Un triunfo que casi vale un título

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El Barcelona Intersport derrotó al Atlético de Madrid (22-25) en su visita al Palacio de Vistalegre. El conjunto entrenado por Xavi Pascual asestó un golpe prácticamente definitivo a la Liga ASOBAL y abre un hueco de tres puntos con los colchoneros, su más directo rival. La victoria azulgrana ha tenido dos protagonistas destacados: Siarhei Rutenka en ataque y Arpad Sterbik, que regresaba entre pitos a la cancha de su exequipo, en la portería.

La defensa del Barcelona fue una de las claves de la victoria azulgrana. Fotografía: BM Atlético de Madrid

La victoria del Barcelona deja la Liga ASOBAL vista para sentencia. Un campeonato bipolar, repleto de competidores asfixiados por deudas y con plantillas en constante empobrecimiento, se decide en los choques directos que protagonizan los dos equipos con matriz futbolera. Y la victoria del Barcelona a domicilio, con una jugosa renta de tres goles a favor, además del punto de ventaja que ya traía antes de su visita a Madrid, hace muy complicado un cambio de patrón en el campeonato de la regularidad.

Con diferentes sensaciones llegó cada conjunto al nuevo clásico del balonmano español. Los visitantes, campeones de la Supercopa de España y con un discurrir inmaculado en las competiciones doméstica y continental, han tenido una trayectoria plácida, muy diferente a los vaivenes que ha padecido el plantel dirigido por Talant Dujshebaev. El Atlético avanza penosamente en Europa, en Liga cedió un empate contra el Balonmano Aragón y sufre la importante baja de su capitán, el portero José Javier Hombrados.

La incertidumbre que rodea al segundo año del proyecto rojiblanco en Madrid no impidió que la afición acudiera en masa al recinto multiusos de Carabanchel. Tampoco faltaron el fervor ni los decibelios. A escasas semanas de que la capital acoja una parte importante de los partidos del Mundial de 2013, entre ellos los de la primera fase de la selección española, la hinchada sigue fiel a su cita con el balonmano de primer nivel.

El partido empezó emocional, intenso y duro. Aquellos minutos eran propicios para el lucimiento de las defensas y los guardametas. Magnus Dahl, en el arco local, se sentía importante; Arpad Sterbik era la muralla que frenaba el ataque atlético. La primera mitad discurrió con más tensión que juego, con más bravura que jugadas vistosas. Los ataques encontraban pocas soluciones para descerrajar la zaga contraria. Siarhei Rutenka, condicionaba la estrategia rival y emergían liberados Raúl Entrerríos y Ángel Montoro. En el lado rojiblanco, desatascaban la correosa línea 6-0 del Barcelona Nicolaj Markussen y Jonas Kallman.

Se llegó al descanso (11-12) con una leve ventaja favorable al equipo catalán. Los primeros diez minutos de la segunda parte vieron la primera ruptura en el marcador. El Barcelona alcanzó entonces la máxima diferencia del partido (12-17). Un eficaz ataque y un ejercicio coral en la zaga abrieron un hueco que terminaría siendo determinante. La defensa azulgrana subió su defensa unos pasos por delante del área exhibiendo una intensidad y una dureza, en ocasiones al límite del reglamento, que el equipo colchonero no fue capaz de contrarrestar.

No terminó entonces el partido porque los árbitros dejaron de permitirle tanto a la defensa del Barcelona. Las exclusiones y el ánimo que insuflaron los más de 10.000 de Vistalegre llevaron al Atleti a enjugar la brecha desfavorable y ponerse uno por debajo (18-19). El encuentro entró en la zona roja de peligro, en los instantes decisivos que decidirían la suerte del choque. Apareció Rutenka y con dos goles consecutivos en mitad del rugir del público, evitó que el Atleti empatara.

Ahí se acabó el partido, y muy probablemente la liga. El equipo de Xavi Pascual resistió el empuje del rival y su afición, y certificó una victoria que les catapulta hacia su tercera Liga consecutiva. Dujshebaev que había advertido en la previa del encuentro de la falta de acople de su equipo, tiene por delante la labor de motivar a un conjunto que ya no depende de si mismo para ganar la ASOBAL y que parece incapaz de reencontrarse con su mejor versión.

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