Un rey de película

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La difícil interpretación de Colin Firth en “Un hombre soltero” (2009) supuso para este actor inglés, la continuación de una carrera cinematográfica que se vería recompensada con el mejor de los premios que un actor puede recibir.

La pasada madrugada del 27 de febrero, Colin Firth, en su segunda nominación a los Oscars, pues ya lo estuvo en 2010 con la película antes mencionada, recibió la ansiada estatuilla dorada. Todos sabemos que la entrega de este premio tan significativo no sólo supone un plus de confianza para los directores de cine sobre aquellos actores y actrices que han recibido un Oscar sino que, y es lo más importante, es un reconocimiento a una trayectoria profesional. Aunque hay que admitir, que en más de una ocasión este reconocimiento no se ha efectuado en actores que han protagonizado y colaborado en numerosas películas de menos renombre “hollywoodiense” tal es el caso de Christopher Plummer, más conocido por su interpretación en el Capitán von Trapp en “Sonrisas y Lágrimas”.

Este “rey de película” nació en Hampshire (Inglaterra) en 1960, hijo de un catedrático de historia y de una catedrática de teología. Su vida y familia está marcada por la diversidad cultural, pues sus padres nacieron en la India y él, hasta los cinco años, estuvo viviendo en Nigeria. A su regreso a Inglaterra, ingresó en la escuela de Winchester y de nuevo se produjo en su vida un cambio de rumbo, esta vez a Estados Unidos, al aceptar su padre (por un año) un trabajo en una escuela de St. Louis. A pesar de este vaivén de culturas y residencias, el oscarizado actor reconoce en su página web que la educación que ha adquirido proviene principalmente de Inglaterra. Con catorce años, Firth, consideró que las materias que se impartían en la escuela, no estaban hechas para él y además, poco tenían que ver con la realidad de la vida. Es por ello, que tomó la decisión de que al dejar los estudios de secundaria se embarcaría, sin pudor, en el mundo de los escenarios.

Antes de consolidarse y convertirse en un actor premiado y reconocido, tuvo que trabajar como portero en el Teatro Shaw, ser asistente de taller en el Teatro Nacional y como recepcionista. Con 18 años y el dinero ahorrado, se inscribió en una de los centros de teatro más importante de Londres (Drama Centre London), de donde han salido grandes actores como Helen Mccrory (“The Queen” o “Casanova”), Paul Bettany (“Una mente maravillosa” o “El Código Da Vinci”) o el seductor, Pierce Brosnan. Con su representación en la obra Hamlet consiguió demostrar el talento que le caracteriza.Es un hombre producto del teatro, hecho que permite ver en él rasgos de su procedencia y sus inicios artísticos por la elegancia que transmite en sus papales, que no sólo se le atribuye por ser inglés; la manera de cautivar al espectador que está viendo su película y sobre todo, por la asimilación de todo tipo de personajes (desde un tímido abogado en “El Diario de Bidget Jones” hasta un embaucador y cínico amigo en “El retrato de Dorian Gray”, película, que a mi modo de ver, poco favor le ha hecho en su interpretación) . Rasgos en común con aquellos actores y actrices que han pasado por una educación teatral, tal es el caso de Sean Connery o Helen Mirren. El salto de un terreno interpretativo más “íntimo” a uno mucho más amplío se produjo con la serie “Orgullo y Prejuicio” (1995) en la que encarnaba al Señor Darcy, sin embargo, y a pesar de sus numerosas aportaciones fílmicas, la carrera por el Oscar le vino dada con “Un hombre Soltero” (2009), película con la que fue nominado por primera vez en los Oscars, y con la que estuvo muy cerca de llevarse el galardón, pero le fue arrebatado por el merecedor Jeff Bridges en “Crazy Heart”.

Su última película, “El Discurso del Rey”, ha sido la más premiada con cuatro estatuillas en la pasada gala de los Oscars. Entre ellas, la de mejor actor que le fue concedida al inglés por encarnar la figura del rey Jorge VI, un rey tartamudo que heredó la corona tras la abdicación de su hermano mayor. Un monarca con una enfermedad que tuvo que superar para demostrar en un periodo convulso la fortaleza de un rey y de un pueblo unido. Una muy buena interpretación por la asimilación del personaje (de hecho la hija del monarca, la actual reina Isabel II, aplaudió la película y la figura representada de su padre) y por una gesticulación más que lograda a la hora de mostrar al público la dificultad para poder articular una palabra. En la entrevista concedida por Colin Firth, posterior a la entrega de los premios dorados y recogida por el diario español, ABC, el actor galardonado reconocía que seguía tartamudeando en su casa cuando el rodaje había terminado. Ahora, sólo queda esperar y disfrutar con una nueva aportación de este “gentleman” del cine en una nueva película quizá dirigida (en mi empeño) por Woody Allen.

Fuente Texto
Elaboración propia
http://www.colinfirth24-7.com/biography/biography.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Colin_Firth
Edición impresa ABC (1/3/2011)
Fuente Imágenes
http://www.colinfirth24-7.com/biography/biography.html
http://canales.diariovasco.com/oscars/2011/los-oscar-2011-discurso-rey-201103010838.php

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