Una derrota menos amarga

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Croacia se impuso a la selección española de balonmano (25-27) en el choque que ponía punto y final al Grupo D y a los partidos de la anfitriona en Madrid. El combinado balcánico termina la fase previa en primera posición, mientras que España lo hace en segundo lugar pero alejada del cruce contra Francia en cuartos de final. La victoria encamina a los Slavko Goluza a jugarse la opción de las medallas frente a la todopoderosa selección gala.

La selección croata mostró mayor solidez. Fotografía: RFEBM
La selección croata mostró mayor solidez. Fotografía: RFEBM

La reedición de la final del Mundial de Túnez, de dulcísimo recuerdo para el balonmano español, se preveía como partido grande en una abarrotada Caja Mágica que había vendido todo el papel días atrás. El enfrentamiento más deseado dentro del Grupo D servía también para dilucidar cuál de las dos selecciones pasaba a los octavos de final como primera. Pero la victoria escondía una trampa peligrosa: el cruce con Francia en cuartos de final y con Dinamarca en semifinales. La derrota permitía tomar un camino, a priori, más sencillo. La selección gala, absoluta dominadora mundial en el último lustro, es el objetivo a evitar. Ninguno de los dos equipos salió a especular, ambos deseaban el triunfo.

El partido entre dos de las grandes favoritas empezó con defensas 6:0 frente a frente, aunque los resultados de cada una de ellas fueron muy diferentes. Croacia desarboló pronto la línea contraria con contraataques o con disparos lejanos ante la plana zaga rival; en el lado contrario, España encontraba dificultades para abrir la cerrada construcción croata. Solo Alberto Entrerríos y Jorge Maqueda destacaban en la producción anotadora. Igor Vori, Jakov Gojun, Drago Vukovic y Marko Klopjar formaban un bloque contra el que chocaban los de Valero Rivera. Debajo de la portería, Mirko Alilovic resultaba decisivo. El conjunto balcánico recuperaba y contragolpeaba. Los ataques rápidos les generaban goles fáciles.

En esta primera mitad, Croacia volvió a exhibir su magia, reivindicándose como el equipo más artístico de los últimos años. Ivan Cupic, un manual de balonmano sobre la pista que conoce los secretos del juego, de la asociación y la definición, es el orfebre que mejor encarna el espíritu de los del Adriático. El equipo ajedrezado construye su idea desde la fantasía y es una delicia óptica para el espectador, el regalo que viene de un país joven que vive este deporte con una pasión inimaginable en otros lugares. Croacia desarrollaba mediado el primer período un juego sencillo y armónico; enfrente solo se veía agonía y anemia imaginativa.

Las exclusiones que padecieron los balcánicos evitaron que su ventaja se disparara. Empató España (10-10) en el minuto 20, aunque la diferencia volvió a abrirse para los croatas. Damir Bicanic, hallaba disparos cómodos en el exterior ante la hundida defensa de los locales. En el ataque español, Carlos Ruesga, desde el centro, fintaba y abría balones para unos extremos hasta entonces inéditos. Al descanso se llegó con Croacia mandando (13-15) y con una cifra muy elevada de goles encajados en España. Se constataba que la 6-0 propia no había funcionado y que tampoco habían ayudado las reiteradas pérdidas de balón en ataque.

Empezó la segunda parte España cambiando su defensa a 5:1 con Aitor Ariño de avanzado. A los diez minutos, un gol de Entrerríos ponía a la anfitriona por delante (19-18) después de muchos minutos a remolque en el marcador. La confianza se había recuperado desde atrás. Arpad Sterbik evitó lo que hubiera sido el octavo gol consecutivo y sin fallo de Cupic y Maqueda anotaba dos que ponían un prometedor 21-18. Resistieron los adriáticos, se secó el caudal anotador de La Roja y el partido llegó a los minutos decisivos equilibrado. El choque habría de decidirse a cara o cruz.

La tensión creció y los árbitros la pararon con un aluvión de exclusiones que afectó a uno y otro equipo. Un gol de Albert Rocas (25-24) puso por encima a España a menos de cinco minutos para la conclusión. Dispusieron entonces los de Rivera de un ataque que podía haber sido definitivo, con inferioridad rival de dos jugadores. Se perdió el balón y a la contra empató Croacia. Dos goles más cerraron la victoria de los balcánicos (25-27). No supo el equipo anfitrión gestionar los momentos decisivos, hubo precipitación y se marchó un partido que estaba de cara. Aunque la derrota despeja el horizonte; mañana en Zaragoza (19.00), cruce contra Serbia en octavos.

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