Una antología insólita

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Siempre tengo el mismo problema cuando termino de leer una antología de relatos, quiero hablar de todos y cada uno de ellos, algo que acabaría aburriéndoos a todos como ostras. Así que os voy dar mi primera razón para que vayáis a la librería y os hagáis con Insólitas. Narradoras de lo fantástico en Latinoamérica y España, y es que esta antología supone todo un jarro de agua fría para el gran mesías del canon occidental, Harold Bloom. Sí, ese señor que se olvidó de toda aquella persona escribidora que no fuera hombre, blanco y heterosexual y que bautizó a la crítica literaria feminista como «Escuela del Resentimiento». Señor Bloom, me declaro oficialmente resentida si con ello puedo reivindicar el trabajo de estas mujeres.

Los editores, Teresa López-Pellisa y Ricard Ruiz Garzón, recopilan en la editorial Páginas de Espuma relatos escritos en castellano de casi treinta autoras de tres generaciones, desde las nacidas a principios del siglo XX a las que pasaron su infancia en los años ochenta. Escritoras con diferentes realidades geográficas, sociales y políticas, diferentes estilos y formas, se reúnen en esta compilación alrededor de un eje central, lo insólito, aquello que es raro, aquello cuya presencia es extraña, aquello que altera y desordena lo establecido. Todas ellas observan el mundo desde lo que una de ellas, Cristina Fernández Cubas, bautizó como «el ángulo del horror».

Es en sí misma insólita esta antología, extraña, mira a través del espejo deformado de nuestro mundo patriarcal que prioriza el trabajo de los hombres y ensombrece y oculta el de las mujeres. En otro mundo estos relatos serían recopilados únicamente para el disfrute de los lectores y lectoras, pero actualmente todavía es necesario que sirva como objeto de denuncia y reivindicación. Algo muy relacionado con la literatura de lo insólito, pues lo no mimético es un arma perfecta de denuncia de la realidad y un instrumento fundamental para comprenderla, aunque este subgénero haya sido injustamente denostado.

En Insólitas, lector o lectora, encontrarás cuerpos extraños en casas escalofriantes, hombres lobo no tan temibles, balnearios que no son lo que parecen, viajeras temporales en busca de corporalidad y monstruos que no son lo que parecen; y, en la gran mayoría de estas insólitas historias, descubrirás que los espejos deformados dan voz también a las denuncias y reivindicaciones feministas.

Luisa Valenzuela en el relato La densidad de las palabras deforma un cuento de hadas para reivindicar la voz de las mujeres y me parece que no hay mejor resumen para explicar la necesidad de la existencia y la lectura de Insólitas:

«Antes de mandarme al exilio en el bosque debo reconocer que hicieron lo imposible por domarme. Calla, calla, me imploraban. El mejor adorno del a mujer es el silencio, me decían. En boca cerrada no entran moscas. ¿No entran? ¿Entonces con qué alimento a mis sapos?, pregunté alarmada, indignada más bien sin admitir que mis sapos no existen antes de ser pronunciados. Triste de admitir que tampoco existiría yo sin pronunciarlos».

 Y como esta reseña también es una reivindicación de las mujeres escritoras no puedo dejar de citar el nombre de todas ellas, para visibilizarlas y para que os pique la curiosidad e indaguéis en sus trabajos. En orden de aparición en la antología, las autoras son las siguientes: Laura Rodríguez Leiva, Cecilia Eudave, Patricia Esteban Erlés, Mariana Enríquez, Cristina Fernández Cubas, Ana María Shua, Solange Rodríguez Pappe, Laura Fernández, Luisa Valenzuela, Alicia Fenieux Campos, Pilar Pedraza, Liliana Colanzi, Anacristina Rossi, Elia Barceló, Daína Chaviano, Laura Ponce, Cristina Jurado, Amparo Dávila, Sofía Rhei, Angélica Gorodischer, Lola Robles, Jacinta Escudos, Raquel Castro, Susana Vallejo, Tanya Tynjälä, Anabel Enríquez, Cristina Peri Rossi, Laura Gallego.

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