a sus redactores cuando, en la guerra de Cuba, éstos no tenían material suficiente para escribir nada. “… que yo hago la guerra”. En todos sus sentidos. Y, claro está, la armó. Y lo hizo de tal forma que más de un siglo después, el periodismo que defendió a capa y espada sigue vigente. Vigente y defendido por muchos. Da dinero, no hacen falta más explicaciones. No es un periodismo prestigioso, pero sí económico. Aunque luego, por supuesto, nadie reconocerá ser consumidor de este tipo de periodismo.

Reconocer ser fan de Mariñas o testigo de la entrevista a Julián Muñoz no deja a uno en muy buen  lugar, así que, como los trapos sucios mejor lavarlos en casa, nadie comenta lo que hace de puertas para adentro. Y allí estamos, sin nada mejor que hacer ni nada mejor que ver que la vena acusadora de la Patiño, el morbo sádico que utilizan en programas como Está Pasando, sin nada que contar pero con necesidad de rellenar el hueco televisivo (cada vez menor, por cierto) que la cadena le concede, o la reyerta entre las “reinas de las mañanas”, Ana Rosa Quintana y Mª Teresa Campos, que ahora resultan ser unas compañeras obligadas que no terminan por olvidar sus rencillas y se las sueltan a la menor oportunidad.

Luego aparece alguien que se divierte metiéndose con este mundillo, hasta que colma la paciencia del dueño de los mismos y comienzan las demandas. Que si no podéis emitir imágenes nuestras, que si os estáis aprovechando de nuestro trabajo… Y por el otro lado: que si fueseis más éticos y profesionales no nos meteríamos con vosotros, que debéis ser más rigurosos y profesionales, que tenéis que informar y no mentir tanto…

Hasta que el Juez le da la razón a los “pobres” que, de un tiempo a esta parte, han pasado a convertirse en el hazmerreír de todos y cuyo trabajo empieza a ser debatido ya de forma unánime. Pero claro, una vez pillados y cuestionados, mucho mejor poner a las autoridades de por medio antes que hacer examen de conciencia y estudiar si el trabajo que se está haciendo es el correcto o no. Y es aquí precisamente cuando volvemos al principio: si esto vende y da dinero, para qué cambiarlo.

Y hasta que los de arriba sigan con el mismo parecer (y va para largo), España seguirá oliendo a ajo mientras de fondo se seguirá oyendo un “¡Arriba la Esteban!”.

Fuentes del Texto:
Historia de la Propaganda (Ingrid Schulze)
abc.es (
http://www.abc.es/20081130/radio-television-radio-television/munoz-roldan-20081130.html)
todocorazon.net (
http://www.todocorazon.net/noticia3676.htm)
todobasura.net (
http://www.telebasura.net/2008/11/14/ana-rosa-quintana-y-maria-teresa-campos-cara-a-cara/)
20minutos.es (
http://www.20minutos.es/noticia/426480/0/seloquehicisteis/vasile/demanda/)
Fuentes de las imágenes:
http://www.fotothing.com/photos/433/4339f5a0df4d98ecbebb11648e4b3ca4_25d.jpg

1 Comentario

  1. “Es lo que vende, es lo que interesa, pongámoslo como plato principal para la parrilla televisiva”.
    Esto es lo que deben de pensar los de arriba y, como muy bien, hemos visto en esta breve reflexión, como esto siga así no acabaremos diciendo Arriba a la Esteban, sino: lo que tú digas, Esteban!

  2. Como bien dices, nuestra televisión es una clara muestra de la sociedad que estamos creando y la hipocresía es uno de sus componentes más evidentes. ¿Cómo puede alguien ser cómplice de entrevistas a personajes condenados por robar al pueblo? Pues sí, es así y el morbo puede aunque no más que la propia verguenza por una actitud que consideramos reprobable. Culpa de los programadores pero también culpa nuestra, por esa actitud maniquea. Esto cada vez “huele” más

  3. Por fin un articulo que habla claro sobre la situacion real del periodismo,debo felicitar a la periodista ya que es un articulo muy entretenido de leer, y no se hace nada pesado ya que utiliza un vocabulario coloquial.

  4. En este artículo se manifiesta lo que piensa mucha gente, pero de lo que parece que no se dan cuenta los que programan las parrillas televisivas… En lugar de programas educativos para los niños, (cuánto se echa de menos programas como Barrio Sesamo, o dibujos aptos para los más pequeños), aparecen programas en los que sólo se habla de esos famosillos que han encontrado en todo ésto un buen filón.

  5. O los Fraggle Rock, sí señor, eso era música. Elena, no sólo por las verdades, que creo que en nuestra facultad se piensa de esta manera (aunque conozco a bastante gente que está enganchada a “mujeres hombres y viceversa”, creo que es así, ques otra mierda como el Windsor de grande), sino por como lo has redactado, creo que podemos estar orgullosos de los nuevos profesionales que salen de esta facultad, aunque sea por talento propio…hay esperanza en el futuro periodístico de este país. Gracias

Dejar respuesta