Un nuevo episodio de violencia en el fútbol

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Un estadio de fútbol de la liga española ./ Diego Sideburns, Flickr
Un estadio de fútbol de la liga española ./ Diego Sideburns, Flickr

Vergonzoso capitulo el vivido el domingo en Madrid, en las horas previas a un partido de la Liga BBVA, entre ultras del Deportivo de la Coruña y del Atlético de Madrid, que culminó con la muerte de un aficionado blanquiazul.

Los hechos transcurrieron alrededor de las nueve de la mañana del domingo, cuando a la llegada de los ultras del equipo gallego, esperaban los del Atlético, que presuntamente habían quedado para verse las caras. Una espectacular pelea en la ribera del Manzanares, en la que participaron más de un centenar personas, entre los que se encontraban además de los ultras de los dos equipos que disputarían el partido posteriormente, radicales del Alcorcón y del Rayo Vallecano. La devastadora trifulca tuvo toda clase de utensilios como cuchillos, sillas, bengalas, porras extensibles o palos. La pelea acabó con la muerte de un seguidor del Dépor, que fue arrojado al río Manzanares después de ser noqueado.

De nuevo otro capítulo más que rodea a la violencia en el fútbol, y de nuevo otro capítulo más que une política con deporte, ya que los ultras rojiblancos y los deportivistas son de ideologías contrarias, motivo por el cual surgió la pelea. Se debería tomar como ejemplo Reino Unido, donde prima el fútbol por encima de todas las cosas y la principal cualidad que distingue a las aficiones británicas es el respeto entre ellas: a los campos acuden a animar, no a montar otro espectáculo paralelo al futbol.

Tiene que acabar la violencia del fútbol, debe ponerse fin a estos actos de violencia dentro de un deporte que pretende enseñar valores y respeto. Está absolutamente fuera de lugar que este tipo de hechos ocurran entre aficiones, ya que no tienen nada que ver con el deporte. Este tipo de gente que acude a estos grupos ultras con el fin de animar a sus equipos debe saber distinguir entre lo que es animar a tu equipo y enzarzarse en peleas por el o por otros motivos ajenos al deporte. Los ultras de cada equipo deben ceñirse a animarles en cada encuentro y dejar de lado los demás motivos que no sean deportivos antes de entrar en el campo, porque si lo que son es aficionados que se dediquen a animar a sus equipos y a abuchearles cuando sea necesario, pero por favor, la violencia que se la dejen en casa que en el deporte esta fuera de lugar.

Y las autoridades deberían entrar de oficio en este caso y castigar fuertemente este hecho y todos aquellos que puedan guardar relación. Los radicales, lejos de los estadios. Fuera los que tienen como principal objetivo la violencia, ya que no hacen más que un feo al deporte y le dan una mala imagen sin secundar los valores positivos que pueden transmitir.

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