Un oro irrepetible

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Marina Alabau logró en la clase RS:X de vela el primer oro para España en los Juegos Olímpicos de Londres. Aunque un séptimo puesto en la última jornada le aseguraba el dorado metal, ha protagonizado un recital para concluir primera en la última regata y colgarse la medalla que la convierte en campeona olímpica.

El primer oro llegó en una competición que podría dejar de ser olímpica

Marina Alabau acudió a Londres para participar por segunda vez en unos Juegos y quitarse la espina que se le quedó clavada en Pekín, donde terminó en cuarta posición. En aquella ocasión las inclemencias del tiempo (falta de viento) y la falta de una regularidad tan espectacular como la obtenida ahora le otorgaron un amargo cuarto lugar.

La continuidad es la clave que la llevó a dominar la general desde el primer día de competición, a lo largo de las once regatas que componen esta modalidad, la alzaron hasta el triunfo final, que redondeó con la victoria en la ‘medal race’ que cerraba la competición. En total obtuvo 26 puntos. La segunda clasificada, la finlandesa Tuuli Petaja, cerró su participación con 46 puntos, y la polaca Zofia Noceti-Klepacka, terminó con 47.

En 2006 cuando comenzaron los éxitos de la deportista española al obtener un digno segundo puesto en el Campeonato del Mundo celebrado en Italia. Tras un año intentando mejorar sus registros en 2007, se convirtió campeona de Europa en Chipre, repitiendo consecutivamente hasta 2010. En 2009 se alzó con la doble corona (Europeo y Mundial), al vencer en Weymouth. En 2012, año mágico para ella, logró su quinto título europeo en Portugal.

“He disfrutado mucho llevando la bandera española”. Nada más pisar tierra, la sevillana se mostró orgullosa y feliz. Aprovechó para dedicar la medalla a su familia y a todos los entrenadores que la han ayudado a completar su magnífico éxito.

Describe el windsurf como algo “súper divertido”, y reconoce que es un deporte que engancha. La andaluza recogió el fruto de un esfuerzo que inició, casi por casualidad, cuando era una niña, y que la lleva a entrenar cinco días por semana, combinando la preparación física y el contacto con el agua. Tanta dedicación al deporte no le impide sacar tiempo para estudiar Turismo o aprender otros idiomas (inglés, portugués y francés). Con cinco Europeos y un Mundial, y tras proclamarse campeona olímpica, se puede decir que Alabau lo tiene todo.

Habrá que esperar al próximo mes de noviembre para saber si la Federación Internacional de Vela mantiene el windsurf, en la categoría RS:X, como modalidad olímpica. Marina Alabau no descarta seguir compitiendo, sea cual sea la decisión. Al ser preguntada, reconoció que tal vez lo haría en kitesurf, aunque asegura que no tiene nada decidido porque confía en acudir a Río  de Janeiro 2016 y competir en la modalidad con la que ha entrado en la historia del olimpismo español.

Fotografía: RFEV

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