Una sonrisa es más barata que la electricidad, pero da más luz

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Llueve, hace frío, la gente se amontona en las paradas de los autobuses, miles de personas bajo sus paraguas, tropiezan unos con otros, el bus va lleno, no para, soplidos, malas caras, enfados, miradas dirigidas simultáneamente al reloj…Y por fin, ya estaba tardando, se oye: “¡Qué estrés!”.¿Estrés? ¿El estrés es generado por todo esto, o ya viene de serie?

Llamo a una compañía de teléfono, la chica que me responde está enfadada, rebotada contra el mundo y especialmente con los clientes que la molestan, así que no sólo no resuelve mi problema sino que me trata mal. Ya sé lo que le pasa: habrá estado esperando el bus.

Yo creo que el estrés lo generamos nosotros mismos, no nos damos cuenta de que el tiempo es valioso y no se puede desperdiciar. Es decir: tenemos que madrugar,  tenemos que coger el bus, tenemos que esperar colas que no se acaban nunca, tenemos que trabajar…¡tenemos que hacerlo! Así que mejor hacerlo con una sonrisa, mejor aprender a disfrutar de ese tiempo de espera: mirar a otra gente, leer un libro, escuchar tu canción preferida…¿y si mañana ya no puedes elegir cómo hacerlo? Uno nunca sabe cuándo acabará su tiempo, no estoy dispuesta a dejar pasar la vida mientras yo salgo a la calle con cara de perro. Si la telefonista, a pesar de estar harta, a pesar de tener ganas de irse a su casa, me hubiera respondido de otro modo, seguro que se le pasaba mejor su tiempo, que sus horas de trabajo se harían más amenas…Nadie se da cuenta de que las sonrisas alargan la vida.
 

1 Comentario

  1. Una sonrisa siempre puede alegrar el día aunque hayan sucedido cosas terribles. Deberíamos aprender a sonreir más (aunque a veces cueste) y ver el mundo desde otro lado más feliz. Un artículo precioso, enhorabuena.

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