Un mundo que rinde culto al Motor

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Los coches se han convertido en el principal escaparate tecnológico de la sociedad actual. Más que una herramienta de transporte, se trata de un símbolo de estatus social. La creatividad y los nuevos retos que siempre han caracterizado a esta industria vuelven a relucir y a comprometerse con valores tan importantes para el ser humano como el ocio, la seguridad y la ecología.

El Madrid Tuning Show 2007 que se ha celebrado el pasado fin de semana en el Pabellón de Cristal de la Casa Campo madrileña viene a confirmar que cada vez hay un mayor número de personas dispuestas a decorar y rendir tributo a los vehículos. Personalizar el coche con las últimas novedades hasta dejarlo minuciosamente maqueado, mientras bailan al ritmo de bacalao chicas atractivas alrededor de él, se ha convertido para muchos jóvenes europeos y americanos la alternativa de ocio perfecta. Aunque al otro lado del Atlántico ya están acostumbrados a aumentar, desde los años 70, el carácter lúdico del automóvil, en Europa aún nos parece sorprendente. Menos mal, que aunque vayamos algunos pasos por detrás, las marcas ya han comenzado a reaccionar ante la degradación del planeta y han iniciado una potente carrera en busca de nuevas fuentes de energía. Así, frente a los híbridos gasolina-eléctricos, cuya tecnología continúa siendo no apta para todos los bolsillos, aparecen como principales propuestas  los motores alimentados con Bioetanol, realizado con elementos vegetales. También está adquiriendo un papel destacado el hidrógeno, un combustible limpio y que ya aparece entre la oferta de algún fabricante de alta gama. El otro factor indispensable hoy en día es la seguridad, especialmente la multimedia, es decir, sistemas preventivos o pasivos pero que hace unos años eran elementos de un equipamiento de lujo, y de los que ya no puede prescindir ningún vehículo, como por ejemplo, los sistemas de navegación.

Las nuevas generaciones de todoterrenos cada vez más adaptados al uso diario en la ciudad, los monovolúmenes con una asombrosa modularidad  y capacidad de carga, además de los deportivos descapotables, se intentan vender al público como propuestas que harán de la conducción una satisfacción, más que como necesidad para poder desplazarnos. Lo que no dicen en los anuncios es que por muy potentes que fabriquen los coches, a más de 120 km/h no se debe circular al no ser que se quiera arriesgar el permiso de conducir, o aún peor, la vida. Lo que tampoco se cuenta es que cuanto más alta sea la gama del vehículo, más habrá que pagar por el seguro, por los impuestos, ya sea el de aparcamiento o el de revisión mecánica y por la factura del taller. Y es que a este paso, el coche va a ser un hobby que compartir con los demás conductores atascados por el centro de las urbes, y que cuando se queden anticuados, cada vez en menos tiempo, podrán ir al cielo, es decir, formar parte de museos o bien, al infierno, que viene a equipararse con ser incinerado en el desguace.

Fuente: 20 Minutos
Fotografía:
www.xataka.com

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