Una hora y media en el Museo de Ciencias Naturales de Verona

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Fósil Bolca
Uno de los fósiles de Bolca, Museo Cívico CC. Naturales de Verona

Italia está llena de museos espléndidos: la galería Uffizi, los museos vaticanos, el arqueológico de Nápoles, la Ambrosiana de Milán, el egipcio de Turín y otros muchos que darían para largos comentarios, pero, aunque menos reconocidos, Italia también cuenta también con excelentes museos de ciencias.

Por eso, en esta crónica nos detendremos en uno de ellos, el Museo Civico di Storia Naturale de Verona; quizá más adelante haya ocasión de centrarnos en otros, como el Museo di Storia Naturale de Florencia, el Museo delle Scienze de Trento o los museos de ciencias de Milán.

La ciudad de Verona ofrece muchos atractivos para el visitante: la monumentalidad de las ciudades italianas —Venecia, Vicenza, Padua, Mantua, Ferrara, Palermo, Rávena, etc.— hace que los viajeros no se detengan mucho tiempo en sus museos, porque fuera de ellos ya hay mucho que ver, pero, si está de visita y le gustan las ciencias, cruce a la Veronetta, al otro lado del río, y vaya a ver el museo (lungadige Porta Vittoria 9, revise los horarios).

El edificio del siglo XVI donde se encuentra es uno de los más importantes de la ciudad, el Palazzo Pompei, aunque, tras reacondicionarse como museo, de sus usos pasados ya no queda mucho, salvo la sala de conferencias con frescos: Verona era conocida en el Renacimiento como urbs picta y muchas de las fachadas de sus edificios estaban pintadas (Padua, que sí los ha conservado en mayor medida, presenta su candidatura UNESCO con ese mismo lema).

El museo acoge las secciones dedicadas a minerales, paleontología y zoología; algunas secciones de prehistoria y las de botánica se encuentran depositadas en otro edificio alejado, cercano al museo de Castelvecchio, el conocido como Arsenal.

Si bien son interesantes las colecciones de bronces de Peschiera halladas en las tumbas de zona del lago de Garda —donde también se han testimoniado palafitos en época neolítica— y hay una galería de la evolución interesante y vitrinas de aves y otros animales disecados, lo realmente destacable de este museo son los fósiles de Bolca: el registro fósil de plantas y animales que hace 50 millones de años vivían en lo que, entonces, no era sino la costa del sur de la actual Europa (con la península itálica como una isla desgajada en un gran mar alargado que separaba Europa y África). Con un clima más cálido, la fauna que poblaba la región era casi tropical; después, con el nacimiento de los Alpes, la región se elevaría hasta formar montes, sepultando los restos de hasta 250 especies animales y 200 vegetales. En el Pleistoceno, el valle por el que transcurre hoy el río Adige era un glaciar y surgirían los lagos.

Bronces
Fíbulas de bronce de Peschiera (fuente: La preistoria del lago di Garda, catálogo de la exposición, Verona, Museo Civico, 1980, p. 161)

Los fósiles de Bolca, con sus placas simétricas desgajadas como un libro abierto, son famosos y se encuentran en muchos museos de Europa y Estados Unidos. Se han tomado de varias colinas de la localidad de Bolca, a 50 km de Verona, y hoy se pueden visitar también allí unos centros de interpretación. Uno de los fósiles más destacados es el de un cocodrilo, pero hay también de multitud de peces y plantas, estos de varios metros de altura, incluso de flores fosilizadas, lo que lo convierte en un paraíso para los estudiosos de la paleobotánica.

Las primeras noticias de los peces fosilizados las da el naturalista Andrea Mattioli en 1555, aunque entonces los fósiles no eran sino restos de difusas épocas lejanas o del diluvio universal. El museo del veronés Francesco Calceolari (1571) ya reunía algunos ejemplares y también los menciona Ulisse Aldrovandi. Los naturalistas del siglo XVIII los recopilaron en colecciones privadas, como el «Gabinetto dei Pesci fossili», pero con la invasión francesa de 1797 fueron llevados a París. Afortunadamente, se hicieron nuevas excavaciones y con ellas se encontraron los que hoy conserva el museo de Verona. Poder ver estos fósiles hoy supone, pues, una aventura extraordinaria: la de su formación, su hallazgo y su conservación.

El Museo realiza también exposiciones temporales: hasta el el 30/06/2019 puede verse Etiopía: La belleza revelada. Tras las huellas de los antiguos exploradores, con un vídeo sobre el antiguo reino de Abisinia, las iglesias de Lalibela y objetos traídos del viaje.

 

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