Último acto

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Era jueves, como la última mujer de otoño.
Sus labios amarrados por el viento frío
embestían la noche, su última. 

Pues ella es dueña de los días y los versos muertos,
siendo dueña de todos los minutos: ella es un calendario. 

Calada tras calada, la tristeza escapaba de su aliento.
Era su último día, y yo a lo lejos. 

El techo luminoso era el cielo adornado de estrellas
en este, su último acto. 

La estación moría en otoño, como los versos
que no soplaron a sus oídos rosados.

La lluvia de niebla empapaba sus anteojos de marco blanco,
tan delgados,
como  las huellas de las gaviotas en la arena. 

Ella salía deprisa y entre aplausos del último escenario.
El otoño caía para culminar el verso,
tan deprisa, tan a lo lejos.
Y mi corazón se apagaba en este, su último acto. 

Fuente de la imagen:
http://www.periosia.blogspot.com/

2 Comentarios

  1. Gracias por el comentario. Creo que la poesía es una expresión tan natural que salta del alma sin reparo. Y la poesía… puede estar en todo, desde un cuerpo humano, hasta en la naturaleza, la música o el cielo.

    Regresa pronto. Salu2.

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