Una vista hacia Hispanoamérica: poesía española y brasileña

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Meireles y Gabriela Mistral
Gabriela Mistral y Cecília Meireles en una foto de 1945

Ya he señalado en cierta ocasión que algunos libros son todo un hallazgo. Aunque aquí, más bien, sería un redescubrimiento. Me ha ocurrido con el libro Gabriela Mistral y Cecilia Meireles: poemas (Rio de Janeiro: Academia Brasileira de Letras; Santiago de Chile: Academia Chilena de la Lengua, 2003) que, tras una mudanza, ha salido de su escondrijo en una estantería apartada durante años.

Y es una pena, porque se trata de una obra interesante. Recordando la amistad entre estas dos escritoras, Cecília Meireles (1901-1964) y Gabriela Mistral (1889-1957), premio Nobel de Literatura en 1945, la Academia Chilena de la Lengua y la Academia Brasileira de Letras realizaron hace quince años una muy cuidada edición en la que poesía de una conversaba con la de la otra. Para ello, reimprimieron el ensayo que Cecília compuso sobre la vida y obra de Gabriela y sumaron el escrito por la chilena Adriana Valdés sobre Cecília, junto con una selección de poemas de una y otra poeta con su traducción confrontada al español o portugués, según correspondiera.

La edición bilingüe supone así un homenaje hacia la poesía de estas dos mujeres, que, más allá de la profunda religiosidad que impregna la obra de Mistral, compartieron una visión semejante de la vida y una misma profesión, pues ambas fueron maestras. Cada una ha sido reconocida en su respectivo país, como se puede ver al haber sido escogidas sus efigies para billetes de curso legal de Chile y Brasil.

Imagen Mistral y Meireles
Billetes con las efigies de Cecília Meireles (100 cruzados novos, Brasil) y Gabriela Mistral (5000 pesos chilenos)

Quizá desde España no podamos entender el verdadero valor de este libro en dos lenguas, las dos principales que se hablan en todo subcontinente sudamericano, pero es fácil comprenderlo si recordamos que Mistral, al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1945, explicitó que su concesión era un galardón para ambas: «Por una venturanza que me sobrepasa, soy en este momento la voz directa de los poetas de mi raza y la indirecta de las muy nobles lenguas española y portuguesa».

La obra es difícil de encontrar en España debido a que fue publicada al otro lado del Atlántico, y un exlibris me explica que fue adquirido en Santiago de Chile en julio de 2004; cinco años más tarde llegó a mis manos en Madrid, a través del Instituto Cervantes creo recordar, y nueve más han tenido que pasar para que los versos de una y otra se encuentren de nuevo en Granada.

Con la esperanza de que llegue a nuevos lectores, selecciono estos poemas:

1
El corro luminoso (Gabriela Mistral)

Corro de niñas,
corro de mil niñas
a mi alrededor,
¡oh, Dios, yo soy dueña
de este resplandor!

En la tierra yerma
sobre aquel desierto
mordido de sol
¡mi corro de niñas
como inmensa flor!

En el llano verde,
al pie de los montes
que hería la voz,
¡el corro era un solo
divino temblor!

En la estepa inmensa,
en la estepa yerta
de desolación,
¡mi corro de niñas
ardiendo de amor!

En vano quisieron
quebrarme la estrofa
con tribulación:
¡el corro la canta
debajo de Dios!

2
Motivo (Cecília Meireles)

Eu canto porque o instante existe
e a minha vida está completa.
Não sou alegre nem sou triste:
sou poeta.

Irmão das coisas fugidias,
não sinto sinto gozo nem tormento.
Atravesso noites e dias
no vento.

Se desmorono ou se edifico,
se permaneço ou me desfaço
– não sei, não sei… Não sei se fico
ou passo.

Sei que canto. E a canção é tudo.
Tem sangue eterno a asa ritmada.
E um dia sei que estarei mudo:
– mais nada.

[Traducción de Patricia Tejeda: “Canto porque el instante existe / y mi vida está completa. / No soy alegre ni soy triste: / soy poeta. // Hermano de las cosas fugitivas, / no siento gozo ni tormento. / Atravieso noches y días / en el viento. // Si desmorono o si edifico, / si permanezco o me deshago / –no sé no sé… No sé si es que me afirmo / o paso. // Sé que canto. Y la canción es todo. / Tiene sangre eterna la ala rimada. / Y un día sé que estaré mudo: / ¿más?, nada.”]

 

3
Humildade (Cecília Meireles)

Tanto que fazer!
livros que não se lêem, cartas que não se escrevem,
línguas que não se aprendem,
amor que não se dá,
tudo quanto se esquece.

Amigos entre adeuses,
crianças chorando na tempestade,
cidadãos assinando papéis, papéis, papéis…
até o fim do mundo assinando papéis.

E os pássaros detrás de grades de chuva.
E os mortos em redoma de cânfora.

(E uma canção tão bela!)

Tanto que fazer!
E fizemos apenas isto.
E nunca soubemos quem éramos,
nem para quê.

[Traducción de Patricia Tejeda: Humidad. “¡Tanto que hacer! / libros que no se leen, cartas que no se escriben, / lenguas que no se aprenden, / amor que no se da, / todo cuanto se olvida. // Amigos entre adioses, / niños llorando en la tempestad, / ciudadanos firmando papeles, papeles, papeles… / hasta el fin del mundo firmando papeles. // Y los pájaros detrás de rejas de lluvias, / y los muertos en redomas de alcanfor. / (¡Y una canción tan bella!) / ¡Tanto que hacer! / E hicimos apenas esto. / Y nunca supimos quiénes éramos / ni para qué.”]

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