La “Villa del Libro” resiste la crisis económica entre textos, museos y paisajes con historia

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Entre los Montes Torozos y la llanura de Tierra de Campos se encuentra Urueña, más conocida como la Villa de los Libros. El pequeño enclave, situado a 55 kilómetros de Valladolid, cuenta con poco más de 200 habitantes y un total de diez librerías de diferentes especialidades. ¿La razón? Una iniciativa municipal que nació en 2005 con el objetivo de incentivar la llegada de visitantes a través de la literatura y que en la actualidad, a pesar de la crisis económica, sigue cautivando a los turistas que se acercan al pueblo para perderse entre sus callejuelas y sus libros.

Panorámica de Urueña

El tradicional paisaje castellano que acompaña al imponente recinto amurallado de Urueña da cobijo a la primera Villa del Libro de España. Nombrado Conjunto Histórico Artístico en el año 1975, este pueblo recibió en 2007 el título de Villa del Libro, un reconocimiento que sólo poseen otras catorce ciudades y pueblos en Europa, Asia y los Estados Unidos.

Romanizada y posteriormente cristianizada, Urueña fue el núcleo más importante del Infantado de Valladolid a partir del siglo XII. Sus calles y casas restauradas forman parte de la cultura medieval castellana, a pesar de que un incendio en 1871 arrasase con la mitad de sus edificios. Sus paisajes y su patrimonio histórico atraen cada año a miles de turistas, pero la muralla, el castillo y la Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada no son los únicos reclamos turísticos. Las diez librerías del pueblo que nacieron con el proyecto de la Diputación de Valladolid -sumadas a la que ya existía en el pueblo- han recibido la visita de numerosos turistas en estos últimos años, buscando la mezcla perfecta entre paz y cultura.

Urueña es una villa medieval que desprende cultura e historia entre las antiguas calles que recorren su trazado urbano. Se trata de la única Villa del Libro que existe en España, un proyecto que comenzó a fraguarse en el año 2005 tomando como referencia otras villas del libro europeas, como Hay on Way (Gales), que es la más antigua; Redu (Bélgica), Montolieu (Francia) o Bredevoort (Holanda). La iniciativa, concebida para incentivar el turismo a través de los libros, fue acogida con mucho entusiasmo, aunque la realidad no acabe de confirmar los resultados esperados.

Jesús Alcaraván llegó a Urueña huyendo de Madrid y allí fundó la primera librería del pueblo: Alcaraván. “La abrí en 1992 y, durante años, Urueña fue el pueblo más pequeño de España con librería”, señaló el librero en declaraciones a La Huella Digital.

Así, cuando el proyecto Villa del Libro comenzó a tomar forma, Alcaraván decidió incluir su librería a la iniciativa de creación de las otras diez que en la actualidad funcionan en Urueña. “La Diputación de Valladolid se decidió por Urueña porque ya había una base cultural y artística”, recuerda el empresario. Esta base la formaban músicos como Luis Delgado y folkloristas como Joaquín Díaz, huídos de la ciudad que habían hecho de Urueña un destino de encuentro y difusión de la cultura.

Han pasado ya algunos años del nacimiento del “pueblo de los libros” y Alcaraván no duda en destacar que el turismo ha ido en aumento cada año, llegándose a crear también el centro eLea en 2007. “Las visitas se triplicaron, pero después de cinco años se han estabilizado”, puntualiza Alcaraván. Sin embargo, en lo que respecta a la venta de ejemplares, el librero no duda en señalar que, debido a la crisis económica, las personas “se contienen mucho” a la hora de comprar. Esas personas que visitan cada fin de semana la librería Alcaraván, que cuenta con un fondo de libros relacionados con Castilla y León, no son sólo especialistas en música o etnografía, sino también curiosos y turistas interesados en el arte y la gastronomía.

Fachada de la librería Alcaraván

El proyecto de Villa del Libro organizó la especialización de las diferentes librerías de Urueña que se establecieron en el pueblo. Las once librerías contienen textos de diferentes disciplinas y contenidos. Así, en las estanterías de El rincón escrito se pueden encontrar libros de artistas, poesía visual, obra gráfica y literatura francesa, mientras que Enoteca, que pertenece a la Diputación vallisoletana, cuenta con un fondo especializado y vinos de bodegas que colaboran con la propia Diputación.

Para los amantes de los libros más antiguos está la librería Páramo, con un fondo de 20.000 libros curiosos, descatalogados y que fueron publicados hace mucho tiempo. También se pueden encontrar muchos libros de colección y los llamados “viejos libros”. Narrativa y ensayo, arte e historia son algunas de las temáticas que figuran en sus estanterías.

Por su parte, la librería Alejandría comenzó su andadura en enero de 2002 y actualmente cuenta con un amplio abanico de textos antiguos o descatalogados, formando un fondo documental de 40.000 libros de diferentes temáticas.

La librería Alcuino Caligrafía está dedicada a la investigación y divulgación caligráfica. Su propietaria, Esperanza Serrano, es también miembro de la  Asociación Alcuino para la Recuperación de la Caligrafía Antigua, organización que decidió unirse al proyecto Villa del Libro en 2007 después de una larga trayectoria “como grupo de amigos que quiere aprender, investigar y difundir la caligrafía histórica”. Se trata, por lo tanto, de una librería atípica, pues no sólo está enfocada a la venta de libros, sino que es también un espacio donde impartir diferentes cursos de caligrafía.

“Enseñamos todo tipo de caligrafía histórica”, continúa Serrano, responsable de organizar unos cursos que van “desde la caligrafía romana hasta la inglesa del siglo XVIII, así como la ‘neuland’ y la modernista”. En el local también se imparten cursos de caligrafía árabe y china, además de la decoración que acompaña a cada tipo de escritura. Actualmente, también han incluido origami y dibujo al natural.

En la librería se pueden encontrar todo tipo de “libros y materiales relacionados con las técnicas caligráficas y de decoración de manuscritos, libros sobre manuscritos concretos, trabajos propios y trabajos de caligrafía por encargo”, explica la propietaria. “Además tenemos libros de algunos amigos escritores, y obra pictórica de algunos miembros de la Asociación”, concreta. A la vista de los visitantes quedan los libros de arte, historia y poesía.

Otra de las librerías de esta pequeña villa es El Grifilm, donde se pueden encontrar libros relacionados con el cine: biografías, guiones, teoría, ensayo y también revistas antiguas. Sus dueños, Inés Toharia Terán e Isaac García Llombart, reconocen que entre las biografías más demandadas se encuentra la de Woody Allen. En poesía, Miguel Hernández continúa siendo uno de los mayores reclamos, mientras que en literatura, Miguel Delibes y Almudena Grandes son los autores por los que más preguntan los turistas. Además, la tienda compagina la venta de libros con la realización de otras actividades, como la proyección de películas antiguas y las muestras de literatura digital.

Interior de la librería Alcaraván

Preguntados acerca de los visitantes, Toharia y García explican: “No sabemos si las librerías han incentivado el turismo; mucha gente visita el pueblo por turismo en sí y se encuentra con las librerías. Aún es temprano para saberlo”. “Eso sí, está claro que la crisis económica afecta y se deja notar”, puntualizan.

Por su parte, La Bodega Literaria cuenta con un fondo de 10.000 libros. El veinte por ciento del mismo es libro antiguo –hasta 1905-. En su interior prolifera la literatura hispanoamericana contemporánea, la Generación del 27 y también las primeras ediciones de libros farmacéuticos, de medicina y ciencias publicados entre los siglos XVIII y XIX.

La librería Bibliomanía posee en sus estanterías un total de 30.000 títulos, muchos de los cuales se ofrecen a la venta en diferentes portales comerciales. En sus estanterías es fácil localizar ejemplares de finales del siglo XIX, ya descatalogados, pertenecientes a temáticas como política, sociedad, economía o historia.

En la Villa del Libro no podía faltar un espacio dedicado a los más pequeños. La Boutique del Cuento es el rincón infantil de Urueña por excelencia. En su haber cuenta con libros desplegables y ‘pop arts’, facsímiles, literatura de Castilla y León y, cómo no, todo tipo de literatura y cuentos infantiles.

Finalmente, la librería Almadí se encarga de la editorial Violeta Ediciones, especializada en teatro clásico y contemporáneo, mientras que La Punta del Iceberg recoge una colección de poesía llamada “Maravillas Concretas”.

Todas las librerías abren de jueves a domingo -los días con más afluencia de visitantes- y a partir del mes de abril lo harán de martes a domingo. Además de contar con estos once paraísos para el lector, Urueña cuenta también con su propio Taller de Encuadernación, y muchas de las librerías complementan la venta de libros con la realización de talleres, exposiciones y otras actividades de carácter divulgativo y muy ligadas a la literatura.

Junto a estos pequeños espacios de literatura, en la villa también se encuentran cuatro museos: el Museo de los Instrumentos del Mundo, que puso en marcha el intérprete y compositor Luis Delgado; el Museo de las Campanas, la Sala de Exposiciones de Mercedes Rueda y, por último, el Centro Etnográfico, donde el folklorista Joaquín Díaz expone sus colecciones.

Una oferta cultural bastante completa que, además de atraer a cientos de turistas hacia este pequeño enclave castellano que funde paisaje e historia, también ha sumado en la actualidad otras iniciativas destinadas a incentivar el turismo rural.

 Imágenes: Sara Martín y Jesús Alcaraván 

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