Un santo en el ascensor

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Me topé hace poco con una novela curiosa, que relata las vivencias y la rutina de una comunidad de vecinos en Rumanía. Con diálogos inteligentes y un toque de humor irónico, el autor crea el reflejo de una sociedad que ha vivido el paso del modelo social del comunismo al capitalismo con una perplejidad, fe ciega, o desenfreno oportunista. Aún no terminé de leerla pero sospecho que seguirá divirtiéndome inteligentemente a la vez que me adentro en la mentalidad de un pueblo para mí poco conocido.
Un santo en el ascensor
es la obra que editan conjuntamente la ONG Intermón Oxfam y Editorial Icaria. Se trata de las historias de los vecinos del bloque de la calle de las Ovejas, en Bacau (Rumanía), que son el vestíbulo de este mundo que renace de sus cenizas tras la desintegración del bloque del Este.

En Un santo en el ascensor se recrean escenas como la siguiente, a las que quizá algunos estemos acostumbrados pero que son novedosas para los vecinos de esta comunidad poco habituados al capitalismo: Una joven llama a la puerta del piso del señor Toma y empieza su monólogo: “Hoy es su día de suerte, ya que ha sido agraciado con un maravilloso premio, este filtro de café valorado en trescientos cincuenta mil leis, o lo que es lo mismo, veinte dólares, ofrecido gratuitamente por nuestra empresa en el marco de una campaña promocional entre sus más fieles clientes, y le ruego que lo acepte sin ningún compromiso por su parte…” Y así, con un humor sutil, el autor va recreando la vida cotidiana de estas personas que atraviesan una especie de transición intelectual y social. Una novela interesante que despierta la curiosidad al tiempo que entretiene porque la vida misma puede resultar muy divertida al observarla desde fuera.

La novela ha recibido el Premio de la Revista “Cuvantul” a la mejor obra del año, el Premio de la Unión de Escritores Rumanos a la mejor obra en prosa del año, el Premio Magnesia Litera al mejor libro del año (nacional e internacional) en la República Checa, el Premio Magnesia Litera a la mejor traducción del año, y ha sido finalista del Gran Premio Europeo Strega.

Petru Cimpoesu es uno de los más destacados prosistas rumanos de los últimos años. Debuta en 1983 con la colección de relatos Recuerdos provincianos, galardonada con el premio de la Asociación de escritores de Iasi. Entre sus obras destacan Naturalmente (1985), Héroe involuntario (1994), premio de la Asociación de Esscritores de Iasi, Un reino por una mosca (1995), El cuento del gran bandolero (2000); premio de prosa otorgado por la Unión de Escritores Rumanos, Cristina Doméstica y los cazadores de almas (2006); premio de la revista Observador Cultural y premio de prosa de la Unión de escritores Rumanos.

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