Un “bombardeo” de 53 millones de Euros

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Aparecía como una de las más ambiciosas misiones de la historia de la exploración espacial, pero el audaz intento de la NASA de impactar dos naves espaciales sobre la superficie de la Luna el pasado día 9, si bien cumplió su objetivo, no salió de acuerdo a la expectación levantada en cuanto a efectos “visuales”. Con un costo de 53 millones de Euros, el impacto iba a producir una fuerte luz seguida de una nube de residuos de unos 10 Kilómetros de altura, visible desde cualquier “telescopio casero” de la Tierra, pero tras lo observado no aparecieron estos signos visibles al gran público, solo en la imagen ofrecida de la cámara de infrarrojos de la nave LCROSS se pudo ver algo que aparentaba ser un incremento térmico correspondiente al momento del impacto del Centauro en el cráter. Con la velocidad de un proyectil, se supone que llego al suelo de la Luna con una fuerza de 1,5 Toneladas de TNT, pudiendo crear un mini-cráter del tamaño de la mitad de una piscina olímpica, y a los 4 minutos impactó el LCROSS con aproximadamente un tercio de la fuerza.

Los científicos de la NASA dicen que el impacto fue real, que hubo un flash de luz y que el hecho de no ver la columna de desechos se pudo deber a un ángulo diferente al estimado para la proyección de los residuos, o a una composición del suelo diferente a lo evaluado en el estudio. Los nueve instrumentos a bordo del LCROSS funcionaron a la perfección, recogiendo información muy valiosa para su pormenorizado análisis. Parece ser que de momento han encontrado sodio, que no esperaban, y que la información completa no va a ser posible tenerla antes de 10 o 15 días. La temperatura del fondo del cráter donde impactaron los artefactos puede estar por debajo de -170º centígrados.

De todos modos, la prueba se puede considerar satisfactoria, aunque el gran espectáculo prometido no ha sucedido. Esto en su momento también lo hicieron saber, pero el público se quedó con las imágenes virtuales animadas de un gran impacto que nuca fueron reales.

Nos queda solo esperar la publicación de las imágenes del Hubble, y de lo recogido por los instrumentos a bordo del LCROSS.

Fotografias:
NASA

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