Un mundo sin abejas

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Día a día estos pequeños insectos ven disminuidas sus colonias a causa de su muerte. Su desaparición puede tener consecuencias importantes, ya que solo en Europa, el 84% de las cosechas son polinizadas por ellas.

Un mundo sin abejasLas abejas se encuentran hoy en peligro de extinción. Hasta hace unos años podíamos encontrar especies de estos insectos en todos los continentes, excepto en la Antártida, ya que pueden habitar en todos aquellos lugares dónde hay plantas y flores. A pesar de esto, durante los últimos años el número de abejas ha ido disminuyendo de forma gradual debido a su fallecimiento.

Desde hace aproximadamente una década la tasa de mortalidad de estos pequeños insectos ha ido aumentando de un modo muy alarmante. Pese a que las abejas no consiguen la simpatía del ser humano, llegando a ser uno de los insectos más odiados por las personas debido a sus picaduras, son indispensables para el ser humano. No somos conscientes de la contribución que hacen en el medio ambiente, la polinización que realizan es la que ha permitido, durante millones de años, la  reproducción de plantas y flores.

La asociación científica, Real Sociedad Geográfica de Londres manifestó su postura afirmando lo imprescindible que es la función que realizan estos animales para nuestra supervivencia. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) informó de que esto podría ser el inicio de una fuerte crisis alimentaria, ya que dos terceras partes de las plantas que se cultivan para el consumo humano proceden de la polinización de las abejas.

Si llegaran a desaparecer las abejas, alimentos como el cacao, las manzanas, cebollas, zanahorias, melones, naranjas entre muchos otros escasearían. Tampoco podríamos obtener el alimento para el ganado y poco a poco la industria de carne se iría a pique. Por lo que tendríamos que recurrir al pescado, que no podría responder ante una demanda tan alta. No podemos olvidar que muchos medicamentos tienen su origen en plantas y vegetales, por lo que no podrían ser fabricados.

Aunque son muchos los científicos e investigadores que buscan el por qué de esta lenta desaparición, aún no se ha llegado a ninguna conclusión. Una de las posibles causas de dicha extinción podría ser el abuso de plaguicidas tóxicos.  La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó un informe condenando el daño de plaguicidas en las abejas. Otro de los motivos que se está barajando es que un parásito de origen asiático les esté provocando alteraciones intestinales y un envejecimiento prematuro.

Por todo esto el Sector Apícola de Coordinación de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha iniciado un movimiento, recogiendo firmas de los ciudadanos, para que la Unión Europea prohíba los plaguicidas tóxicos que tanto daño nos causan, de forma directa o indirecta. Aún no se sabe que opina la Comisión Europea al respecto.

Se está intentando llegar al fondo de este asunto, por ello se investiga todo lo relacionado con la salud de las abejas en relación a su ecosistema, así como la contaminación, cambio climático, escasez de flores, virus, parásitos, enfermedades, etc.

La muerte de las abejas puede cambiar nuestros hábitos, un ejemplo es que desde que comenzaron a extinguirse muchos agricultores se han visto obligados a polinizar manualmente sus cultivos. Esto supone un trastorno importante ya que por ejemplo, solo en California estos insectos se encargan de polinizar los almendros que producen el 80% del consumo mundial.

Fotografía: Flickr

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