Una vida dedicada al teatro: Antonio Malonda

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Antonio Malonda (Barcelona, 1933), premio a una labor a lo largo de su vida concedido por la ADE., ha dado conferencias y presentado ponencias en congresos y festivales de teatro, así como escrito sobre temas técnicos de la formación del autor y del director, en revistas especializadas.

Más de treinta obras de teatro lleva a sus espaldas, actualmente da clases de teatro en su propia escuela abierta hace siete años, Bululú 2120, el por qué 2120, sigue siendo una incógnita, “un secretillo” nos comenta. Ha trabajado muchos años como profesor en la RESAD, Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid pero siempre entrando y saliendo, no más de cuatro años seguidos, la razón: “yo también quiero evolucionar, la interpretación es algo que evoluciona”. Más de 40 años lleva dando clases y al decir la cifra se ríe.

Su infancia la vivió en Barcelona y con 13 años tuvo su primer trabajo, limpiador de botas. Vivió la época de la Guerra Civil en la cual nos dice “desaparecieron muchos padres, la familia se unió mucho y los hijos teníamos que trabajar”. Sus estudios los realizó entre Barcelona y París, le hubiera gustado ser filósofo o médico pero por aquellos tiempo no había dinero.

Lleva cuarenta años compartiendo su vida con Yolanda Monreal, profesora y directora también de Bululú 2120, persona a la que admira, “nunca hemos tenido una discusión seria, el secreto: el saberse haber acoplado el uno al otro” y con la que tiene dos hijas.

El mejor consejo que le dio su madre: “Haz lo que quieras. Haz lo que consideres que a ti te va servir”.

Cuando se pone nervioso respira hondo, intenta relajarse. “A los treinta y cinco años siempre dejaba una libreta y un lápiz en la mesilla de noche porque se me ocurrían cosas del montaje durmiendo”.

“Haz lo que quieras. Haz lo que consideres que a ti te va servir”.

¿Cómo ves el reparto del mercado teatral entre el sector público y el privado en la cartelera madrileña?
“El sector privado está muy mal subvencionado con respecto al oficial. Nunca se puede competir con un María Guerrero, por ejemplo. Las compañías alternativas tienen muchas dificultades, no tiene giras, no tienen entrada en ese circuito porque lo llevan los políticos y buscan algo que tenga renombre, que sea un éxito”.

Cada día hay más jóvenes que quieren ser actores/ actrices ¿a qué crees que se debe esto?
“No es cierto. Siempre ha habido mucha gente, lo que cambia es el punto de vista. Antes estaba en hacer teatro, ahora está en querer hacer televisión, cine. Ahora se juega con el triunfo fácil. Son estrellas fugaces”

Define la evolución de los jóvenes a través de tus clases.
“Antes la gente era más dura, estaba más lanzada a lo que quería, les interesaba algo más en concreto. Ahora es el triunfo rápido”.

Los actores y actrices del siglo XXI necesitan un conocimiento técnico de su herramienta de trabajo, hoy en día es la de acción/reacción. De ahí es de donde aparecen los sentimientos. No cree en el método, cree en el sistema.

“Antes la gente era más dura, estaba más lanzada. Ahora buscan el triunfo rápido”.

¿Qué es la verdad de la emoción actoral?
“Si nosotros en la vida somos capaces de fingir emociones, por ejemplo: (¡Ay, mamá, que me duele la cabeza!) y después en el teatro siempre estás fingiendo, lo amores no son amores verdaderos, ¿ qué es lo que pasa aquí? ¿qué es emocionarte de verdad? Es conectar con algo porque está funcionando bien la acción hacia la situación que te han dado, una situación que tiene unas partes fundamentales, que son los antecedentes, que son los que hacen que todo lo que tienen que ver con las reacciones tuyas tengan una potencia increíble porque frenan mucho y al frenar esas reacciones te vienen los estados emocionales, te vienen los que tú tienes en ese momento que los usas para el personaje, esto, lo descubrí con veinte años”.

Sueña con lo que va hacer el día siguiente, “más bien por la edad”. Uno de los retos que se pone así mismo es darse cuenta de lo que está aprendiendo de sus alumnos.

Le hace llorar las cosas más sencillas, como dos chicos jóvenes que se miran y ves amor en sus ojos. Le emociona como una madre coge a su hijo en brazos, “Ves que hay toda una humanidad detrás. Esa generosidad que se ve en el ser humano”.

3 Comentarios

  1. […] Publicado por miradaacamara on 11 Enero, 2008 Angel Caballero/Mira a cámara Desde niña había sido modelo hasta que se presentó a una prueba para El Super. Ana Embid encajó a la perfección en el personaje y le dieron el papel. Compaginó ese trabajo en la pequeña pantalla con su formación con Antonio Malonda, que la incluyó en el reparto de Cyrano de Bergerac. Hace poco, la hemos podido ver en El síndrome de Ulises, la serie de Antena3. […]

  2. […] Como escenógrafo su labor empezó de la mano de José Luis Alonso, con quien colaboró realizando los escenarios de El rey se muere de Ionesco para el teatro María Guerrero. Trabajó después con Adolfo Marsillach en las escenografías de Pigmalión de George Bernard Shaw y Después de la caída de Arthur Miller. Estos trabajos lo transformaron en una figura de referencia en su campo, y a lo largo de los años sesenta se ocupó de La dama duende de Pedro Calderón de la Barca, El zapato de raso de Paul Claudel, El burlador de Sevilla de Tirso de Molina, El señor Adrián de Carlos Arniches y, por supuesto, Marat-Sade de Peter Weiss, de nuevo bajo la dirección de Adolfo Marsillach y Antonio Malonda. […]

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