Pocas palabras y mucha velocidad en “Drive”

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Drive

El director Nicolas Winding ofrece noventa y cinco minutos de acción, drama y suspense en “Drive”, filme protagonizado por un conductor profesional que tiene una doble vida. Toda la motivación de este misterioso personaje gira en torno al mundo del motor: por el día trabaja de mecánico y, en ocasiones, hace labores de especialista en peligrosas escenas de cine, pero cuando llega la noche utiliza sus habilidades al volante para zafarse de los policías, ayudando a diversos ladrones a realizar robos y atracos. La película llegará a las salas de cine españolas el próximo 28 de diciembre.

“Durante esos cinco minutos soy tuyo; pasado ese tiempo estás sólo, búscate la vida”. Estas son las únicas palabras que los delincuentes oirán de ‘Driver’ (Ryan Gosling), ya que éste no tiene relación directa con los maleantes ni quiere implicarse activamente en los atracos; tampoco porta armas, así que no participa en los tiroteos o peleas que se deriven del acto cleptómano. Él simplementte se encarga de lo que mejor sabe hacer: conducir bólidos a toda pastilla.

Su vida callada y solitaria cambia cuando conoce a su vecina Irene (Carey Mulligan), una joven madre que se hace cargo de su hijo mientras el padre, Standard Gabriel, se encuentra en prisión por actos delictivos. Irene y su hijo Benicio (Kaden Leos) llegarán al corazón de Driver desde el momento en el que éste se hace cargo de su coche estropeado; sin saberlo aún, pronto se convertirá también en protector de sus vidas.

Entre las interpretaciones de la película (muy acertadas en general), destaca sobremanera la de Gosling (Ontario, Canadá, 1980), ex estrella infantil en El Club de Mickey Mouse y que ahora aparece como protagonista de Drive, la última propuesta de Disney Company. También se le conoce por sus valiosos papeles en títulos como Half Nelson, Blue Valentine , Lars y una chica de verdad o la comedia romántica Crazy Stupid Love.

La actuación de Gosling resulta estelar, pues con la inexpresión gestual y las pocas palabras que acompañan a su personaje es capaz de transmitir una amplia variedad de ideas, emociones y pensamientos, convirtiendo al receptor en un ser empático. Todo se debe a la mirada del intérprete, que permite llegar a la profundidad atormentada de El Conductor.

El cineasta danés Nicolas Winding ha conseguido que su película tenga dos ritmos, divididos en base a la vida de Driver: por el día las escenas son lentas y transcurren de manera sosegada, mientras que la noche se convierte en un hervidero de adrenalina que contagia al espectador.

La mezcla entre lo imperturbable y lo agitado engancha desde el primer momento de la cinta, que destaca por una serie de planos, tomados desde el interior del coche, que ofrecen ángulos de visión especialmente reveladores para el desarrollo de la trama.

Dado que la mayoría de escenas se hacen en interiores o bien durante la noche, la película transmite una sensación de oscurantismo, ambiente idóneo para todo lo que sobrepasa el límite de la justicia. Muy al contrario, las escenas a plena luz del día son las que acompañan  la relación entre Driver e Irene y su hijo.  

Fotografías cedidas por Walt Disney Company.

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