Un bazo artificial para limpiar la sangre

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Según un artículo publicado en la revista Nature Medicine, investigadores del Wyss Institute for Biologically Inspired Engineering, de Boston (Massachusetts) han desarrollado un dispositivo similar a un bazo artificial que permitiría filtrar la sangre y eliminar rápidamente numerosos patógenos causantes de infecciones, incluyendo bacterias, virus y hongos, e incluso las toxinas liberadas por bacterias muertas

BAZO

Las infecciones en la sangre son a menudo muy difíciles de tratar y pueden conducir a una septicemia, muchas veces fatal. En un 50% de los casos los médicos no pueden determinar la causa de la infección que derivó en septicemia y recurren a antibióticos de amplio espectro. Éstos no son siempre efectivos y pueden además generar resistencia a los antibióticos en las bacterias.

El dispositivo utiliza una versión modificada de una proteína humana (opsonina). Esta proteína tiene la característica de fijarse a las moléculas de azúcar presentes en la membrana de más de 90 bacterias, virus y hongos diferentes. Con esta proteína se recubren unas microbolas magnéticas que son la base del bazo artificial. Al hacer pasar sangre por el dispositivo, estas bolas se fijan a los patógenos con lo que, mediante un imán situado a continuación, podemos extraerlas conjuntamente con el microorganismo adherido a ellas. La sangre de esta manera filtrada retornaría al paciente.

En las pruebas realizadas para probar el dispositivo, los investigadores infectaron un grupo de ratas con E. coli o con Staphylococcus aureus y a continuación filtraron la sangre de parte de ellas con el bazo artificial. Cinco horas después de la infección, el 89% de las ratas cuya sangre se filtró seguían vivas frente al 14% de las que no se filtró. Además estimaron que el dispositivo había eliminado más del 90% de las bacterias de la sangre de las ratas. También observaron que las ratas cuya sangre se filtró presentaban menor inflamación en pulmones y otros órganos, lo que indica que serían menos susceptibles a sufrir una septicemia.

También se comprobó la capacidad del bazo artificial para procesar el volumen de sangre en un ser humano promedio, alrededor de cinco litros. Para ello hicieron pasar sangre humana que contenía una mezcla de bacterias y hongos a través del dispositivo, a un ritmo de un litro por hora, encontrando que después de cinco horas había retirado la mayoría de los patógenos. Ese grado de eficacia se considera suficiente para controlar una infección, y que el tratamiento con antibióticos y el sistema inmune pueden acabar con los restos de infección.

El dispositivo podría ser útil también para tratar enfermedades víricas como el VIH y Ébola, en las cuales la supervivencia depende de la cantidad de virus circulando en la sangre. De la misma forma serviría como herramienta de diagnóstico pues permitiría identificar el patógeno causante de una enfermedad.

El bazo artificial se está probando en cerdos en la actualidad y, dado que las trasfusiones de sangre y su filtrado son prácticas habituales en la actualidad, se piensa que podría entrar en ensayos clínicos en humanos en un plazo de dos años.

 

Imagen: Google

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