Usain Bolt, rey de la velocidad

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La batalla del hectómetro, la prueba fetiche de cualquier edición de los Juegos Olímpicos, terminó con una inmensa victoria de Usain Bolt, que defendía título y ciclo hegemónico. La mejor final de los 100 metros en unos Juegos vio a siete de los participantes por debajo de la barrera de diez segundos. 9.63 fue el tiempo empleado por el atleta jamaicano, nuevo récord olímpico y segunda mejor marca de todos los tiempos.

Bolt será el jefe de los 100 metros lisos durante cuatro años más

El relámpago, esa ráfaga de luz eléctrica y evanescente, surgió majestuoso en la noche londinense. La explosión, pasados los 30 primeros metros y con los cuerpos ya erguidos, irradió un fogonazo capaz de iluminar a todo el planeta deportivo. Usain Bolt, un atleta para la historia que acumula récords y medallas, comenzó a alargar su zancada. En el último tercio de la carrera, corrió para rubricar el triunfo con una marca estratosférica, solo cinco centésimas por debajo del récord mundial que consiguiera en el verano de 2009 en Berlín. Lejos de extinguirse, el resplandor del mito crecía. Al oro de Pekín en la prueba reina del atletismo, se le acaba de sumar el título en la histórica carrera de Londres.

Sombras y dudas habían crecido en el entorno de Bolt durante los últimos meses. El velocista jamaicano no parecía sobrenatural: el mito se hacía carne. Yo no eran frecuentes las marcas colosales. Y en los ‘trials’ jamaicanos, cuarenta días atrás, aparecía la derrota. Yohan Blake se convirtió en el único atleta capaz de derrotar al monarca de la velocidad en los últimos cuatro años tras ganar las carreras de 100 y 200. Se encendían las alarmas. Los Juegos estaban cerca y ni la preparación, ni la motivación, resultaban las más óptimas.

La llegada de la cita olímpica reencontró al deportista con el icono. El tartán británico ha acogido el regreso del Bolt bromista y extrovertido. También, la vuelta del ‘sprinter’ exuberante, del atleta capaz de dominar la prueba más corta con un esfuerzo máximo de solo unos pocos metros. La semifinal sirvió para que el jamaicano enseñara su condición de favorito, dejándose llevar durante la última parte y sin intentar hacer marca. Sin embargo, en otra de las rondas previas a la final, Blake decidió imitar a su colega Bolt y ganó su serie con el mismo aire de suficiencia.

Y es que si de algo estaba llena una prueba tan breve, como es la final de los 100 metros lisos, era de los muchos pequeños duelos que encerraba dentro de la misma. Crecía la posibilidad de asistir al ‘sorpasso’ entre jamaicanos. O conocer si Estados Unidos sería capaz de recuperar la hegemonía mundial de la velocidad. Y la carrera, una final de un nivel altísimo, concluyó con Blake y el norteamericano Justin Gatlin acompañando en el podio a Bolt. La ingeniería y disciplina norteamericana volvían a sucumbir frente a la alegría espontánea en el correr de los caribeños. Tampoco el aspirante derrotaba al campeón.

La histórica final, la más veloz que nunca se haya corrido, ha tenido a siete atletas por debajo de diez segundos; además, cinco de ellos completaron el hectómetro en menos de 9.90. Usain Bolt, el poderoso tirano de la velocidad mundial, se ha reencontrado con la gloria. La gloria ha reconocido de nuevo, a un atleta único, capaz de aventajar a sus rivales con galopadas prodigiosas.  

Fotografía: IAAF

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