Un mes de manifestaciones y violencia en las calles de Venezuela

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Varios testigos relatan la situación de violencia y malestar social que se vive en el país, así como las diferentes estrategias políticas para reprimir estas manifestaciones

 Por Ana Escaso Moreno y Andreyna Valera Giménez

graffiti avenida don julio centeno san diego carabobo. 14-02-2014
Graffiti avenida don julio centeno san diego carabobo. 14-02-2014

Venezuela esta presenciando el momento de mayor inestabilidad social y política de la última década. Con el presidente Nicolás Maduro a la cabeza, tras haber recogido el testigo del exmandatario Hugo Chávez hace exactamente un año, la revolución bolivariana continúa su proyecto socio-económico que parece llevar a su pueblo a la desesperación tras un mes de continuas protestas a lo largo del país.

Siendo el mayor depósito de reservas de petróleo del mundo, Venezuela se enfrenta a una situación financiera complicada, donde todos los indicadores económicos han ido disminuyendo, con una inflación del 56% que no para de crecer y mostrando situaciones verdaderamente alarmantes en las que alimentos de primera necesidad escasean en los supermercados. Maduro por su parte, discrepa. En una entrevista concedida a Christine Amanpour para CNN[1], el presidente venezolano asegura que el PIB ha crecido enormemente, el desempleo ha disminuido de un 40% a menos del 10% durante la revolución y que la denominada extrema pobreza presenta datos mínimos de un 6% frente al 25% anterior al mandato de Chávez.

En palabras de Maduro: “Nuestra democracia es tan sólida porque no pertenecemos a ningún grupo económico, a ninguna empresa internacional de armas. No soy un empresario en el poder para enriquecer a una minoría. Y no considero a toda la oposición fascista”[2]. Sin embargo, la inseguridad y el malestar social se palpa en la brisa caribeña, pues los testimonios que llegan desde diferentes puntos del país difieren bastante de lo que teóricamente podemos considerar un sistema democrático.

Un levantamiento inevitable

Chacao - Caracas
Chacao – Caracas

La marea de protestas que ha hecho temblar a la presidencia venezolana comenzó con un hecho muy concreto y representativo de lo que se vive en Venezuela. El 12 de Febrero los estudiantes venezolanos decidieron salir a manifestarse mostrando su disconformidad con el gobierno de Maduro. En esa protesta, un militar intentó violar a una estudiante en la ciudad de San Cristóbal, Táchira, de ahí que las protestas más agresivas transcurrieran en ese Estado. Más estudiantes salieron entonces a las calles a protestar por los abusos de poder de los que son testigos y víctimas. El gobierno en respuesta los encarceló. Esto provocó más reacciones civiles pidiendo la condena de aquel militar por intento de violación. El gobierno solo respondió con violencia ante actos pacifistas. Las protestas se extendieron a otros estados teniendo lugar en barrios obreros, en los que se clama por un cambio en el gobierno y apuntan con el dedo al presidente Nicolás Maduro como culpable.

Cuando se alcanzó la víctima número 10 en las protestas, el líder de la oposición, Leopoldo López, fue acusado de conspiración contra el gobierno e incitación de la violencia. “Mi detención despertara a la gente, Venezuela se dará cuenta de lo que la mayoría quiere. Mi arresto no será en vano”[3], sentencio López en un video difundido posteriormente a su encarcelamiento en la cárcel militar de Ramo Verde, donde aún permanece detenido.

Los adeptos al gobierno de Maduro, tanto dentro como fuera de Venezuela, han intentado politizar las manifestaciones estudiantiles, denominándoles como “la derecha más radical y fascista de la oposición”. Sin embargo, las palabras y los testimonios de los jóvenes manifestantes demuestran que no toman las calles por motivaciones políticas, lo hacen por la inseguridad que desangra Venezuela, y que ha convertido a Caracas en una de las ciudades más peligrosas del mundo.

Por otro lado, cientos de tropas han sido desplegadas el pasado mes de Febrero en ciudades como San Cristóbal, Maracaibo y Caracas, así como helicópteros con artillería y tanques blindados hacían alarde del poder militar sobre la población con el fin de reprimir a “los grupos fascistas que atemorizan al pueblo venezolano”, aseguraba el presidente Nicolás Maduro. No obstante, los estudiantes no se amedrentaron y han vuelto a salir a las calles sin cesar.

“Yo lo que estoy pidiendo es que haya justicia”

Varios jóvenes que están participando de manera activa en las manifestaciones de Valencia y Caracas nos cuentan sus testimonios. Todos han optado por mantenerse en el anonimato por temor a represalias. “No importa mucho si saben nuestros nombres. Igual a diario somos vulnerables a que nos pase cualquier cosa y al gobierno ni le importe”, mencionaba uno de ellos.

José, estudiante del sector de la salud, se queja de los abusos continuados por parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB): “Nos han empujado a dejar las pancartas y tener que empezar a lanzar piedras para defendernos […] Arremeten de manera desproporcionada contra nosotros, como si estuvieran atacando a delincuentes”. El pasado 20 de febrero, en el Municipio de San Diego durante la concentración de Los Tulipanes, las FANB arremetieron con armas largas y una tanqueta contra los manifestantes, entre los que había niños y personas mayores, provocando momentos de asfixia debido a los gases lacrimógenos, según nos relata José.

 

Patrullas de la GNB y motorizados de los colectivos sociales chavistas durante la noche en Chacao, Caracas.  Anónimo.
Patrullas de la GNB y motorizados de los colectivos sociales chavistas durante la noche en Chacao, Caracas. Anónimo.

María, otra de las activistas, habla del control informativo que tiene el gobierno sobre todos los medios de comunicación: “La manifestación del 12 de febrero en Valencia transcurrió de forma pacífica. Me pareció increíble la cantidad de gente que había pero me sorprendió aun más que por ninguna parte se veía la presencia de los medios de comunicación. Era una marcha con una asistencia muy buena, era un hecho importante en nuestro país y ningún medio nacional cubrió la noticia (…) la única forma de saber cómo iba todo en los diferentes Estados era a través de las redes sociales, Twitter principalmente”. También nos narra cómo los colectivos sociales chavistas atacaban a los manifestantes: “Dos carros trataron de arroyar a la multitud. El primero lo logro, literalmente le paso el carro por encima a una chica que estaba entre todos nosotros pisándole las piernas”. Durante ese primer día de manifestaciones, un joven ya había muerto en Caracas por un disparo en la cabeza, presuntamente, por parte de la FANB.

Teresa, estudiante de fisioterapia, nos cuenta cómo el 18 de febrero todo dio un giro radical y fueron conscientes de que tenían que empezar a defenderse de los ataques de la FANB y los colectivos sociales chavistas. Ese día salieron a manifestarse en Valencia como lo estaban haciendo desde el 12 de febrero, todo el día hasta caer la noche. “De pronto dejaron de pasar carros y a lo lejos vimos numerosas luces. No eran luces de carros sino de motos. Llegaron unos 20 aproximadamente y se detuvieron a escasos 100 metros de nosotros. En cuestión de segundos empezaron a disparar perdigones; lo siguiente que recuerdo es un tsunami de gente corriendo, huyendo de los guardias, se escuchaban numerosos disparos y el sonido de motos detrás de nosotros”. Teresa cuenta como en lo que va de año ha aprendido mas sobre como hacer bombas molotov para defenderse de los ataques de la GNB que técnicas de ejercicios fisioterapéuticos.

Robert Redman asesinado con disparo en la nuca por motorizado con parrillero el 12-02-2014 en Chacao en horas de la noche
Robert Redman asesinado con disparo en la nuca por motorizado con parrillero el 12-02-2014 en Chacao en horas de la noche

Uno de los jóvenes detenidos en las protestas y llevado al calabozo Core 2, en Valencia, asegura haber coincidido con 15 militares también retenidos en esa misma cárcel durante la primera semana de Marzo. Esto pone en evidencia como algunos militares han llegado a sublevarse. El joven narra como estos militares les animaban a seguir luchando, pues así como ellos se habían cansado y revelado, más Guardias lo harían. Este mismo estudiante también asegura haber visto en las manifestaciones a militares cubanos: “Ya ni lo intentan disimular poniéndose el uniforme de militares venezolanos, se sienten con tanta libertad que salen a la calle con el uniforme cubano”. También nos cuenta como la GNB intenta camuflarse en camionetas de la CANTV (empresa venezolana de telefonía) para estar mas cerca de las barricadas. “Algunos van uniformados, otros de civil; se bajan y disparan contra las ‘guarimbas’ (barricadas)”. Nos asegura que él no está en la calle por razones políticas, “yo lo que estoy pidiendo es que haya justicia de verdad por los manifestantes asesinados”. Afirma además que hay pruebas que demuestran que muchos manifestantes han muerto a manos de colectivos armados por el gobierno.

Cristina, madre de un niño de 4 años, denuncia que durante la noche del 11 de marzo, a las 23:14 aproximadamente, la GNB utilizó de manera indiscriminada bombas lacrimógenas en la zona de Chacao, Caracas. Contaba desesperada como la GNB estaba cometiendo un abuso de su poder y un ataque a la salud pública al utilizar gases lacrimógenos caducados contra civiles. Su hijo pequeño resultó afectado por las bombas

lacrimógenas, fue cuando denunció estos hechos a través de las redes sociales.

 

Casquillos de bombas lacrimógenas usadas por la GNB en las que se lee “Atención, es peligrosa su utilización después de la fecha de validad”. Aparece el año 2013 como fecha límite.
Casquillos de bombas lacrimógenas usadas por la GNB en las que se lee “Atención, es peligrosa su utilización después de la fecha de validad”. Aparece el año 2013 como fecha límite.

No existen cifras oficiales de la cantidad de muertos, heridos y detenidos en más de un mes de protestas. La Mesa de la Unidad (bloque opositor), en una rueda de prensa llevada a cabo la semana pasada, denunciaba que hasta ese momento habían contabilizado: 21 fallecidos, 350 heridos por balas, asfixia, laceraciones, perdigones y bombas lacrimógenas, 1322 detenidos de los cuales 1195 están bajo medidas cautelares, 92 privados de libertad, 35 en libertad plena y, lo más preocupante y escandaloso, 33 casos confirmados de tortura.

Intervención mediática

Entre represiones militares, toma de carreteras y todo bajo una cobertura mediática internacional a cuentagotas, “la mitad del país no le presta atención a lo que pasa a menos que afecte a su cotidianidad (…) es la esquizofrenia de un país dividido en dos hace 14 años” asegura una periodista de Cadena Capriles en Caracas. Esta periodista mostró un trabajo de investigación en el que se incluían videos donde militares disparaban a estudiantes a quemarropa. “Después salieron los motorizados a amedrentar a la población. Las calles seguían trancadas con barricadas. Y disparaban a los edificios y no podíamos salir de la redacción…” aseguraba en un artículo para lanacion.com[4].

Los medios internacionales han encontrado dificultades a la hora de informar acerca de lo que está ocurriendo en Venezuela, siendo más de una docena los periodistas detenidos durante las protestas. Para Maduro, en Venezuela siempre se ha garantizado la seguridad de los medios de comunicación, siempre y cuando no jueguen un papel nocivo para el pueblo venezolano. Tras el cierre de la cadena de televisión colombiana NTN24, encontramos el caso de CNN en Español. Este mostraba una imagen falsa de las protestas, según testifica el primer mandatario, y para ello él mismo tuvo que inmiscuirse proponiendo una intervención de la señal.

Ya durante el gobierno de Hugo Chávez, a pesar de las protestas por la falta de libertad de prensa, las amenazas sobre los medios críticos con el gobierno eran continuas. Primero se hicieron con el control de Radio Caracas Televisión, después lograron hacerse con Globovisión, el principal canal de noticias de Venezuela. Ahora los pocos canales que sobreviven no se atreven a informar sobre las manifestaciones. La prensa escrita también ha sufrido presiones políticas, teniendo incluso dificultades para encontrar papel para imprimir los diarios.

Por su parte, la mayoría de las grandes cabeceras extranjeras no ha otorgado la importancia suficiente que estos hechos suponen para Venezuela y para la Comunidad Internacional. Mientras que de las protestas en Ucrania se ha hecho un seguimiento y análisis, de la crisis en Venezuela se han dado simplemente pinceladas tardías y después silenciado, como critica este artículo para el Caracas Chronicles[5]. Todo esto ha provocado que la principal fuente de información, tanto para periodistas como ciudadanos, hayan sido las redes sociales – Twitter especialmente- las cuales permanecieron cortadas en diferentes puntos de Venezuela durante las protestas. 

 

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