Un año de androides y amor con Rosa Montero

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Rosa Montero

El año literario de Rosa Montero está marcado por experiencias como la veloz muerte que se presenta en Lágrimas en la lluvia (Seix Barral) y el amor incondicional por la prosa de El amor de mi vida (Alfaguara). La crítica, la buena prosa y esa necesidad de hacer pensar al lector y hacerle sentir lo que ella siente cuando lee y escribe es lo que podemos encontrar en el escritorio de la autora.

La muerte instantánea para Rosa Montero sería dejar de leer, y es en esta frase donde se puede encontrar el tímido resumen que se podría hacer de una de las obras que ha escrito este año: El amor de mi vida. En ella se recogen los títulos que han marcado la vida de la escritora, como El nombre del viento (Patrick Rothfuss) o La Regenta (Leopoldo Alas “Clarín”). Pero como no podía ser de otra forma, Montero no se limita a analizar de forma tradicional, sino que busca la esencia de la vida en cada palabra impresa.

La muerte, el amor, la ética, la moral o la pasión desbordan los sentidos de la periodista y así lo hace constar en su libro, en el que retrata al amor de su vida: la Literatura. Con la capacidad de entretener y de empujarnos a pensar sobre lo que escribe, Montero analiza con franqueza las setenta novelas que han definido su existencia.

El último tesoro novelado de Montero es Lágrimas en la lluvia, en el que se desplaza al año 2109 para visitar un Madrid que ahora forma parte de los Estados Unidos de la Tierra, un lugar donde aumenta el número de muertes de replicantes que enloquecen de repente. La detective Bruna Husky es contratada para descubrir qué hay detrás de esta ola de locura colectiva en un entorno social cada vez más inestable. Mientras, una mano anónima transforma el archivo central de documentación de la Tierra para modificar la Historia de la humanidad. La protagonista se ve envuelta en una trama mundial, con el destino del mundo en sus manos y con la necesidad de confiar en alguien aunque la traición llame a su puerta constantemente.

Lo que Rosa Montero trata de destacar es ese comentario sobre la moral política, la ética individual, la necesidad del otro y el deseo de conservar la memoria, el pasado. Crea un nuevo mundo en el que se mueve rodeada de androides y ciencia ficción hecha a fuego lento, y todo en una mezcla caracterizada por el humor.

Su próximo trabajo será la continuación de Lágrimas en la lluvia, su proyecto más ambicioso hasta la fecha y, sobre todo, el más diferente. Montero ha confirmado que esta novela es un regalo que se ha hecho a sí misma, porque a la edad de sesenta años las personas piensan en jubilarse, pero ella consideró que mejor sería crear un mundo nuevo y que sólo fuera suyo. Un mundo al que poder ir cuando quisiera, y por ello con un libro no tenía suficiente, necesitaba volver a ese mundo creando una saga de tres novelas. Sin embargo, la enfermedad y posterior muerte de su marido le hizo odiar esta novela y plantearse su abandono, pero la protagonista de la historia tenía unos planes bien distintos.

Para la escritora, Bruna Husky es el personaje más vigoroso que nunca haya creado. En Lágrimas en la lluvia, Husky es una detective androide que va hilando una historia marcada por la ciencia ficción, pero que no deja de sorprender por las marcas de novela negra que se descubren a medida que avanza la lectura.

Además, en estas lágrimas tan especiales de Rosa Montero se tratan asuntos que nada tienen que ver con la ciencia ficción, temas que se descubren en el desarrollo de la trama y que representan la marca personal de la autora. El eje central es una profunda reflexión sobre la muerte, aspecto que, en opinión de Montero, limita nuestras vidas para siempre.

Fotografías: Asís G. Ayerbe (Imágenes cedidas por Seix Barral).

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