Un barco sin capitán

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Las palabras del ya ex entrenador del Real Madrid Manuel Pellegrini en la madrugada del miércoles al jueves 27 de mayo en El Larguero confirmaron lo que hace tiempo resultaba evidente: la figura del técnico está tremendamente disminuida en el conjunto merengue. Lejos de aprender de los errores de su primera etapa, Florentino Pérez ha cometido en ésta otros nuevos, quizá más sangrantes. Este año no se ha dejado ver con sus fichajes estrella y ciertamente ha adoptado un papel discreto, casi invisible, ante los medios durante la temporada, pero a cambio ha seguido fichando con un único critero, el suyo, sin contar con la opinión de quién debía gestionar a los jugadores en última instancia.
La elección del entrenador, sin embargo, no fue desacertada, aunque sí lo fue su futuro trato con él. Manuel Pellegrini era un entrenador con gran experiencia que sin grandes recursos había llevado a un equipo como el Villarreal a codearse con las grandes potencias europeas, y que ha sido durante años un asiduo de las primeras plazas en la liga española. El técnico ha destacado por su elegancia en todo momento, y ha conseguido el respeto de sus jugadores aunque nunca de su presidente, que no ha consentido que el chileno discutiera públicamente la planificación de la plantilla a principios de temporada. Y es que Manuel Pellegrini ha afirmado en los micrófonos de El Larguero de la Cadena Ser que desde el momento que quiso frenar la inminente salida del club de los jugadores holandeses Sneijder y Robben, a los que consideraba claves en la configuración de su equipo, no ha vuelto a tener contacto con su presidente.

El poder económico de Florentino Pérez y su facilidad para obtener préstamos millonarios concedieron a los madridistas todos sus sueños tras la mejor temporada de la historia de su eterno rival. El tiempo ha ido demostrando que, con la excepción del efectivo Cristiano Ronaldo, sus grandilocuentes fichajes no han funcionado, y sí lo han hecho jugadores relegados en un primer momento como Van der Vaart o Higuaín. Qué decir de dos de los descartes ya mencionados, Robben y Sneijder, que han triunfado por todo lo alto en sus respectivos destinos.

El Real Madrid ha dado nuevamente la impresión de carecer de proyecto deportivo. Y es que no se puede considerar así a un sistema por el cual un presidente ficha a los jugadores y al entrenador sin la opinión de este último. Una vez fuera Del Bosque, los entrenadores del Real Madrid con Florentino como presidente han visto relegada su labor a alinear una plantilla que no habían compuesto, algo que no consintió en su momento el temperamental José Antonio Camacho. Y es que el resultado de esta gestión no puede ser menos que un caos. No debemos irnos lejos, a Inglaterra por ejemplo, donde los entrenadores gozan de una capacidad de decisión directa sobre la planificación de sus plantillas, para observar opciones más respetuosas con el entrenador, pues el propio Barcelona ha dado ejemplo durante estos últimos años dando toda la confianza a un técnico novel como Pep Guardiola, confianza de la que han surgido decisiones tan arriesgadas como la salida de Samuel Eto’o. Confianza al fin y al cabo, confianza que se ha visto reflejada en resultados positivos, pues nadie mejor que un entrenador puede conocer las necesidades de un equipo.

Está por ver si las cosas cambian con José Mourinho al frente del equipo. El portugués es la antítesis de Manuel Pellegrini en cuanto a discrección, y cuesta creer que vaya a formarse la plantilla de la próxima campaña sin su opinión. Florentino Pérez ha asegurado que se han cometido errores durante esta campaña. Esperemos que sea capaz de exigirse la suficiente autocrítica como para enmendar la trayectoria de un equipo que no se merece esta inestabilidad.


Fuentes del Texto:
Cadena Ser
Marca.com

Fuentes de la imagen:
Cadenaser.com

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