Uso no sexista del lenguaje

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Cuando hablamos de la incorporación del enfoque de género en la lengua, algunas personas creen que esta incorporación se limita al uso de los artículos “los” y “las” en el lenguaje. Pero la aplicación del enfoque de género implica algo más que ciertos usos del lenguaje.

Las lenguas son sistemas de comunicación creados por los seres humanos a su imagen y semejanza; por ello, en sociedades en las que se establece una diferencia social entre los sexos, existen divergencias estructurales y de uso entra la manera de hablar de las mujeres y la de los varones, y la lengua creada por pueblos así caracterizados recoge y transmite una manera distinta de ver a unas y a otros. Por tanto, el lenguaje es una forma de representarnos el mundo y tiene un doble poder reproductor y transformador de la realidad.

En definitiva, la aplicación del enfoque de género, si bien no se limita al uso del lenguaje, sí requiere de éste para hacer un análisis de la realidad y proponer transformaciones más igualitarias visibilizando a hombres y mujeres.

En la vida cotidiana, sin darnos cuenta, dedicamos más atención a los varones. Esto se refleja en el lenguaje. Por ejemplo, en un clásico estudio realizado en 1987, se encontró que del total de palabras emitidas por personal docente, un 60% e dirigió a estudiantes varones y un 40% se dirigió a estudiantes mujeres, y en los libros de texto, en todos los casos predominaron imágenes masculinas (que son otra forma de lenguaje). Incluso en las carreras feminizadas, esto es, en las que son mayoría las estudiantes, se detecta -por muy tenue que sea- una actitud más positiva hacia los alumnos que hacia las alumnas, tanto si el profesor es varón como si es mujer.

Si deseamos una sociedad más igualitaria debemos empezar por el lenguaje. Observar con mayor detenimiento las palabras orales y escritas que usamos, es una forma de reflexión y concienciación, para recordarnos y darnos cuenta de que la humanidad está formada por dos sexos. Mencionar exclusivamente a hombres o a mujeres, produce el efecto de excluir al otro sexo, no interpelarlo ni involucrarlo en nuestra gestión.

¿Cómo lograr un lenguaje que visibilice a hombres y mujeres? He aquí una propuesta buscando la claridad idiomática y la inclusión de todas las personas:

Los errores más frecuentes:

  • El uso del género gramatical masculino como genérico para hacer referencia tanto a hombres como a mujeres. Excluye y hace invisible a la mujer. Los niños estaban jugando al fútbol… (¿y las niñas?) Los derechos del hombre… (¿Y las mujeres?)
  • Presentación del hombre como único sujeto de acción y referencia, y de la mujer como dependienta o subordinada. El presidente del Gobierno acudió a la recepción acompañado de su mujer y su hijo. Los asistentes al concierto acudieron con sus cónyuges, novias….
  • Uso asimétrico de nombres y títulos. Minimizan a las mujeres. Señor …………. Señora o señorita (expresa estado civil) Hombres ……. Chicas; Placido Domingo ……… La Caballe
  • Atribución de diferentes cualidades a hombres y mujeres. En las mujeres se suelen destacar cualidades estéticas e intelectuales para los hombres. Las mujeres, elegantemente vestidas…
  • Uso del género femenino para descalificar y alusiones peyorativas a las mujeres o a los valores, comportamientos y actitudes que se les asignan. ¡Llora como una mujer! ¡Tonterías de mujeres !
  • Usar el femenino siempre que corresponda al sexo de quien se escribe o habla aunque sea infrecuente. El usuario …………. la usuaria el jefe …………. la jefa
  • Recurrir a los genéricos universales que incluyan realmente a mujeres y hombres: persona, gente, población, infancia, niñez, profesorado, pueblo, ser humano, funcionariado. Los niños deben dormir 10 horas. (excluye a las niñas) En la infancia se debe dormir 10 horas.
  • Utilizar tratamientos equivalentes. Sr …………. Sra; Hombre …………. Mujer
  • El uso de las barras y la @ s. Las barras pueden ser validas en algunos casos, especialmente para documentos administrativos: formularios, fichas, impresos…La @ es mejor evitarla. No soluciona el problema a nivel oral.
  • Emplear los dos géneros gramaticales. En estos casos se sugiere concordarlos con el último artículo o sustantivo. Los nuevos trabajadores. Los y las nuevas trabajadoras
  • Usos de nombres abstractos: Asesoría, tutoría, dirección, jefatura, titulación, licenciatura, abogacía, jurídica,…
  • La prueba de la inversión: Para descubrir una frase sexista sustituye la palabra dudosa por su correspondiente del género opuesto. Si la frase resulta inadecuada, la original es sexista.

Fuente del texto
www.mujeres.universia.es
Fuente de la imagen:
www.google.com

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