Un postre de bronce

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España cerró su concurso en el Campeonato de Europa de balonmano de Dinamarca con medalla. La victoria ante Croacia (28-29) endulza el amargo sabor de boca que dejó la derrota en la semifinal contra Francia. El equipo entrenado por Manolo Cadenas regaló una decente actuación en el epílogo del torneo: mostró una de sus mejores versiones en defensa y más variados recursos frente a la portería rival.

La selección española de balonmano celebra la medalla de bronce en Dinamarca 2014. Foto: RFEBM
La selección española de balonmano celebra la medalla de bronce en Dinamarca 2014. Foto: RFEBM

Se desquitó España en la final de consolación y se desquitaron varios de los suyos, señalados tras el traspié que privó a la campeona mundial de la final continental. El partido por la medalla menos brillante de las tres ofrecía una jugosa oportunidad. Jugadores y cuerpo técnico, acusados como responsables de una trayectoria irregular y cuajada de altibajos durante el grueso del torneo, encaraban el choque contra los balcánicos con el deseo de revertir la imagen mostrada. Al parqué de Herning saltó un bloque motivado, dispuesto desde el pitido inicial.

Croacia y España tomaron la temperatura al choque durante los primeros minutos. Se saludaban de nuevo sobre una cancha, medían sus fuerzas e intercambiaban los primeros golpes y goles. Pasó el tanteo de rigor y se embaló el partido. Disfrutaron de ventajas los hispanos, que mantuvieron la iniciativa en el marcador durante casi toda la primera mitad. Al borde del descanso creció la brecha. Tres arriba (13-16) y buenas prestaciones de los pupilos de Cadenas. La defensa forzaba el error en la circulación croata; el ataque encontraba soluciones razonables que no obligaban al milagro permanente.

El equipo adriático persiguió la igualada durante toda la segunda mitad. Cada vez que reducía la diferencia, España la volvía a estirar. Croacia emulaba a un ciclista haciendo la goma: no se terminaba de descolgar pero no terminaba de llegar. Los goles de Domagoj Duvnajk y Denis Buntic mantenían al combinado dálmata cerca. En el bando de enfrente, se multiplicaba la aportación de varias piezas claves. Jorge Maqueda enmendó su caótico partido frente a la selección francesa. El ataque de la española no tuvo tanta dependencia de Joan Cañellas, aunque el catalán siguió siendo el baluarte del equipo. Reapareció para jugar los decisivos últimos minutos Dani Sarmiento, olvidado durante el resto del torneo. Y el central canario regaló dinamismo y movilidad.

Cerraron la victoria los hispanos con sendos tantos de Julen Aguinagalde y Cañellas. Triunfo merecido el del equipo español y medalla terapéutica, balsámica para un deporte tan maltratado en suelo propio en los últimos meses. La selección de balonmano cosecha otro éxito internacional más. El objetivo de los hispanos, regresar de Dinamarca con un metal colgado al cuello, se ha cumplido. España no abandona el podio y consolida su posición de privilegio dentro de la élite de la disciplina.

En la final del Europeo, Francia arrasó a Dinamarca (32-41). Los dos equipos que han derrotado a España en el torneo se disputaban la gloria suprema en casa danesa. La eterna Francia de Claude Onesta destrozó al combinado nórdico, ofreciendo una sinfonía coral de balonmano. El equipo de Nikola Karabatic, Luc Abalo, Daniel Narcisse, Valentin Porte y Michel Guigou no dio opción alguna a los locales. La distancia entre ambas ya era abismal mediado el primer acto (4-13). La final de Herning fue para Dinamarca un calco de la de Barcelona. En ninguna de ellas tuvo posibilidad, ambas las perdió tras un inicio deplorable y los marcadores terminaron reflejando unas diferencias escandalosas.

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