Un programa tan inmortal como su presentador

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Saber y Ganar, el veterano concurso de las sobremesas de la 2 no sólo ha sido durante años el espacio más visto de la cadena, sino que además va camino de romper records al sumar su programa número 4000 en antena.  

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 Era el invierno del 97, yo cursaba 2º de la ESO y mi tutor era Herman. Un saludo desde aquí, maestro. Llegué a casa después de un duro día de estudio, a eso de la hora de comer, como todos los días. Puse la tele con desgana (habían retirado mi querido Cifras y Letras presentado por Elisenda Roca) y descubrí un nuevo concurso que se comenzaba a emitir por aquel entonces también en la segunda cadena de la televisión pública: Saber y Ganar. El programa era bastante difícil, para qué nos vamos a engañar; baterías de preguntas sin respiro, una prueba eliminatoria sin comerlo ni beberlo, y premios en pesetas y no muy suculentos (más bien exiguos, se podría decir, y que al fallar menguaban su cantidad). A su mando, un joven y dicharachero presentador, al estilo de la rana Gustavo, pero con pelo. E inmortal.

Casi 17 años después sigue en antena. Y aún sigo enganchado. Sí, lo sé, soy raro.

Con Saber y Ganar pasa algo parecido a con Gran Hermano, si preguntas a cualquiera de tus amigos si lo siguen, te mirarán con cara de perrito de la pradera y nadie admitirá haberlo visto jamás; pero el hecho es que desde que se estrenara, sigue congregando a su fiel audiencia en torno al televisor cada día, es decir, alrededor de un millón y medio de telespectadores. ¿Los encantos del programa?, difícil pregunta, casi tanto como las que se plantean durante el transcurso de la emisión. Y si no, para muestra, un botón: “¿Qué título, con nombre de animal, se le otorga a la soberana de Suazilandia?”. Efectivamente, pregunta de andar por casa. Y es que, objetivamente, estamos hablando no sólo del concurso más longevo de la televisión española, sino del más difícil, y el más exigente para un concursante, que habrá de saber de letras, ciencias, televisión, actualidad… hasta niveles insospechados, y todo para conseguir la mayor suma de dinero (que no suele ser tanta) durante una permanencia máxima de 100 programas. Una decena de participantes lo lograron, algunos fueron repescados y dos lo hicieron del tirón; ellos y otros tantos repitieron experiencia y salieron por la puerta grande de otros concursos como El Gran Quiz o Pasapalabra. Quizá en ellos, en sus caras, en acompañarnos cada sobremesa, resida la fórmula del éxito de Saber y Ganar. Porque tampoco podría decirse que es un programa innovador o que se reinvente; pruebas como “cada sabio con su tema”, “el duelo” o “la pregunta caliente” llevan desde el principio (si bien se han ido complementando con otras como “el reto”, “siguiendo la pista”, “la superfrase”…), y cada una de las cuatro veces que se ha cambiado el decorado del plató, lo han celebrado como si no hubiera mañana.

Jordi Hurtado es su presentador, y es inmortal, eso lo sabe todo el mundo, hasta Dios. Llegó al programa junto a su amigo y voz en off, Juanjo Cardenal, procedentes de Si lo sé no vengo (¡Atención, pregunta!). Desde entonces, mucho se ha especulado sobre si aquél posee el don de la eterna juventud, si está muerto, si es un robot, un holograma…, puesto que el señor no parece envejecer; si no, mirad uno de sus primeros programas. De hecho, se cuenta que una vez desde la Cadena Ser se quiso desmentir el rumor de que hubiera fallecido, y llamaron a su casa, con tan mala suerte que lo cogió su mujer, la cual, nerviosa, tampoco pudo pasarle el teléfono y desmentir el bulo, ya que arguyó que su marido no se encontraba en esos momentos en ella (en la casa, se entiende).

Sea como fuere, el caso es que, con su buen hacer y constancia, Saber y Ganar se ha ganado a pulso un lugar en la historia de la televisión y en las pantallas de este país, tanto por seguidores como por premios, a pesar de su peculiar monotonía, que no deja de ser su gran seña personal, la cual se ha visto rota en algunas ocasiones a causa de discursos lacrimógenos, voces que permanecían en la sombra y que dan por fin la cara, o algún que otro rap. Nada más, huelleros, con esto me despido; sólo desearos que paséis una buena semana y que la fuerza de Jordi Hurtado os acompañe.

PD: mi reflexión final de telespectador de hoy es: “Yo también concursaré algún día en Saber y Ganar. ¡Y llegaré a los 100… comentarios en este artículo!”

 

Fotografía propiedad de la página web http://www.rtve.es

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