Un intento de terapia contra el estrés

0
233

Aunque nunca pensé que escribiría un artículo alabando las maravillas (ocultas) de Colmenar Viejo, mi pueblo, he caído en la tentación. Y es que últimamente con el buen tiempo, resulta muy reconfortante salir de casa a dar un paseo y recordar que hay parajes naturales que debería visitar más a menudo.
Hace unos días, presa del agobio de los próximos exámenes, salí con rumbo al río. Bien escondidito, allá por las afueras de Colmenar en dirección norte, y tras recorrer un buen tramo de camino de tierra, nos encontramos con el “Parque regional de la cuenca alta del Manzanares”. Hacía años que no pisaba por allí. Quizás por la cantidad de lluvia y de nieve que han dejado los últimos meses, o quizás porque hace demasiado que no veo más allá de edificios altos y de atmósferas contaminadas, me pareció asombrosa la belleza del paisaje que se posaba ante mis ojos. Apenas había gente. A los colmenareños nos sacan del camino de Remedios (que también es de agradecer, pero demasiado visto para mi gusto) y casi estamos perdidos. Y es una pena, porque el río cuando más bonito está es en las temporadas previas a la primavera, es decir, ahora: el campo comienza a teñirse de verde, no hace demasiado calor y puedes disfrutar más del paseo y del entorno.

Miras al horizonte y no ves más que montañas y cielo azul. Y de fondo el leve sonido del agua. Y la verdad es que todo ello, incluido (especialmente) el camino a recorrer, tiene efectos calmantes. Contra la ansiedad, los nervios y el estrés, lo mejor es andar, cansarse un poco e ir con una buena compañía. Los ambientes urbanos más que relajarnos consiguen aumentar el estrés: demasiada gente caminando a nuestro alrededor, ruidos de coches, tráfico excesivo… por ello recomiendo salir a zonas de montaña donde se pueda respirar un poco de aire fresco. Siempre hay algún lugar al que podemos acudir que esté un poco apartado y a ser posible olvidado.

En Colmenar Viejo hay zonas increíbles como el río, la Dehesa de Navalvillar, el Pico San Pedro y, como no, el camino de Remedios, que cumplen una doble función: te quitan el estrés y te ayudan a hacer un poco de ejercicio. Luego llegas a casa y te dejas caer sobre la silla del escritorio, visualizando todo lo que tienes que memorizar para las próximas fechas, y parece menos. Lástima que los efectos son poco duraderos, pero para eso están mis aliados favoritos: la valeriana y las infusiones relajantes.

Fotos:
Cristina Aibar
Google

1 Comentario

  1. Yo paso el finde en Tres Cantos. El paisaje es parecido… y la verdad es que tu relato me anima a irme mañana a dar una vuelta para relajarme de tanto estudio…

Dejar respuesta