Un observatorio contra el subempleo, el paro y los contratos basura de los periodistas

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Con fecha 14 de noviembre, Magis Iglesias, presidenta de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España), ha dirigido una carta a los 48 presidentes de asociaciones de prensa donde comunica la creación de un observatorio para el seguimiento de los despidos de periodistas. Durante el último mes, la cifra de puestos de trabajo perdidos en el oficio se eleva a un millar. Las crisis económicas se traducen en crisis de empleo. Y las crisis de empleo suelen cebarse con los periodistas. Prisa ha anunciado que cierra Localia. El Grupo Zeta va a despedir a un 25% de su plantilla (533 trabajadores). La Gaceta de los Negocios despedirá a más de 100 empleados. Unidad Editorial (El Mundo) también ha anunciado despidos. En Vocento siguen haciendo sangre a través de bajas incentivadas, prejubilaciones y no renovaciones de contrato. El panorama no es gris. Es negro. Negrísimo. Los veteranos dicen que como siempre. Los jóvenes dicen que hace poquito tiempo, durante los últimos años en que la facturación creció y las ventas también, la situación era más alentadora.

¿Servirá de algo el observatorio creado por la FAPE? Pues no se sabe todavía. De momento sirve para hacer terapia, conocer los problemas de cerca y patalear, que no es poco. Permanecer pasivos es sinónimo de complicidad con los mismos dueños que nos mandan al paro. El encargado de pilotar el observatorio de seguimiento de los despidos será Javier Arenas, ex director de Radio Nacional de España, un seguro de seriedad y rigor. Hace falta que luego todo eso se concrete en algo más, aunque para eso es necesario no sólo el paraguas de la FAPE, sino de los propios trabajadores. Los periodistas somos muchas veces los primeros en quedarnos mudos, en bajar los brazos, en ser derrotados por la indiferencia. Quizá ese es nuestro gran fallo, aunque la responsabilidad principal, al César lo que es suyo, recae sobre las empresas.

Curiosa ha sido también este fin de semana la convención celebrada por los editores de España. La AEDE (Asociación de Editores de España), que preside Pilar de Yarza (propietaria de Heraldo de Aragón) ha pedido al Gobierno que ayude a las compañías del sector, “para superar la crisis global”, dijo exactamente. En eso sí coincide con Magis Iglesias. La presidenta de FAPE considera que la coyuntura laboral en el periodismo merece un “tratamiento especial por tratarse de un sector estratégico”. La presidenta de los editores sostiene que hacen falta medidas financieras “para defender y fomentar el pluralismo y, por tanto, para la democracia”. Ambas frases son dos ramas del mismo árbol. El periodismo es una profesión fundamental cuyo ejercicio no está regulado por ninguna ley específica. En cambio, el artículo 20 de la Constitución reconoce y protege la libertad de expresión y el derecho a la información, que son dos cosas paralelas pero distintas.

El problema ahora no es de leyes, sino de dinero. Los grandes periódicos han perdido lectores y han visto reducidos notablemente sus ingresos en publicidad. Internet no despega (comercialmente), aunque es con diferencia el soporte con más futuro. Juan Varela, periodista y consultor de medios, escribe en Soitu.es que los grandes diarios han visto descender sus resultados operativos más de un tercio en lo que va de año: un -34,9% en El País y un -36% en los diarios regionales de Vocento. Escribe Varela: “Hasta los gratuitos sufren pérdidas importantes después de haber sido durante años el único producto impreso en crecimiento. La publicidad ha caído alrededor de un 20% y frena incluso el empujón de internet, que ha pasado de crecer muy por encima del 30% anual a un ritmo del 20%, insuficiente para compensar las pérdidas del papel”.

Claro, la cadena de perjudicados ante una coyuntura como la actual siempre empieza en los periodistas. Y a lo mejor no somos nosotros siempre los principales responsables. A lo mejor son los que están en los despachos que tienen moqueta. Varela recordaba una frase de Rupert Murdoch, en tantas cosas ejemplo a no seguir y dueño de The Times y The Wall Street Journal: “No son los diarios los que han llegado a ser obsoletos. Son algunos de los directores, reporteros y propietarios que han olvidado el más precioso bien de la prensa: el vínculo con sus lectores”.

¿Puede permanecer el Gobierno impasible ante los despidos que están anunciando las empresas del sector de la comunicación? ¿Puede la prensa remontar el vuelo sólo con ayudas públicas? ¿Pueden permanecer el Gobierno, los sindicatos y las asociaciones de prensa impasibles ante la precariedad laboral? ¿Pueden permanecer los periodistas impasibles ante la ignorancia sobre el mundo de la prensa de muchos empresarios que han llegado rebotados de otros negocios?

Es posible que el observatorio para el seguimiento de los despidos, auspiciado por FAPE desde la Asociación de la Prensa de Madrid, sea un buen instrumento y un revulsivo para la situación que atraviesa la prensa.

En una entrevista reciente en La Vanguardia, le preguntaron a Iñaki Gabilondo si un periodista joven tiene la misma libertad que un profesional consagrado, como él. Gabilondo contestó: “En absoluto. El mayor enemigo de los jóvenes es el subempleo, el paro y los contratos basura”.

Pues no hay más palabras.

Fuentes de las imágenes:
http://sinfuturoysinunduro.files.wordpress.com/2008/05/becarios-precarios.jpg
http://cainyabel.files.wordpress.com/2008/08/1218020166704_f.jpg

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