Un aborigen en la Liga Endesa

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El pívot australiano Nathan Jawai se está convirtiendo en la sensación, del Barcelona Regal en particular y de la Liga Endesa en general, de esta temporada. Con sus 2,08 metros y 130 kilos, muy difícil va a ser parar a este ‘Aussie Shaq’, que no ha tenido, precisamente, un camino de rosas para llegar a ser lo que es.

Nathan Jawai ha tardado poco en ganarse el cariño del Palau

Se acababan las opciones para reforzar la zona interior entre la cúpula azulgrana, pero la situación cambió radicalmente cuando se puso sobre la mesa el nombre de Nathan Jawai. Tras fichar a Ante Tomic, perder a Hilton Armstrong y no decidirse D’Or Fischer a dar el paso -esta puerta aún sigue abierta a día de hoy-, el equipo blaugrana no tuvo más remedio quedarse con la última opción, y esta era el aborigen australiano.

No salió del todo mal la jugada, ya que en su primer partido serio con los azulgranas, la final de la Supercopa frente al Real Madrid, anotó 20 puntos saliendo desde el banquillo, solo superado en anotación por Rudy Fernández. Además, con su juego y movimientos bajo el aro está quitándose poco a poco la etiqueta que lleva desde que comenzó su carrera como profesional, la de ser gordo. Ante esto, Aussie Shaq manifiesta que “sólo puedo decir que nací así”.

Muy determinante para la llegada de Jawai fue la marcha de Boniface N’Dong, para bien y para mal. En principio, su fichaje estaba destinado a jugar sólo en Euroliga, por el tema de los cupos ACB, pero la salida del senegalés al Galatasaray turco hizo que se apostase por Jawai, Tomic y Erazem Lorbek para el poste bajo. Su salario también aumentó, ya que en principio iba a firmar a la baja. La mala cara de este asunto es que N’Dong iba a ser clave en la adaptación del pívot australiano, ya que se encargaría de tutelarle en sus inicios en el club azulgrana, aunque por lo visto en los primeros encuentros, esto no va a ser un problema para los de Xavi Pascual.

A pesar de todo, los inicios de Jawai nunca fueron fáciles. Nacido el 10 de octubre de 1986 en Bamaga, un pueblo de 800 habitantes al norte de la península de Cabo York, mucho tuvo que ver la disciplina familiar para que no se metiera en el mundo de la droga y el alcohol debido a las numerosas calles conflictivas de este pequeño pueblo ‘aussie’. Empezó a jugar al rugby hasta los 17 años, de donde heredó el movimiento y la agilidad, pero el baloncesto de elite le llamó a sus puertas. Su gran año fue 2008, cuando se erigió como ‘rookie’ de la Liga australiana y fue escogido en la segunda ronda del ‘draft’ por los Indiana Pacers, quienes traspasaron sus derechos a los Toronto Raptors. Un año después voló rumbo a Minnesota donde, como sucediera en Toronto, no encajaría.

Tras su experiencia NBA, cruzó el charco, esta vez con destino Europa, concretamente Belgrado. En el Partizán se empezó a dejar notar consiguiendo la Liga y Copa serbia. Un año más tarde, ya en el UNICS Kazán, explotó, en especial en el segundo encuentro de la serie que les enfrentó al Barcelona en cuartos de la Euroliga, donde firmó un doble-doble en el Palau. 20 puntos y 10 rebotes. Su media en la competición europea fue de 7,3 puntos y 4,3 rebotes por partido.

Ya hemos destacado la agilidad y capacidad anotadora de Jawai a pesar de su constitución, pero también tiene algún que otro punto negativo. Los más significativos son la falta de concentración y la agresividad en demasía. Es muy común en Aussie Shaq que su pérdida de la concentración le haga irse del partido y cometer demasiadas faltas debido también a que sube su intensidad agresiva más allá de lo arbitralmente establecido, algo que le costaría muy caro a los catalanes, ya que se trata del único pívot puro de la plantilla. Aun así, las esperanzas de los de Xavi Pascual están puestas en el aborigen australiano y los aficionados del baloncesto están  ansiosos de poder disfrutar de su juego.

Fotografía: ctsnow

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