Un bronce de esperanza

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La selección española de balonmano conquistó la medalla de bronce del Mundial al vencer al anfitrión, Suecia, por un 24-23. El combinado de Valero Rivera cierra así un magnífico torneo, teniendo un balance de ocho victorias, un empate y una sola derrota, además de ser el único conjunto que pudo frenar a la todopoderosa Francia.

El conjunto español comenzó el Mundial siendo uno de los equipos con mayores opciones para luchar con los grandes, pero estaba a la sombra de las grandes potencias como Francia, Dinamarca, Islandia, Alemania o la local, Suecia. Los jugadores nacionales no renunciaban a nada, y estaban convencidos de que si eran capaces de mantener un ritmo alto de partido, con una defensa muy asfixiante serían capaces de luchar por las medallas y de dar sorpresas a equipos de mayor nivel que el suyo.

Este hambre de éxito fue la culpable que hizo que España no se arrugase y demostrase que era capaz de vencer a todo el que se pusiera por delante. Con esta fuerte ambición fue clasificándose poco a poco, derrotando a equipos de la talla de Alemania, Islandia o Hungría. Además pudo sacar un valioso empate con el único equipo invicto en todo el torneo, Francia. Así se presentó en semifinales contra Dinamarca, en un partido que estuvo muy disputado y que no se decidió hasta los últimos diez minutos, siendo el vencedor el equipo nórdico que estuvo muy acertado en las últimas posesiones del encuentro. Tras la eliminación, los de Valero Rivera sabían de la importancia de conseguir medalla y no bajaron los brazos y fueron capaces de vencer a una selección que jugaba en casa con todo el público apoyándoles, mostrando que aparte de talento, esta selección tiene coraje y sabe competir. Este equipo es un bloque muy compacto, con jugadores muy sacrificados por el equipo, y han dejado ver que si se mantiene el conjunto son capaces de optar a todo.

Esta medalla es un claro atisbo de esperanzas para un deporte que, desde que se fueran los Talant Dujshebaev, Rolando Uríos, David Barrufet, Iñaki Urdangarín o Mateo Garralda, había tenido una mala actuación en los últimos campeonatos mundiales, quedando en séptimo lugar en 2007 y siendo decimotercero en la última edición.

Esta nueva generación de jugadores ha demostrado estar a la altura de los más grandes y su actuación en el presente ha dado señales de que este equipo puede dar grandes alegrías en un futuro no muy lejano, como es el Europeo de 2012 y la cita más importante, los Juegos Olímpicos de 2012.

Fuente de la imagen:
www.as.com

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