Un hecho, dos puntos de vista

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Estadio Santiago Bernabéu, Madrid. 19 de Octubre, martes. Partido de la tercera jornada de la fase de grupos de la Champions League que enfrenta al Real Madrid C.F y al AC Milan. Nueve menos cuarto de la noche, temperatura de 13 grados con un cielo sin nubes. El equipo italiano (rossoneri) llega a la capital española en segunda posición, con cuatro puntos, dentro del grupo G, liderado por el equipo blanco con seis puntos. Es duda para el encuentro Sergio Ramos, lateral derecho del Madrid y Thiago Silva por parte del Milan. El árbitro del encuentro será Pedro Proença (portugués). Cuenta con una tarjeta amarilla Xabi Alonso (Real Madrid) y Gianluca Zambrotta (Milán). Varios jugadores de ambos clubes se enfrentan contra sus equipos, es el caso de Robinho, Kaká y Seedorf. El estadio presenta una entrada de público muy buena, casi lleno absoluto (capacidad para 80.354 espectadores).

Mi padre se ha encargado de las bebidas y yo de comprar las aceitunas y las palomitas de “micro”. Es un partidazo, un clásico de Europa he leído. Entre los dos equipos suman 16 copas de Europa. ¡Te cagas! Si hubiera tenido pasta habría comprado dos entradas para ir a verlo. Habría invitado a mi hermano, pero a él le gusta más jugarlo que verlo. Aunque creo que por un partido de Champions se hubiera venido. Además es que ¡hay que ver el ambiente del Bernabéu cuando es el de la Copa de Europa, ni te lo imaginas! Llegas nervioso y te vas nervioso, da igual si ganan o pierden, las ganas de farra no te las quita nadie. La gente va con banderas, bufandas, la camiseta de su jugador favorito, llevan a los niños para que aprendan la gloria del Real Madrid. Hay padres que, un poco más, e inscriben al niño en la lista de ultras. Siempre se espera un gran encuentro cuando se trata de ganar: la séptima, la octava, la novena, la décima y, por supuesto, la de este año. Aunque últimamente no ando muy contenta con el juego, les falta gracia, encajar piezas. Sí, ganan, pero yo he visto a este Madrid con: Redondo, Zamorano, Suker, Hierro, Raúl, Figo, Zidane, Morientes, Ronaldo, Beckham, etc. Vamos, ¡la repanocha!. ¿Y mi padre?, ¡ni te cuento!: “El Buitre”, Míchel, Del Bosque, Di Stéfano, Martín Vázquez, Puskas, Amancio, Pirri, Camacho, Chendo, Hugo Sanchez, Laudrup, y tantos otros. ¡Eso sí era fútbol!

A las nueve menos cuarto en punto el árbitro pita el comienzo, el ambiente es excepcional. Hay muchísimos medios de prensa en la banda siguiendo el encuentro. Saca el equipo rossonero, faltan en el campo Ramos, Thiago Silva y el portero Abbiati. El Madrid empieza atacando, parece más centrado que los italianos. Surgen dos momentos curiosos ya que a los pocos segundos salta un espontáneo al campo y poco después, tras una jugada polémica de posible penalti, se cuela otro balón y el árbitro es quien lo saca del campo sin parar el juego. Los primeros cinco minutos del encuentro se llenan de imprecisiones. En el minuto 6 Di María realiza el primer tiro, que se pierde en la grada. La gente anima, el Madrid controla el juego en los primeros diez minutos de juego. Primera jugada peligrosa para los blancos tras el segundo saque de esquina, falta a Xabi Alonso al borde del área grande. Saca Cristiano Ronaldo, pasa el balón con fuerza y por debajo y entre medias de la barrera, termina entrando por el palo derecho del portero italiano. Gana el Madrid por un gol a cero. Saca el Milan, le roban el balón, una jugada de mucho peligro y pases rápidos un tiro de Özil que rebota en un defensa y el Madrid mete el segundo gol de la noche.

Ya estamos sentados, cuando suena el himno de la Champions se me erizan los pelos del brazo. Tiene que ser acojonante estar ahí abajo en ese momento. Empieza ya, y parecen acelerados. Ataca el Madrid. ¡Uy! Casi la meten. ¡Falta, falta! A ver como la tiran. ¡Gol, gol, gol, gol! Qué cagada de la defensa, madre mía, una barrera nunca se debe abrir, nunca. Si se salta, se salta, pero no se abre. No se creen ni ellos que han metido un gol tan rápido. Estas palomitas están de muerte y las aceitunas también. Hay que ver lo que me gustan estas noches. A mi padre no le mola lo que ve y es que tiene razón, porque no hilan jugadas y están cometiendo muchos fallos. ¿Pero qué veo? Esto sí que no lo esperaba nadie. ¡El segundo gol y no han pasado ni quince minutos! Les ha tocado la lotería.

En el minuto 16 de partido cae Cristiano en el área, la grada chilla y pide penalti. Para unos no hay duda, para otros se ha tirado. A los quince minutos el Milán intenta hacerse con el balón, pero el Madrid intenta ganar los contraataques, el partido se está trabando. El encuentro entra en una dinámica algo desconcertante, la organización técnica, el ritmo inicial ha descendido, el encuentro empieza a tomar un ritmo más normal. En el minuto 23 Higuaín remata un centro de Marcelo desde la línea de fondo, quizás más adecuado para CR7. El Milan responde con dos remates y un saque de esquina sin mayor novedad. Una falta peligrosa en el minuto 28 que provoca la estirada de Íker, quien cumple 100 partidos en esta noche otoñal, el balón que rebota en el larguero y se aleja el riesgo de gol. Hacia el minuto 30 el Milan comienza a sentirse más a gusto, crea jugadas de peligro y controla el balón. La gente empieza a animar menos, también pitan menos. Parece que el estadio con los jugadores del Madrid ha entrado en un pre-descanso al descanso oficial. En el minuto 36 Cristiano tira a puerta, Amelia (portero suplente) debe tirarse al suelo con el brazo estirado para despejarlo. Un pequeño despertar en los blancos, un contraataque fallado por Higuaín. En estos últimos instantes de la primera parte el partido no tiene dueño. Un contraataque provoca la rabia en Mou, cinco del Madrid contra dos del Milan y Di María elige una mala opción, se queda sin gol. Sin mayor novedad hasta que el árbitro, anteriormente empujado por Khedira, pita el final del primer tiempo.

No me gusta, mi padre aplaude los fallos, es que no parecen buenos, no parecen un equipo. Me dedico a las palomitas, el partido no está siendo bueno. Se nota hasta en el estadio. ¡Ostras qué poco animan! Y es que no hay mucho más que algún contraataque de alguno de los dos “grandes” de Europa. Están partidos: los que atacan y los que defienden. Así gana el Madrid últimamente, con dos golpes y poco más. La gente se convence que con ganar basta, pero es que no juegan un pimiento. Dan ganas de apagar la tele.

Segunda parte, el Madrid en el campo derecho, los italianos en el izquierdo. Ningún cambio en los equipos. Ningún cambio en el ambiente, la gente empieza animando tímidamente, pero no es como al inicio. Sigue sin haber un equipo que controle el juego, ni el balón. En el minuto 58 primer cambio en el Milan, Gatusso sale y entra Boateng. El Madrid no parece convencido, pierde muchos balones y las jugadas de peligro no son rápidas ni atrevidas. Ambos equipos imponen un ritmo cansino, como si el marcador estuviera a cero. El Milan sólo controla el balón si lo maneja Seedorf. Ronaldhino es el segundo cambio en el minuto 71 y la grada pita y abuchea con mucha fuerza a Robinho. Tras una falta en la que no se ve bien qué es lo que ocurre, excepto que el balón no entra a gol. Se produce el tercer cambio rossonero: Pato sale y entra Inzaghi. Mou no hace ningún movimiento en sus filas. Hasta el minuto 82 en el que Lass sale al campo y Özil lo abandona entre aplausos. Una parada de Íker a tiro de Robinho y el séptimo saque de esquina, que queda en nada. En el minuto 88 saca a Higuaín, y mete en la cancha a Benzemá. Poco más se puede decir del juego en esta segunda parte, nadie ha dominado y ambos han buscado el contraataque. La gente está callada, nadie canta, algún aplauso y pitos cuando juega algún brasileño no bienvenido. El Madrid pide la hora, el arbitro se la concede. La gente sale sin hacer mucha fiesta porque el partido ha sido indeterminado, el Madrid gana por dos chispazos y poco más. Son las diez y media de la noche, el Bernabéu se vacía, empieza una conferencia de prensa, periodistas que llegarán bastante tarde a casa.

Cenamos tortilla, ¡Dios, qué rica le sale a mi madre! Empieza la segunda parte, mi hermano se une. Parece que todo sigue igual que antes, ya no hay nada para picar. En fin, miraremos el desajuste. Han conseguido callar a todo un estadio. A este Madrid no lo reanima nadie. No hay goles, no hay jugadas, solo algún contraataque. Para mí solos se salvan de la quema Özil (este tío es bueno) y Xabi Alonso, y por supuesto Íker. No me explico cómo se puede jugar tan desordenadamente. Llega un momento en el que no tenemos más remedio que hacer comentarios jocosos y reírnos, porque lo que es divertirse viendo este partido es imposible. Uff, se me está haciendo eterno. Estoy segura de que mañana muchos periódicos dirán que ha sido un buen partido y muchos aficionados contentos, estoy segura.vY mientras me preguntaré si mi padre, mi hermano y yo somos los únicos que vemos un partido distinto al resto del mundo. ¡Por fin!. El árbitro pita el final de este…no sé definirlo. Creo que me iré pronto a dormir.

Fuente del texto:
Elaboración propia.
Fuente de la imagen:
www.as.com


1 Comentario

  1. Interesante las dos visiones, periodista-fan. quiza un pelin largo. En cuanto al partido, esto es lo que hay. El madrid juega muy ordenado tanto en defensa como en ataque (merito del sargento malacara). Quiza me equivoque pero creo que la liga acabara pronto (3 o 4 jornadas antes del final) y la ganara el Madrid pero pese a eso creo que el numero de goles del equipo siempre sera merito de los jugadores, no del entrenador. Quiza deberia rendirme a la prensa deportiva y darme cuenta que Mourinho al que yo catalogo de amarrategui, es ahora por obra y gracia de la pluma de aquellos (que antiguo soy) un temerario poeta del futbol.

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