Una vez más las mujeres saudíes se ponen tras el volante

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Para este 28 de diciembre está planificada una nueva jornada de la plataforma Woman2Drive in Saudi Arabia, como ya he hecho en otras ocasiones voy a dedicar el artículo de hoy a la represión que sufren las féminas en esta petromonarquía. Anteriormente ya he hablado de la historia de su lucha por la igualdad enfocándome sobre todo en el derecho a conducir, hoy me centraré en otra de las formas de represión que sufren, el monitoreo por SMS.

La pesadilla tecnológica de las mujeres saudíes

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Ese oscuro mundo que nos describe Orwell en 1984 es la realidad que viven las mujeres saudíes en pleno siglo XXI, al pasar los años y al enriquecerse más y más el país por los petrodólares, las saudíes han sufrido un duro y disimulado retroceso, en lugar del avance que todos creen y esperan. Una de las medidas que prueban esto es que el reino saudí ha decidido mantener “bajo control” a las mujeres por medio de un sistema de SMS que avisa a los “representantes” de la dama en cuestión, por vía SMS,  cuando está a punto de de abandonar el país. No es nuevo que las saudíes necesiten el consentimiento de sus tutores o representantes legales (esposos, padres, hermanos o hijos en caso de que falte cualquiera de los anteriores) para poder abandonar el país, antes tenían que llevar consigo un documento firmado por su tutor que les daba el consentimiento para hacer viajes internaionales, y bajo este argumento es que se ha excusado el gobierno, asegurando que el nuevo sistema de SMS no es más que una manera de agilizar un proceso previamente existente que ralentizaba el trabajo en los aeropuertos.[1]

 

El “boom” petrolero lejos de modernizar esta sociedad y fomentar la mejora de la situación de las mujeres, ha logrado que se sufra un retroceso, debido a que las mejoras en el nivel de vida de las personas ha hecho que ya no sea necesario que las mujeres salgan a la calle para contribuir con la economía familiar, de hecho diversos trabajos académicos han demostrado que antes del descubrimiento de los recursos petroleros, las mujeres de las zonas rurales trabajaban la tierra para conseguir dinero[2]. Una vez se ha ido desmantelando ese sistema agrario y han nacido importantes ciudades, los hombres han conseguido salarios lo suficientemente elevados para que ya no sea necesario para las mujeres contribuir económicamente, así que se han visto obligadas a volver al encierro familiar. Por otra parte el Estado se ha visto económicamente capaz de desarrollar instituciones (edificios, escuelas, etc) paralelas solo para el uso de las mujeres, cuestión que no era posible antes de la llegada de los petrodólares.[3] Por esta razón algunos economistas y politólogos han denominado la existencia de importantes recursos naturales como “la maldición de los recursos” [4] de los países de la periferia[5].

 

Una vez introducidos en el tema podemos empezar a analizarlo desde el punto de vista de artículo académico Do artefacts have Politics? de Winner. Esta lectura nos introduce en dos formas de ver los artefactos tecnológicos, aquellos que sin haber sido creados con una intención política directa terminan teniendo una carga política importante y aquellos que han sido creado por y para servir a intereses políticos. El caso que estamos analizando es difícil encuadrarlo en una de las dos modalidades; puesto que tiene parte de la primera forma, al ser una tecnología que no fue especialmente creada para mantener controladas a las mujeres, es un sistema que se podría utulizar para cuidar mejor de los niños o de los ancianos con alzheimer o demencia senil, sólo con un mensaje de texto por parte de las autoridades los familiares podrían encontrarlos. Pero por otra parte tiene características de la segunda forma, porque hay algo básico que es parte de esta modalidad: tiene que existir una autoridad que decida que a esa tecnología se le va a dar ese uso en específico, y en este caso se ha hecho de esta manera, la monarquía saudí ha tomado la decisión, independientemente de las excusas que dieron más tarde.

 

Tal y como dice el libro Carta al homo tecnologicus de Andoni Alonso e Iñaki Arzoz En este recorrido de varios miles de años se percibe cómo esa realidad tecnológica del homo sapiens se lanza al futuro en un proyecto que, convertido, a veces en sueño y a veces en pesadilla, va a determinar el futuro de la humanidad.”[6] En este caso y tal como están siendo usados los SMS en Arabia Saudí la tecnología se ha convertido en una pesadilla, en los grilletes que llevan las mujeres del reino del wahabismo

 

Bastante lejos se encuentra la realidad de las mujeres rastreadas por SMS de la visión de la tecnología que tenia Tomasso Campanella, y en general el pensamiento utopista que reinaba en el siglo XIX, quien entiende que “el nuevo pensamiento científico conlleva un aumento de libertad […]. Su libro La Ciudad del Sol es todo un manual para el diseño de un estado mundial (un lejano antecedente de la globalización) en el que el conocimiento científico ha de ser una herramienta primordial para su buen gobierno”[7]

 

Esto toca de manera bastante clara un problema ético ¿Quién tiene el derecho de rastrera a otro ser humano cual mascota con un chip en el cuello? Y a su vez entra el tema de la geopolítica y el hegemón ¿Por qué Estados Unidos se desgarra las vestiduras apoyando a los manifestantes en Ucrania y nadie habla del rastreo que sufren las mujeres en el país con las mayores reservas petroleras del mundo? Antes que la ética están los intereses económicos y geopolíticos del hegemón, ese que en teoría es el abanderado de los derechos de las personas en todo el mundo, pero que al final defiende sólo el de los que se enfrentan a sus enemigos políticos, y son incapaces de levantarse y hablar claro sobre la precaria situación de la mujer saudí dentro de su jaula de oro.

 

Como consuelo se podría decir que algunos ciberactivistas están usando estas tecnologías para contarle al mundo lo que pasa dentro de su país[8], pero lo que respecta a las mujeres, por más que escriban en blogs, Twitter[9] o Facebook, mientras sigan siendo monitorizados todos sus movimientos por SMS están perdiendo la guerra ante el Gran Hermano al-Saud.

 

Es cierto que mi artículo puede que tenga cierta carga ludista y catastrofista, pero para mí es básico tener en cuenta que muchas veces la tecnología desarrollada no es lo que más importa, lo que realmente importa son los sistemas de gobierno y los sistemas económicos donde estos se implanten[10], dependiendo de esto se creará igualdad o desigualdad, catástrofes o ayuda a las personas.




[1]Luke Harding. Saudi Arabia criticised over text alerts tracking women’s movements. http://www.theguardian.com/world/2012/nov/23/saudi-arabia-text-alerts-women

[2] Bastante parecido al caso que nos comenta Winner en “Do artefacts have politics?”. El instrumento creado por la Universidad de California que ayudaba a la plantación de tomate en gran escala. En este caso fue el petróleo el que cambió la situación en el campo, y sobretodo la de las mujeres. Pag 4.

[3] Le Renard. Amélie. 2008. “ ’Only for Women’: Women, The State, and Reform in Saudi Arabia”. Meddle east journal. Volumen 62. Nº 4. Pag 613. 

[4] Le Billon, Philippe, El Khatib, Fouad. From Free Oil to “Freedom oil”: Terrorism, War and US Geopolitics in the Persian Gulf. Political Geography. 20/01/2004. Pag 109 – 113. 

[5] Utilizando la clasificación del Sistema Mundo de Wallerstein (países de la periferia, semiperiferia y centro)

[6] Carta al homo tecnologicus. Andoni Alonso, Iñaki Arzoz.Pag 10.

[7] Carta al homo tecnologicus. Andoni Alonso, Iñaki Arzoz.Pag 13.

[8] Un muy buen ejemplo de esto fue este caso. Fight erupts in Saudi mosque after cleric blasts Egypt’s General Sisi. http://english.alarabiya.net/en/News/middle-east/2013/08/24/Fight-erupts-in-Saudi-mosque-after-cleric-blasts-Egypt-s-Sisi-.html

[9] Princess Ameerah most popular Saudi woman on Twitter. http://www.saudigazette.com.sa/index.cfm?method=home.regcon&contentid=20130319157603

 [10] Winner. L. Do artefacts have politics?. University of Chicago Press. Pag 1.

 

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