Un tópico y escasa comunicación (deportiva)

0
736

Invitados por un profesor, asistimos al XXIV Curso Deporte y Comunicación titulado “El Nuevo Orden Social del Deporte”.
Es el deporte uno de los temas que menos me interesa intelectualmente, pero mi afán por descubrir, quién sabe si cosas nuevas, me incita a considerar la invitación y decido asistir alentada por la velada promesa de que un trabajo sobre el tema contribuya a obtener una buena calificación.
Dado que el curso versa sobre deporte y comunicación y los alumnos invitados pertenecemos a la licenciatura de periodismo, confío en que las conferencias aborden, precisamente eso, el deporte y su comunicación. Sin embargo, asisto perpleja -al igual que mi profesor, creo- a una charla publicitaria sobre la comunicación informática, que no periodística ni humana, de los videojuegos. Una especie de disección técnica de las máquinas que hacen posible que juguemos (personalmente, prefiero vivir la experiencia en primera persona, y dejarme de tanto artificio digital, pero bueno).

A lo que íbamos. Compruebo como la conferencia tiene en común con mis aspiraciones periodísticas, únicamente, que los monigotes protagonistas de los videojuegos son deportistas. La conferencia en cuestión me ha teletransportado a lo que yo creo que deben ser las reuniones Tupperware, por el nada disimulado interés en captar adeptos trabajadores, cosa que, dado el panorama actual, no me parece, todo hay que decirlo, del todo mal (no en vano veo y reveo una potente empresa detrás).

Escribo esto, desde el bochorno que me provoca atisbar la ida del periodismo y de sus funciones que tienen algunos, y sobre todo, por la broma final de uno de los ponentes que hace que todo lo demás, que ni fue mucho ni muy interesante, se borrara ipso facto de mi mente. Un simpático profesional del sonido que muestra lo entretenido que resulta escuchar, (creo reconocer por las voces), a algunos de los locutores deportivos líderes, a juzgar por los datos últimos datos del EGM.

Sí, sí, es muy divertido, en efecto. Es divertido comprobar, generación tras generación, como los tópicos, y en este caso, sólo los exclusivamente masculinos sobre la mujer perduran o se perpetúan, lo dejo a su elección, querido lector.

Si echan un somero vistazo al dibujo que acompaña esta opinión, verán que el texto, en ese caso visual, nos remite a otra serie de tópicos sobre el rol sexual de la mujer –esa es su connotación principal-.

Para no entretenerles demasiado les transcribo la expresión causa de mi enfado ateniéndome a la frase “chisposa” del locutor (al que por cierto, escucho en ocasiones y del que me consta por sus reiteradas guasadas su inclinación heterosexual) que literalmente despedía el juego -de broma claro, de broma sexista- con un jovial tono festivo: “¡Y… ahora a la cama! Se acabó el juego. ¡Y si eres pequeño… a cenar y a la cama! ¡Y si eres mayor… a follar!

Pues hombre, o mujer, tengo humor, incluso yo diría que buen humor, pero claro, a veinte días de los exámenes -como quien dice- y cuando se vende una cosa por otra, la verdad es que me quedo para pocas fiestas.

Sí, sí, como decía, el valor añadido que supone el descubrimiento de este final patrocinado por una importante cadena comercial, promovido por un Departamento de la Facultad de Ciencias de la Información –imagino- con la aspiración de ampliar los conocimientos de los futuros comunicantes, y de la constatación de que hay mucho por hacer en esa lucha por la igualdad (además de la escasa mano izquierda de, al menos, uno de sus ponentes) ha sido tremendo. ¡Bravo por la elección! Sobre todo teniendo en cuenta la acusada falta de valores con los que contamos en la sociedad y la más que perentoria necesidad de acabar con las desigualdades en todos los terrenos, incluido el sexual a cuyos estremecedores datos policiales y de investigación me remito, a las muertes de mujeres y a las agresiones, violaciones, trata de blancas, turismo sexual, pederastia, y un largo etcétera. Ya se sabe ¡El ser humano no tiene límites!

Y si esto pudiera pasar por una broma, contexto en el que se realizó la grabación de la festiva despedida -me consta-, lo que no puede permitirse es su alegre reproducción ante un auditorio de estudiantes que aspiran a encontrar un trabajo, y, con algo de suerte, aprender en la trayectoria hasta alcanzarlo. Mi radical cabreo no tiene nada que ver con cuestiones timoratas, sino con el hecho de banalizar la vida, a la mujer y más concretamente, de trivializar el sexo, convirtiendo esta cuestión en una estupidez.

La educación sexual en nuestra sociedad ha pasado de un estricto tema tabú del que huían muchos padres, a un diálogo abierto y natural, que es como debiera haber sido siempre. De la ignorancia hemos pasado a la información, lo que supone un paso fundamental en el camino hacia la igualdad. El sexo es una faceta importante y privada con la que se aprende y se comprende. Ayuda a integrar y a canalizar las diferencias huyendo de las distinciones para hacer de las personas seres verdaderamente iguales (lo que es perfectamente compatible con la salvedad de las diferencias intrínsecas propias del género). Y, además, el sexo tratado desde una perspectiva sociológica, humana, y sobre todo abordado con seriedad, ayuda a madurar. Por el contrario, hacer del sexo el eje de la diversión masculina o femenina ayuda a todo lo contrario.

Por todo ello, el tener que escuchar una y otra vez, disparates semejantes, tópicos y frases en las que la mujer continúa siendo un útil sexual, aún cuando éstos se realizan en ámbitos privados, como es el caso que nos ocupa, dado que la grabación pertenece al estudio encargado de dicha función y se corresponde a un ambiente distendido tras la jornada laboral, me parece lamentable. Sí, lamentable, aún siendo ¿una broma? Perdonen, pero no tiene absolutamente nada de chistoso. Pero que además ese fragmento haya sido escogido para amenizar una ponencia, repito, de carácter universitario, me parece indigno.

Me gustaría subrayar que, lo que nos hace seres morales, aspiración que no quiero dar por perdida, al margen de fes, es el respeto. Y creo que ni los periodistas en su digamos desliz, ni el “brillante” ponente en su elección, lo han tenido en cuenta.

El machismo es el conjunto de actitudes y prácticas sexistas y vejatorias u ofensivas llevadas a cabo por hombres que justifican y/o promueven actitudes discriminatorias. Que están o se manifiestan en cualquier terreno. El sexismo es más difícil de identificar, pero si hay que poner un ejemplo el que acabo de explicar es perfecto cuando no de manual.

Al hilo de las bromillas sociales con respecto al papel de (casi siempre) la mujer, les dejo un chiste que aborda dicha temática en clave política (internacional), que espero y deseo les haga pensar sobre la frivolidad, tan evidente, con la que se refleja el papel de la mujer, sin tener en cuenta sus habilidades que, como en el caso del chiste y más allá de ideologías políticas, posee la protagonista, igual o superiores al finalmente ganador.

De regreso a mi enfado y a la frase de fondo y de cierre conferencial (¡valiente y acertado colofón!) les diré que deja ver mucho de lo que el ponente y los artífices de la chisposa expresión consideran divertido y digno de reproducción. Pero no es mi función psicoanalizarles, sino protestar por las invisibles cadenas que, todavía, arrastra la mujer. Protesto también por lo que considero una desacertada elección audioambiental para unas jornadas como las anunciadas. Y protestaría exactamente igual si a mis oídos hubieran llegado frases del estilo: “El café, que me lo traiga el negro” o “¡Trabajo como un chino!”.

Sí, sí, les decía, rieron casi todos la gracietilla, acompañados, además, de buena parte de la sala. ¡Valiente elección la de la broma! ¡Bravo, chaval!

Y por cierto, ya puestos voy a preguntar, si es que se me permite: dónde está lo periodístico, y dónde queda lo deportivo en un Curso de Deporte y Comunicación que se autotitula “El Nuevo Orden Social del Deporte” y que muestra la autopsia de un videojuego. Porque, cabreo aparte, lo único sensato que pude escuchar fue: “Los medios de comunicación están cambiando, lo digital es el futuro”, que a estas alturas, y con lo que está lloviendo en las redacciones me parece una perogrullada integral.

Fuentes de las imágenes:
www.google.com

1 Comentario

  1. ¿Dónde está el sexismo? No veo género masculino ni femenino en ningún lado, ni connotaciones heterosexuales o homosexuales, aunque sí es una gracia que no tiene ni pizca de la misma, gracia de instituto:

    “¡Y… ahora a la cama! Se acabó el juego. ¡Y si eres pequeño… a cenar y a la cama! ¡Y si eres mayor… a follar!

    Pues hombre, o mujer, tengo humor, incluso

  2. Hola Nuria, de momento no voy a entrar a comentar el artículo que puedo estar de acuerdo o no, pero si haces crítica deberías de dar nombres de las fuentes que citas. Eso es periodismo y, no creo que este caso se trate de un asunto de seguridad nacional cómo para no darlos. Estoy de acuerdo con el comentario anterior de Cris: puede ser machista o feminista, según lo interpretes. Y, por último, la foto que has puesto ¿quién tiene atado a quién? Para atraer la atención perfecto, pero no me parece muy correcta. Lo de “al igual que mi profesor, creo” jaja.

Dejar respuesta