Una comedia de Oro

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La nostalgia invade la sección de televisión de La Huella Digital: hoy recordamos una de las mejores sitcoms que parió la ficción estadounidense, Las Chicas de Oro.

Hoy, en La Huella Digital, os vamos a dar (gratis) una pequeña lección de Historia. Sí, de esa que se escribe con “H” mayúscula y viene resumida en libros muy grandes. Pero no vamos a hablar de guerras de 100 años de duración, reyes, colonias ni conquistas, vamos a centrarnos en cuatro reinas. Nada más.

Bueno, vale, no sigo la broma, que no quiero espantar a nadie. Simplemente cambiad el término “historia” por “nostalgia”. Nostalgia televisiva. Que no sólo de actualidad se vive. La televisión no comenzó su andadura la semana pasada ni el mes pasado; lleva años, muchos años, pariendo series y programas para que tú, yo y los demás los disfrutemos. Y nunca está de más echar la vista atrás para recuperar series tan maravillosas como la que hoy nos ocupa.

31.-jesusDorothy Zbornak, Rose Nylund, Blanche Devereaux y Sophia Petrillo, ¿os suenan estos nombres? Son las cuatro reinas de las que antes os hablaba. Reinas, sí, reinas de la comedia. Porque el cuarteto protagonista de Las Chicas de Oro (misterio desvelado) no se merece otro nombre.

La andadura televisiva de esta genial sitcom comenzó en el año 1985, hace casi treinta años, que se dice pronto; y finalizó en 1992, con siete temporadas a sus espaldas. Cabe destacar que cada una de las temporadas que la componen, obtuvo varias nominaciones tanto a los Globos de Oro como a los Emmy, actrices protagonistas incluidas. Y, hablando de las protagonistas, se da la (triste) casualidad de que la única chica de oro que sigue viva es Betty White. La premisa, como en cualquier otra serie de estas características, es de lo más sencilla (lo cual no la convierte en una serie simple) cuatro mujeres de edad avanzada (tres amigas y la madre de una de ellas) comparten vivienda en el soleado Miami, en Florida.

¿Y quiénes son estas cuatro grandes mujeres? Para empezar tenemos a Dorothy Zbornak (Bea Arthur), divorciada tras casi 40 años de matrimonio y de fuerte carácter (pero gran corazón, por supuesto); después tenemos a Blanche Devereaux (Rue McClanahan), propietaria del chalet donde viven las cuatro, coqueta, pizpireta, toda una dama sureña (del sur de EE.UU se entiende, no de Murcia) y de agitada vida amorosa. Luego está Rose Nylund (Betty White), viuda, ingenua, inocente…y por último, Sophia Petrillo (Estelle Getty) madre de Dorothy (aunque, curiosamente, en la realidad sólo le sacaba un año a Bea Arthur) deslenguada, sincera y muy, pero que muy directa. Juntas forman un brillante cuarteto cómico, con las salidas de tono de una, las contestaciones de otra, el sarcasmo, las historias de St. Olaf, de Big Daddy, las reuniones en la cocina para comer tarta por la noche y, sobre todo, la amistad.

Algo que resulta realmente sorprendente de esta serie es su modernidad. Porque, siendo sinceros, ¿os imagináis una serie en la actualidad con cuatro actrices maduras como protagonistas?, ¿y que hablen sin tapujos sobre su vida amorosa, afectiva y sexual, además de sus problemas familiares? Porque en Las Chicas de Oro las protagonistas son mujeres, viudas o divorciadas, que llevan las riendas de su vida. Sin importar lo que digan y sin que la edad sea una barrera o un tabú. Y estamos hablando de una serie de los 80. Además del gran sentido del humor que desprende, rápido, ágil, efectivo (no exagero si os digo que es una de mis comedias favoritas), esta modernidad de la que hablo es, sin duda, otro de sus puntos fuertes.

Y si todo este discurso pro Las Chicas de Oro no os acaba de convencer, tal vez este juego para beber mientras veis un capítulo de la serie, consiga que os animéis. 

Fotografía:  Imagen: http://blogs.radiole.com/cafeole/2012/05/31/de-viaje-con-las-chicas-de-oro/

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