Un paseo por la memoria del horror

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Cuando empezaron a desaparecer como el oasis en los espejismos, a desaparecer sin últimas palabras tenían en sus manos trocitos de cosas que querían” escribía Mario Benedetti en su poema “Desaparecidos”. Utiliza el mismo nombre Gervasio Sánchez, premio Ortega y Gasset 2008, Premio Periodismo Rey de España por el compromiso social de su trabajo en 2008 y Premio Nacional de Fotografía en 2009, para titular a las 72 fotografías que componen la exposición que, desde el 2 de febrero y hasta el 20 de marzo puede visitarse de forma gratuita en La Casa encendida.

Las imágenes hacen un recorrido por la represión que ejercieron distintos dictadores en América Latina, Asia y Europa, visibilizando el drama de las detenciones ilegales a personas que suponían una amenaza para los regímenes que pretendían conservar. Desde el Chile de Pinochet a las atrocidades cometidas por Slobodan Milosevic en Bosnia Herzegovina, pasando por Guatemala, Colombia, Argentina, España e Iraq, Sánchez inmortaliza familiares y objetos de los desaparecidos.

Gervasio Sánchez aborda el drama de estas personas, dividiendo la información en ocho series: Centros de detención, memorias, objetos, exhumar, inhumar, bodegas, identificar y España. La primera de ellas la dedica a los centros de detención (compuesta por 8 imágenes) en las que el autor refleja la crueldad de los lugares donde se torturaba a los “non gratos” de las dictaduras. Espacios que servían a los torturadores para experimentar con el miedo de los retenidos y conseguir, además de ridiculizar a las víctimas, que alguien delatase a algún compañero.

Una de las series más emotiva, es la de objetos, en ella, se reflejan relojes, camisas o habitaciones de los desaparecidos que, en algunos casos y a pesar de haber transcurrido casi 30 años, permanecen intactas, intentando que el tiempo no deteriore el recuerdo de la última vez que vieron a su ser querido salir por una puerta por la que jamás volverían. Familias que no pueden llorar a sus muertos con la certeza de saberles muertos, a las que sólo les queda recordar, o volver a pasar por el corazón siguiendo su etimología latina, con el dolor de desconocer su paradero.

Significativa es también la serie de España, compuesta por 6 fotos, en su mayoría de fosas comunes, Sánchez hace un guiño a los muertos propios. En un país en el que tras más de 70 años, continúan enterrados en las cunetas miles de víctimas de la represión franquista, su inclusión parece lícita.

Material audiovisual

Como división de la sala que contiene la muestra, en un pequeño espacio precedido por 4 murales, con 10 fotos cada uno que contienen fotografías de familiares que portan a su vez instantáneas de las personas a las que buscan, se erige una pantalla que emite dos vídeos de Marta Paladín: El rastro de los desaparecidos y víctimas del olvido. La duración de ambos documentales no suma más de 40 minutos, a lo largo de ese tiempo, los espectadores siempre cambiantes, salvo un par de señoras que los visionaron por completo, solían repetir la misma frase antes de levantarse e irse: ¡Qué horror!

No les faltaba razón, los vídeos se componían de testimonios de familiares que narran la última vez que abrazaron a sus hijos, esposas o maridos. Uno de los protagonistas buscaba a su esposa y a sus 10 hijos. Todos desaparecieron durante la conocida operación Anfal en 1988, perpetrada bajo el régimen de Sadam Housein, por la que murieron alrededor de 180.000 kurdos iraquíes, según organizaciones de derechos humanos. Recuerdos en color sepia es lo único que conserva Baker Amin Said de su familia.

Delicada forma de inmortalizar la cruda realidad

Si el espectador espera ver fotos sensacionalistas se equivocó de exposición. Gervasio Sánchez, ilustra con sutiliza una temática durísima como es el drama de los desaparecidos, representando con detalles atrocidades pasadas que por su falta de resolución continúan presentes para muchas personas.

En un momento en el que algunos mandatarios se aferran al poder, utilizando la fuerza para conservarla y saltándose los derechos que poseen las personas a las que gobiernan, exposiciones de este tipo se hacen necesarias para que, mediante el conocimiento de hechos pasados puedan impedirse que se produzcan, con total impunidad, en nuestro aquí y en nuestro ahora.

Fuentes de información:
Mario Benedetti “Desaparecidos”
Exposición de la Casa Encendida “Desaparecidos”
Fuentes de la imagen:
Heraldo de Aragón
http://www.heraldo.es/noticias/cultura/gervasio_sanchez_las_familias_los_desaparecidos_son_las_grandes_victimas.html

2 Comentarios

  1. Hoy he estado allí y lo he visto. Es importante que no se olviden los casos de desaparecidos y esa parece ser la idea del periodista fotógrafo. Son tres salas. Una es casi todo rostros de gente que sigue esperando a sus seres queridos. Otra sala contiene fotografías de fosas comunes, nichos, huesos analizándose, cementerios, etc. y otra de lugares de encierro y tortura en Argentina, Chile, Camboya y otros países. Me gustó pero me quedé con la sensación de que le falta algo a la exposición… no alcanzo a darme cuenta qué es.

  2. Tuve sensaciones parecidas a las tuyas cuando visité la exposición; y eso que era obligado pues nos había mandado ir un profe de la uni. En cualquier caso, es muy interesante. Sobre todo el recado que deja a las autoridades españolas, tan certero: estamos a años luz en este tema de países como Bosnia o Colombia. Allí las atrocidades tuvieron lugar hace veinte, incluso diez años. Aquí han pasado más de cincuenta y mucha gente sigue sin saber donde reposa el cuerpo de su ser querido. ¿Cuántos años más tendrán que pasar?

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