Una continua lucha contra el sistema

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La última convocatoria del 15-M, que tuvo lugar el pasado 28 de diciembre, recorrió las calles de Madrid en forma de “Cabalgata Indignada” y reunió a más de 3.000 personas que corearon una misma consigna: “Hemos perdido la inocencia”.

Indignados en el Movimiento 15-M

La Puerta de Alcalá fue el lugar escogido para iniciar la cabalgata, un intento más de la ciudadanía en su empeño por hacerse oír y luchar por un cambio en el sistema político. La concentración era pacífica, pero la policía cargó contra los manifestantes al poco rato de comenzar la marcha, acusándoles de interrumpir el tráfico de los vehículos. Dos personas fueron detenidas por “atentado contra la autoridad” y se contaron cinco heridos leves, pero los incidentes no consiguieron disminuir el ambiente de fiesta y buen humor que reinaba en la céntrica puerta madrileña, donde algunos manifestantes, disfrazados o con pancartas, se atrevieron incluso a realizar representaciones.

Tras los altercados iniciales, la policía decidió cortar el tráfico en todo el recorrido de la manifestación, que se dirigió a Cibeles a ritmo de charanga y continuó su camino hasta Sol, donde terminó en un ambiente relajado y distendido. Durante todo el trayecto se pudieron escuchar lemas contra la crisis, como “De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste”, o “Hemos perdido la inocencia”, haciendo alusión al Día de los Santos Inocentes y denunciando a un sistema que convierte a los ciudadanos en víctimas colaterales.

La manifestación se organizó en torno a ocho bloques distintos: Economía y Desempleo, Vivienda, Educación y Cultura, Sanidad, Canal de Isabel II y Medio Ambiente, Transmaricabollos y Feminismos, Migración y Multiculturalidad y, por último, Varios. Además de esta cabalgata en Madrid, también hubo diversos eventos organizados por asambleas del movimiento 15-M en Barcelona, Ávila, Badajoz y Palma de Mallorca, pero mucho menos multitudinarios.

Esta guerra empezó el 15 de mayo de 2011 con una concentración en la Puerta del Sol de Madrid, donde centenares de personas protestaron de forma pacífica contra las patologías del sistema político. Bajo el lema “¡Democracia Real YA!”, pretendían acabar con el bipartidismo imperante en España entre el PP y el PSOE. Al ser desalojados, la policía consiguió lo contrario de lo que pretendía: en días sucesivos se organizaron congregaciones de miles de personas que, incluso, empezaron a acampar en Sol. Lo que al principio era una simple protesta, se convirtió en un movimiento que contagió a muchas ciudades españolas.

La cobertura mediática de las manifestaciones nacionales, junto con la gran influencia de las redes sociales, dieron como resultado que estas revoluciones traspasaran nuestras fronteras y dieran la vuelta al mundo. Al adquirir tanta importancia, empezaron a surgir las críticas y sus partidarios fueron tachados de “perroflautas”, socialistas, comunistas o vagos, aunque el movimiento no tenía detrás ningún líder ni partido político.

Ha llovido mucho desde el comienzo de las protestas, pero el movimiento 15-M sigue luchando por una democracia verdadera que satisfaga las necesidades de todos los ciudadanos. Hay mucho escepticismo al respecto, pero poco a poco, antes o después, se verá algún resultado: el que algo quiere, algo le cuesta.

Fotografía: Karsol

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