Un palmarés extraordinario para una edición especial

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Dans la maison cumple los pronósticos y se lleva la Concha de Oro a la mejor película, además del premio al mejor guión. También hubo una considerable presencia española en el palmarés, ya que Blancanieves, de Pablo Berger, se hizo con dos premios –el de mejor actriz para Macarena García y el especial del jurado- y Fernando Trueba se alzó con la concha de plata al mejor director por su El artista y la modelo. José Sacristán también rascó para El muerto y ser feliz, de Javier Rebollo, llevándose el galardón al mejor actor.

"Dans la maison", de François Ozon, gana la Concha de Oro en San Sebastián
“Dans la maison”, de François Ozon, gana la Concha de Oro en San Sebastián

El pasado sábado 29 de septiembre se dieron a conocer los ganadores de la 60º edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, con dos claros vencedores: Dans la maison, del director francés Françoise Ozon, y el cine español, con tres películas premiadas: Blancanieves, El artista y la modelo, y El muerto y ser feliz. La cinta de Pablo Berger, una de las favoritas a la Concha de Oro, no pudo finalmente hacerse con el galardón principal, pero el gran premio del jurado y el reconocimiento a Macarena García como mejor actriz (ex aequo con Katie Coseni, joven intérprete de la fallida Foxfire, de Laurent Cantet, cuando en opinión de muchos el premio debía estar compartido con su compañera de reparto en Blancanieves, Maribel Verdú) dan fe de la enorme impresión que ha causado la película entre el jurado, sumándose al impacto que ya causó entre crítica y público.

Más cuestionables son los premios a El artista y la modelo y a El muerto y ser feliz. Hay que reconocerle a Trueba el mérito de dirigir con pulso firme una cinta completamente atípica, rodada en blanco y negro, donde el arte y la belleza son no sólo un punto de partida, sino el tema principal sobre el que gira toda la obra. El problema es que a muchos la película les resultó aburrida y algo pretenciosa. Jean Rochefort está formidable como el artista, captando a la perfección el tono y registro que exige el filme, y las veteranas Claudia Cardinale y Chus Lampreave son dos auténticos lujos para cualquier director. Sin embargo a la película le falta ritmo, y aunque la lentitud sea una decisión conscientemente tomada por el director, tal vez hubiera necesitado una pizca de intensidad que evitara que el espectador acabara luchando por que sus párpados no se cerraran.

El problema con el premio a José Sacristán es diferente. No es que él no haga un buen papel, ni mucho menos. En su caso el problema es que la película, El muerto y ser feliz, no merecía irse de San Sebastián con una Concha de plata bajo el brazo. Rebollo nos deleita en el filme con una serie de elementos que persiguen la originalidad pero en ningún momento encuentra la complicidad del espectador. Es una rareza sin gracia. Y aunque Sacristán lo hace bien, puede que muy bien, quizás un reconocimiento a la película pueda interpretarse erróneamente por futuros espectadores, que acudirán al cine pensando que se trata de una obra digna de constar en un palmarés como el de Donostia.

Las grandes perdedoras, por llamarlo de algún modo, han sido Rhino Seasons, de un Bahman Ghobadi que ve frustrada su racha de Conchas de Oro por películas presentadas, y Le capital, de Costa Gavras, que había tenido una excelente acogida. Rhino Seasons pudo al menos contentarse con el premio a la mejor fotografía, pero ni la película, ni el director, ni una más que correcta Monica Belucci consiguieron figurar en el palmarés.

Con todo esto, sólo cabe decir que el Festival ha resultado un rotundo éxito. Los premios Donostia han creado una ilusión dispar: Ewan MacGregor y Dustin Hoffman han seducido, Oliver Stone y John Travolta han levantado aplausos, y Tommy Lee Jones ha decepcionado ligeramente por su sequedad, aunque quienes más cerca han estado de él aseguran que se trata de un asunto de timidez, y que nada tiene que ver con su carácter.

Esta edición, además, ha servido para ver algunas películas que presumiblemente se harán con un buen puñado de Goyas (Blancanieves, El artista y la modelo) y Oscars (la excelente Argo, Amour, o The sessions, esta última ganadora del premio del público).

El año que viene el presupuesto del festival será reducido considerablemente, como ya ha sido anunciado a estas alturas, y será difícil mantener el nivel mostrado este año. Sólo nos queda confiar en el buen hacer del señor Rebordinos, director del festival que en sus dos años en el cargo ha demostrado que, pese a la crisis, se puede hacer soñar a miles de personas durante diez días gracias a la magia del cine.

Fotografía: EFE

 

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