Tres, dos, uno… ¡impro!

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Buenas noches, damas y caballeros, sean bienvenidos al espectáculo del la genialidad, al espectáculo de lo sorprendente, de lo creativo, a la representación de lo improvisado. Cómodamente sentado en la butaca, la voz de un esperpéntico moderador da comienzo al reto del arte por el arte. Un ritmo electrónico pone banda sonora al acontecimiento, mientras se presentan a los aspirantes al título de mejor improvisador. Cuatro actores, dos parejas caracterizadas dispuestas a todo para arrancar las sonrisas de un público cómplice.

Eso es Catch, es la improvisación de situaciones que se van creando sobre la marcha, historias que se van desarrollando con cada gesto, con cada palabra del actor. Pero, a pesar de lo que pueda parecer, todo el espectáculo lleva un orden. En primer lugar un buen trabajo de puesta en escena mediante dos personajes que animan durante el lapso de tiempo que va de impro a impro, un coordinado juego de luces y una selección acertada de músicas, que mantienen, en todo momento, el ritmo de la representación.

Cada pareja dentro de su rol: Paula Galimberty y Ana Morgade como “Las Niñas Yeyes”, Javier Pastor y Daniel Picó como “Tsunami Brothers”, Borja Cortés y Jorge Rueda como “Boy Scouts”, Juanma Díez y Lolo Diego como “Kill y Bill”, Ignacio López y Nacho Soriano como “Los Reservoir”.

Cada improvisación está basada en lo que el público quiere que se represente. Para ello, los actores reparten papeles entre los espectadores para que escriban los temas a representar: “flotando entre nubes, uno muere”, “le caga una paloma”, “un geriátrico que está celebrando una despedida de soltero”, son temas posibles que el publico puede sugerir. Eso es el punto de partida, pero poco a poco se va complicando la actuación al ir incluyendo  diversas pruebas que los actores tienen que seguir: “solo pueden usar cinco palabras”, “no pueden decir no

El resultado de todo este entramado teatral es una cadena de carcajadas que el público se ve obligado a derramar. Además, a medida que van pasando los minutos, los espectadores van adquiriendo mas confianza, hasta el punto de intervenir, por ejemplo,  por medio de abucheos si alguna de las impros, no gusta. También puede criticar al moderador si éste ha realizado algún juicio de forma arbitraria. Y es que desde el escenario, se transmite esa confianza a las butacas para que, de esa forma las improvisaciones tomen un carácter global y todos, actores y espectadores, participen en la función. De hecho, en la parte final es posible que varias parejas del público, traten de retar a los actores, subiéndose al escenario, pero para eso hay que tener pies de plomo, porque el listón, se queda bastante alto.

Como todo en la vida, la mejor forma de experimentar Catch, es acudiendo los jueves a sala Tarambana, en la calle Dolores Armengol 31; por 8 € queda garantizada una ristra de risas y una cervecita que amablemente incluyen con la entrada. Tres, dos uno…¡Impro!

Fuentes de las imágenes:
http://www.redteatrosalternativos.com/_04salas/_ficha_sala.php?
http://www.tarambana.net/sala/index.htm

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