Una Navidad sin fronteras

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El sonido de los villancicos recorre toda la estancia. En el fondo del pasillo se alza decorado con cintas plateadas un pequeño abeto y a su lado, arropado por la mula y el buey descansa el niño Jesús dentro del pesebre. A voz de pronto-y sino fuera por el aroma de tortellini al brodo y capone que inunda la casa- se podría decir que se trata de una Navidad muy española. “Me encanta la atmósfera que se respira en Navidad, se inunda todo de gente, de colores, pensar en navidad para mí es volver a ser una niña”, comenta Cristina Gagliani, la joven italiana dueña de la casa.

El término “Navidad” procede etimológicamente del latín Nativitas que significa nacimiento. La festividad se celebraba en muchas culturas antiguas, ligada a la adoración de los dioses. En el Imperio Romano la fiesta y acontecimiento social por excelencia era la glorificación de Saturno el día 24 de Diciembre. La Iglesia Católica Romana ordenó en el siglo IV la observación de la Navidad el 25 de diciembre, para sustituir la antigua fiesta pagana romana del nacimiento del dios sol, por el nacimiento de Jesús y así hacer posible que la civilización romana se uniera a la religión católica.

En India, un país que cuenta con más de 1.065.070.607 habitantes y diferentes religiones -hinduistas, musulmanes y sikhs constituyen la población mayoritaria a la que se le une la práctica del cristianismo y del budismo- El sentimiento de apego a la festividad no se vive de la misma manera, pues, son las comunidades cristianas las que celebran con una mayor ilusión la llegada de la Navidad. Bajo unos ojos chispeantes aflora una cálida sonrisa cuando Biola Wankhar recuerda con nostalgia las celebraciones típicas de su ciudad natal, Shillong. “Nos reuníamos toda la comunidad Cristiana tras la misa de media noche en el jardín trasero de la Iglesia, charlábamos mientras tomábamos té y comíamos tarta a la luz de una gran hoguera, era un bonito espectáculo”, recuerda Biola.

A pesar de que en la actualidad la Globalización es un fenómeno tangible, en algunos pequeños pueblos se mantienen todavía las tradiciones locales. En el caso de las grandes ciudades de la India: Nueva Delhi, Bombay o Calcuta la influencia occidental va ganando terreno paulatinamente, sobre todo las tradiciones anglosajonas. Sin embargo en Lamlyer, un pequeño pueblo situado en el noreste indio mantiene intocable una tradición ancestral. La costumbre, se basa en la reunión de todo el pueblo el día 26 de Diciembre. Por la mañana y tras haber gastado todas las donaciones que se han hecho durante los 16 días que anteceden al 24, (novenas) los hombres proceden a matar y cocinar los animales adquiridos. Posteriormente todo el pueblo es llamado a la gran cena, que está acompañada de cantos, danzas y representaciones teatrales de los más pequeños. “Me siento muy nostálgica cuando estoy lejos de casa porque no hay nada como este tipo de celebración en ningún sitio, es diferente, es especial” afirma Biola que lleva ya varios año viviendo en Madrid.

Muchas personas huyen del aspecto comercial de la festividad. “No todo el mundo compra regalos, los mejores regalos son los que se dan desde dentro”, comenta la Señora Wankhar convencida. “No es tan material, el sentimiento es lo más fuerte”, añade. Aún así, es lógico que en las familias se entreguen pequeños obsequios como muestra de cariño. La familia de Biola no es de las más pobres del pueblo, pero aún así para una familia numerosa en un país como India, donde existen tantas acentuadas diferencias entre clases sociales, es difícil llegar a fin de mes, por ello, más arduo es aún poder costear los regalos navideños. Sin embargo a los Wankar no le ha faltado nunca de nada, su padre con empeño y honradez ha sabido muy bien sacar a delante a todos sus hijos.

Para los niños que no tienen apenas juguetes, es entendible que un pequeño objeto en estas fechas lo agradecen de corazón. El primer regalo que recibió Biola en su vida, fue con unos 6 años. “Eran sólo unos calcetines, pero de muchos colores”, comenta la mujer con emoción.

Atrás ha quedado ya el recuerdo de la Guerra de Corea, y Seúl se viste de gala en las fechas navideñas. Sin embargo no sólo se refleja el ambiente navideño entre luces, colores y canciones, sino a través de los precios de los restaurantes que llegan a elevarse hasta casi el doble del precio original, la culpa la tiene la Navidad y los menús especiales que se preparan.

Las reuniones familiares son un tanto diferentes: “Yo creo que en España, como sois católicos, se hacen muchas reuniones con los familiares, pero aquí en Corea, sólo nos reunimos con los familiares en año nuevo o en cumpleaños de parientes íntimos”, explica Joo Hyun, una estudiante coreana.

Durante esta época del año las calles de abarrotan de gente que va a disfrutar de exposiciones, muestras, obras de teatro o conciertos. Se respira una atmósfera diferente que condimentada con música crea un entorno muy propicio para los enamorados.

La Navidad japonesa, ubicada entre el cumpleaños del emperador el 23 de diciembre y el día de año nuevo, ensalza un sentimiento universal: el amor. Y es que el paso del día 24 al 25 de diciembre es la festividad de los enamorados. Para Nobuyuki Nakazawa, un joven japonés, lo más especial que se hace es dar regalos a la pareja y estar con ella. Además comenta que hay una leyenda extendida de que si alguien se declara a su amor en este día la relación irá viento en popa y perdurará para toda la vida.

¿Y qué hay del árbol y toda la tradición occidental que en estos tiempos influye actualmente entre los jóvenes nipones? “normalmente mucha gente si que se dedica a poner el árbol o decorar su casa, pero en mi familia eso no se ha hace” explica el joven.

La entrada en el nuevo año está marcada por la tradición gastronómica implantada desde la época Heian, cuyo plato principal, el Osechi, aporta, quizá, el toque exótico a esta festividad. Se trata de diversos productos japoneses servidos en compartimentos a modo de bandeja que suelen contener carne, pescado y verdura. Es bien sabido por todos los nipones que dependiendo del tipo de alimento que coman, el nuevo año les traerá suerte en los diversos terrenos de la vida. Por ejemplo, si toman Konbu, una especie de alga, el nuevo año les inundará de felicidad, si por el contrario prefieren tener una salud de hierro optarán por el Kuromame, aunque nada mal vienen unas sardinas fritas en salsa de soja denominadas Tazukuri que se asocian con la prosperidad.

Las diferencias culturales entre los distintos países hacen que una misma celebración se viva de modo diferente, sin embargo y a pesar de la lejanía durante estas fechas se produce un ensalzamiento de los buenos sentimientos a nivel mundial, esa es la magia de la Navidad.

Fuentes del texto:
http://soloporgracia.galeon.com/aficiones1368185.html
http://www.navidadlatina.com/historia/
Wikipedia (
http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada)
Fuentes imágenes:
http://farm1.static.flickr.com/156/337248041_9766bf49ce.jpg
http://farm2.static.flickr.com/1274/1339742729_368417f0af.jpg
http://www.casaactual.com/fotos/arbol_Navidad01.jpg
fotosninosnavidad.blogspot.com/
BBC (http://newsimg.bbc.co.uk/media/images/40664000/jpg/_40664343_navindia2.jpg)

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