Una cadena de caídas

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Ya no hay duda, vivímos tiempos de cambios, y lo son de tal manera que te acuestas un día con una guerra civíl activa y te levantas con la muerte de un dictador, arrestado y apaleado igual que un perro callejero. Más aún, mientras tratas de asimilar semejante noticia, meses atrás inimaginable, llega otra bomba informativa sobre la rendición de uno de los grupos terrorístas más sanguinarios de la historia de España y Europa.

Pero también nos encontramos con otro tipo de noticias no menos trágicas a pesar de su menor transcendencia internacional. La muerte de Simoncelli, el heredero de Valentino, fallecido tras ser aplastado por los neumáticos de la moto de su amigo personal (Rosi) quien le arrolló tras una inesperada caída. Bueno, es una noticia que no saldría del ámbito deportivo si no fuera porque se le puede encontrar cierto paralelísmo en clave nacional (Italia). Y es que el destino hila muy fino y quizás crea símiles a los ojos de las personas que parecen claras señales de lo que está por venir. Porque quien no se ha parado a pensar en los sentimientos de Berlusconi al ver las imágenes de su amigo personal Gadafi apresado por unos rebeldes eufóricos por tener entre las manos la razón de todos sus males. Encontrado, según unas fuentes, escondido en unos túneles del alcantarillado, y atrapado, según otras, huyendo a través del desierto en un todo-terreno. En todo caso, acobardado.

Gadafi también ha muerto arrollado, primero por la maquinaria internacional que le ha dejado a los pies de los caballos, y segundo a manos de su propio pueblo. Pocas veces esa expresión a sido tan cierta. Esa muerte tiene unos claros culpables para Berlusconi y entre ellos está él mismo, según sus propias palabras, ya que colaboró con la OTAN para bombardear Trípoli. Prestó ayuda logística a esos aviones que sobre-volaron la Haima de su amigo del alma colaborando pues en su defenestración. La imagen es clara, la inesperada caída de Gadafi acontecida hace unos pocos meses cuando su pueblo se levantó contra él iniciando una guerra civil, ha sido rematada por la embestida brutal de las fuerzas internacionales que ha pasado por encima suya igual que la moto de Rosi le partió el cuello al temerario Simoncelli.

Quizás se pueda sacar una lección práctica de tanta tragedia humana y es que las maniobras arriesgadas tienen serias consecuencias si fracasan. El pobre Simoncelli era un piloto arriesgado que puso en peligro la vida de otros compañeros al querer adelantarles peligrosamente en maniobras muy cuestionables. Gadafi no lo fue menos, se presentó como libertador de su pueblo para pasar a convertirse en un tirano terrorísta a ojos de todo el mundo y terminar siendo, a base de contratos gasísticos y petrolíferos, un tirano tolerado a ojos de la comunidad internacional. Esas maniobras le salieron bien en su día aunque tentar la suerte en numerosas ocasiones es forzar una caída que inevitablemente termina por llegar.

Pero las caídas también pueden ser en cadena, y es por eso por lo que enlazamos tragedias. Porque al igual que caen jóvenes y prometedores pilotos de sus motos y Viles Tiranos se caen de sus caballos la cadena va en aumento y uno a uno se van precipitando todos los eslabones. En este caso parecen eslabones de diseño italiano, de alto diseño italiano claro está. Esa misma cadena parece ahogar el cuello de Berlusconi en estos momentos, ahora quizás podamos entender mejor sus lágrimas, porque la crisis del € está haciendo tambalear su pequeño mundillo de farándula, prostitución, despilfarro y corrupción mafiosa ( es un todo en uno). Italia está con el agua al cuello, su economía se ve cada vez más desprestigiada y lo está en parte por culpa del propio Berlusconi. Su imagen no inspira confianza y cada vez está más cuestionada a nivel nacional. El bufón sacado de la más rancia comedía Italiana, (aquella que recuerda tanto a la comedia española de los años 70 y 80) ya no hace gracia. Está bajo mínimos, nadie cree en él, y mira que había razones suficientes para no creerle desde hace más de 20 años, pero ahora parece definitivo.

Berlusconi quizás tema que la maquinaria europea le arrolle igual que la OTAN arrolló a su amigote el tirano maquillado de Gadafi. Su situación interna se agrava por las exigencias del consejo europeo que le exige reformas urgentes al haberse convertido Italia en el inmediato cortafuegos de Europa. Le exigen cambios en política fiscal, judicial, social y, bueno, prácticamente le exigen que se cambie él por otro con menos operaciones estéticas y más ideas políticas en la cabeza. Está claro, todo apunta a que Berlusconi no va a hacer nada de eso, entre otras cosas porque le suponen la pérdida completa de su defensa judicial, de su patrimonio personal, y ve amenazado seriamente su monopolio mediático. En fin, van a por él. Terminarán pasando por encima suya y eso él lo sabe. Lo sabe porque ya ve las señales claras, le torean, se ríen de sus bufonadas o más bien directamente del bufón en sí. No le creen y tampoco piensan darle más tiempo puesto que si Italia cae será abrasada por el fuego de la crisis y la siguiente víctima ya sería Francia, puesto que se da por hecho que España, si cae Italia, será devorada igual que un montón de leña seca por las llamas de la crisis. Es el € lo que está en juego.

Otro eslabón que se hunde, Berlusconi caerá, tiene los días contados políticamente hablando. Pero ya tenemos al borde del precipicio el siguiente eslabón: el euro, y el principal responsable de la moneda única es el banco central europeo que, casualidades de la vida, será dirigido por otro italiano, precisamente ex-ministro de economía del gabinete de Berlusconi y actualmente gobernador del Banco Italiano.. Menuda ironía, pero también menuda premonición más funesta. Mario Draghi será el encargado de evitar, desde ya, la zozobra de la moneda única. Ex-vicepresidente del tristemente famoso Banco de Inversiones estadounidense Goldman Sachs, banco acusado de fraude por la venta de créditos hipotecarios de riesgo, créditos que para el que no esté muy puesto en éstas movidas económicas son la principal causa de la actual Crisis Financiera, mejor dicho, a éstas alturas ya es mundial.

La verdad que éste nombramiento no aporta ninguna seguridad a la situación y es una clara evidencia del calado político que tienen los principales mandatarios del continente. No existen verdaderos líderes, son apenas grandes funcionarios que se han visto en una situación que les supera. La mayoría conservadora se ha demostrado inútil ante semejante crisis ya que su principal receta para una gangrena son las tiritas con yodo. Y todos ellos son también eslabones a punto de caer y en gran medida dependen del eslabón Mario Draghi que junto con el fondo monetario internacional y la reserva federal americana son también responsables de la supervivencia de millones de personas en el mundo puesto que su acierto o fracaso garantiza la ruina o la fortuna de todas ellas.

Maravilloso por venir el que nos espera. En Europa la crisis del euro parece estar rompiendo directamente la cadena que nos unía como continente, si cae el euro, muy probablemente cae la unión europea y despues… Después la tragedia, un agujero político y económico mundial del cual nadie sabe bien su posible profundidad.

Éste es el último eslabón de la cadena, la avaricia y el egoísmo humano. El egoísmo humano de Simoncelli cuando arriesga su vida y la de sus compañeros a cambio de ganar una carrera, el egoísmo de Gadafi y de todos los mandatarios árabes que se han resistido a su caída (a sangre y fuego) no por ideas políticas sino por miedo a perder su poder y riqueza personal, y el egoísmo y avaricia mundial que priman en las políticas económicas. Digo que priman en ellas por la simple razón de que se prefiere la ruina de un continente entero por culpa de un pensamiento generalizado, cada vez más, del conocido: “lo mio pa´mí”, en lugar de la ruina de cuatro gatos que han amasado cantidades ingentes de dinero y que por su culpa nos vemos en ésta situación. Ese egoísmo impide juzgarles y esa avaricia les concede el privilegio de ser los únicos que siguen ganando dinero con ésta situación así sea el final definitivo de su negocio.

Pero vivimos tiempos de cambios, y de cambios definitivos, e igual que se ha derrotado la influencia terrorífica de una banda terrorísta a base de su pérdida de apoyos a nivel internacional y nacional, quizás veamos pronto, puesto que ésto parece ir rápido, como éstos cuatro gatos usureros que nos están castigando por sus propios errores, caigan inesperadamente de sus motos y sean arrollados por sus mejores aliados terminando de una vez con ésta maldita crisis que representa una agonía eterna de un sistema económico enfermo.

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