Una evolución que no todo el mundo esperaba

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Muchas veces un cambio en el estilo musical se puede entender como una ruptura con lo anterior. Otras, puede asociarse con una especie de intento por evolucionar. Lo difícil es saber a qué tipo de fórmula responde un disco en el que sólo encontramos algo diferente a lo que esperábamos encontrar. Así fue lanzado Humbug de los Arctic Monkeys, como un mensaje a la deriva enviado en una botella.

En el momento en el que se comienza a escuchar los primeros acordes de “My propeller” se puede llegar a dudar de que lo escuchado responda a las expectativas sobre un grupo tan particular como lo es Arctic Monkeys. Un poco más de oscuridad a lo Nick Cave, como el del “Red right hand” que versionaron, una pizca del misterio blusero se añadía a los sonidos punzantes y los ritmos delirantes que habían enganchado con rapidez a multitud de seguidores a lo largo de todo el mundo. ¿Tanto tiempo había pasado desde Whatever people say I am, that’s what I’m not? El momento en el que se ha publicado Suck it and see fue el de replantearse Humbug de nuevo.

Los primeros acordes del disco no están dibujando ideas muy diferentes a las que ya se habían escuchado. De hecho, los de Sheffield no hacen otra cosa que desarrollar antiguos esquemas de la primera a la última canción, ampliar las miras de una perspectiva que ya habían explorado con anterioridad. Por un lado está el misterio que ya habíamos descrito y que tiene su presencia en temas como “Brick by brick” o “Don’t sit down ‘Cause I’ve moved your chair”, por otro lado el pop edulcorado y casi de cantautor que recuerda a temas pasados como “Cornerstone”. Es evidente, como la misma banda afirma, que no hay ninguna ruptura ni ningún cambio drástico con el estilo anterior.

Sin embargo, después de escuchar Suck it and see uno no se queda con la sensación de haber escuchado un disco como los anteriores del grupo. Esto se debe a una preponderante apuesta por un lado de la balanza: el pop suave que da más protagonismo a las letras de Alex Turner por encima de los cambios de ritmo y el paroxismo musical al que lleva la batería de Matt Helders. Esto es algo curioso, una vez revisados cuáles fueron los primeros temas que se dieron a conocer al público. Curiosamente, estos respondían más a una especie de tendencia evolutiva sobre la sonoridad alcanzada en Humbug, con canciones como “My propeller” o “Crying lightning”, que a la vertiente más edulcorada a la que hacíamos referencia. Esto es lo único que se puede entender como un acto de falta de coherencia respecto al contenido del disco.

El resultado es un trabajo completo, aunque tal vez descompensado. Completo porque hay muy diversas canciones que tocan casi todos los palos que caracterizan a los Arctic Monkeys: por un lado la contundencia sonora, vibrante y sencilla de “Brick by brick”, una auténtica bomba de relojería con unos rugidos guitarrísticos magistrales y una estructura que nos lleva a una simplicidad casi sesentera; por otro “Library pictures”, con muchas reminiscencias de su Favorite worst nightmare y sacando a primera escena de nuevo la celeridad dinámica; también “Piledriver waltz”, incorporando una de las canciones más delicadas y pegadizas compuestas por Alex Turner en su proyecto paralelo y en solitario; “Don’t sit down ‘Cause I’ve moved your chair”, que es la que más recuerda a los pasados temas de Humbug, o “Reclkess serenade”, donde recuperan una sonoridad que recuerda más a “Cornerstone”.

Si a temas como estos le añadimos algún corte que combina de forma deliciosa muchas de estas corrientes, como la genial “All my own stunts”, no podemos negarnos ante la evidencia de que nos encontramos ante un disco excepcional. Si hay que atribuir algún cambio al disco respecto del estilo anterior es el de rebajar voltaje a la tensión musical desenfrenada, y el de estabilizar su apuesta por una versión de los Arctic más moderada, que permite disfrutar de la música y, sobre todo, de las cuidadas y magníficas letras de Alex Turner. Tal vez algunos esperaban algo diferente de este Suck it and see, la culminación de un proceso evolutivo hacia el misterio iniciado con “505” allá por 2007. Arctic Monkeys ha demostrado esta vez que no tienen por qué negar ninguna de sus muchas facetas, ya que tienen la capacidad y la calidad para explayarse con aquella con la que se sientan a gusto en cada momento.

Valoración: 8,5/10.
Título: Suck it and see.
Género: Indie Rock / Post Punk Revival / Garage Rock.
Discográfica: Domino Records / Pias Spain.
Fecha de publicación: 6 de junio de 2011.

1 Comentario

  1. De las mejores reseñas que he leido. Buen análisis de alguien que ha escuchado y bien la discografía del grupo.

    Pocos grupos han sido capaces de evolucionar tan bien como AM. Si no, basta con mirar otras bandas que apuntaban muy alto en sus inicios como Bloc Party o Kaiser Chiefs. Incluso el último disco de Strokes (sin considerarme yo tan crítico con el disco) queda muy lejos de este ‘Suck it and see’. De lo mejor de 2011 de momento.

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