Usain Bolt y David Rudisha, estrellas del tartán

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El estadio olímpico de Londres contempló durante la noche del 9 de agosto una de las jornadas de atletismo más grandes de toda la historia olímpica. Usain Bolt, una leyenda viva de la velocidad, y David Rudisha vencieron en sus respectivas pruebas con distintos argumentos pero similar emoción. El jamaicano certificó su doblete en la velocidad, repitiendo el que había logrado en los Juegos de Pekín; el keniata logró un récord mundial en los 800 metros lisos para la posteridad.

David Rudisha consiguió el primer récord mundial de atletismo en los JJOO

Usain Bolt ya ha llegado más lejos que ningún otro. Los calificativos que lo consideran una suerte de deidad deportiva vuelven a aparecer junto a sus instantáneas triunfantes. El velocista jamaicano acapara toda la gloria y no encuentra comparación histórica alguna. El futuro volverá atrás la cabeza y contemplará esta época del atletismo ligada indisolublemente al nombre de Usain, el señor de las medallas de oro. La galopada, otra más, sobre la pista de atletismo londinense eleva al ‘sprinter’ al cielo.

La de los 200 metros lisos se convirtió en la carrera de esta distancia más veloz de la historia. Se vio un triplete de Jamaica difícilmente repetible. Bolt paró el tiempo en 19.32, cerca de sus propias plusmarcas mundial y olímpica. El primer 100 anticipaba un paseo triunfal que no se produjo. Yohan Blake, que compitió con Bolt de tú a tú durante más de 50 metros en la recta de meta, estableció su mejor marca personal con 19.44. Warren Weir, con 19.84, cerró el podio más caribeño. La velocidad jamaicana vive su mejor momento. La Generación Bolt es una oda de potencia y alegría sobre el tartán; son los de Jamaica velocistas llenos de ritmo y júbilo.

La carrera de los 800 metros, una distancia agónica a caballo entre el mediofondo y las pruebas de velocidad, ofreció uno de los mayores espectáculos en unos Juegos que están resultando prolíficos en momentos de deleite. David Rudisha, atleta keniata, plusmarquista vigente y favorito para el triunfo, tomó la iniciativa poco después de la salida y comenzó a tirar. El ritmo, propio de las liebres que aligeran las pruebas en los mítines de exhibición que las grandes figuras utilizan para hacer marca, se hizo infernal desde el primer 200. El propio Rudisha se encargó de endurecer la prueba y de seguir aumentando la velocidad.

Por detrás, la distancia respecto al segundo, fuera quien pudiera, se hacía cada vez mayor. Rudisha no se giró, no miró atrás. Enfiló agotado la recta de meta y paró el cronómetro en 1:40.91. Lograba así el keniata el primer récord mundial en atletismo. La carrera, veloz y extenuante, dejó también un reguero de mejores marcas nacionales y personales. Rudisha se convertía así, en el ser humano más capacitado para sostener un ‘sprint’ largo y prolongado.

Bolt, Rudisha y viceversa. Dos estrellas en el firmamento deportivo de estos Juegos, dos figuras cuyas carreras de ayer quedarán inmortalizadas para siempre. El de Trelawny acapara ya cinco preseas doradas y se convierte en el primer bicampeón olímpico de 100 y 200. Para igualar su cosecha de Pekín le falta sumar el oro del relevo 4×100. En la carrera 4×400 no correrá finalmente, su equipo nacional no se clasificó. El salto de longitud es la disciplina que todavía no se ha decidido a probar el jamaicano, aunque leyendas de la velocidad como Jesse Owens o Carl Lewis también destacaron en esta prueba. Rudisha, con solo 23 años y un campeonato mundial y otro olímpico, tiene margen para seguir equiparándose o superando las carreras de mitos como Sebastian Coe o Wilson Kipketer.

Fotografía: The LOC of the Olympic Games and Paralympic Games Limited

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