¿Una final España-Brasil en la Copa Confederaciones?

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La Copa Confederaciones se disputará en Brasil entre el 15 y el 30 de junio de 2013. Tras un sorteo extraño en el que la mano inocente se equivocó, España quedó encuadrada en el grupo B con el campeón sudamericano Uruguay, el océanico Tahití y el campeón de África, que se conocerá el próximo 10 de febrero. Los de Vicente del Bosque deberían empezar la copa ante Tahití en Maracaná, pero tras el error a la hora de realizar el sorteo, su primer rival será Uruguay y el lugar donde se disputará el encuentro será Recife.

La Copa Confederaciones es el único trofeo que le falta a España. Fotografía: Helio Suenaga/LatinContent/Getty Images

El grupo de España es un grupo fácil cuyo principal escollo será la selección uruguaya, de la que hay que destacar su gran ataque, pero no debería suponer más problema que ese para la Roja. Tahití es el rival, a priori, más flojo para los españoles, mientras que el campeón de África será otro escollo que deberá ser superado sin demasiadas complicaciones. En el otro grupo, Brasil, anfitriona del torneo, se verá las caras con Italia, Japón y México. 

El calendario se ha dispuesto de tal forma que la final esperada es España-Brasil. Ambas selecciones son las favoritas dentro de sus grupos para acabar primeras y enfrentarse en una hipotética final en Maracaná el 30 de junio. 

Tras el frustrado intento de final en la pasada edición de la Confederaciones, que se disputó en Sudáfrica como antesala del Mundial que ganaría España en el mismo escenario, en el que los de Vicente del Bosque perdieron ante EEUU en las semifinales, se presenta una nueva oportunidad de ver en acción a la pentacampeona del mundo y a la selección revelación de los últimos años tras las dos Eurocopas y el Mundial conseguidos desde 2008.

La supuesta final España-Brasil sería mucho más que un partido en el que se juega la Copa Confederaciones, sería el partido en el que se vería al campeón de campeones, un partido que se lleva esperando desde hace décadas y que ahora parece que puede disputarse para disfrute del aficionado. Tras las palabras de Iker Casillas, capitán de la selección y del Real Madrid, diciendo que después del Mundial de 2014 la selección sufrirá un lavado de cara, el mejor regalo para el fútbol sería una final entre las dos mejores selecciones del mundo, y por qué no, una posible final entre la Roja y la canarinha en el Mundial de 2014, para que la generación que ha hecho llorar a la afición española de alegría por primera vez en la historia tras la Eurocopa de 1964, se retire con otra final y, a ser posible, con otro Mundial bajo el brazo.

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