Trepidación controlada

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El Moby Dick Club presenció el fenómeno emergente musical de Male Bonding con una asistencia a medio gas, y terminó disfrutando de la presentación en Madrid de su segundo álbum la noche del viernes, con una sonoridad vertiginosa y fresca que oscila entre el surf pop, el grunge, el punk y el aroma hippy. Pura intensidad que el trío londinense despachó con clase en menos de una hora de concierto.

Male Bonding

Quizá es excesivo y rimbombante el delirio que muchos están sufriendo en estos últimos tiempos por grupos de nuevo cuño “ruidista”, ya que un número muy amplio de esas bandas ni atesoran aptitud ni tienen substancia sensitiva para llegar a emocionar. Simplemente hacen eso: ruido. No se salvan de este espejismo Vivian Girls, PS I Love You o Dum Dum Girls, encumbrados hasta la saciedad. Pero Male Bonding tienen esa chispa adecuada que les salva de la quema porque demuestran a las claras unas influencias de lo mejorcito del grunge, el punk o el rock; y además lo hacen con cierta calidad.      

Cuando todavía se estaban situando en la sala los más previsores, Fabuloso Combo Espectro desplegó en veinte minutos letras reivindicativas y radicales muy distorsionadas por arritmias chirriantes. Deslucidos teloneros para una banda inglesa que hacía en Madrid su última parada en nuestro país para exhibir en directo su nuevo álbum, Endless now, tras su paso por Barcelona y Valencia. El buen ritmo que marcaron en su escasa actuación corrigió la deficiencia de sus predecesores a base de guitarrazo limpio, empalmando tema con tema a base de destellos melódicos eficaces.

Con tranquilidad, se subieron al escenario John Arthur Webb (voz y guitarra), Kevin Hendrick (bajo y voz) y Robin Silas Christian (batería), junto a la nueva adquisición en esta gira, el guitarrista Nathan Hewitt. Y como el que va a tomar un café, se abalanzaron con urgencia hacia una espiral acelerada de ‘riffs’ que recordaban a miles de influjos sonoros tan reconocibles y diseminados como The Clash, Fountain of Wayne o The Beach Boys. Demostrando así que tienen trazas de intensidad exquisita que se respira en sus guitarras cristalinas y brillantes, entremezcladas con juegos corales vaporosos.

Male Bonding

El personal asistente no dejó de menear la pierna nerviosa al compás de melodías compactas, que sonaron ensambladas a la perfección. Y se agradeció un palmo de creatividad en canciones como “Tame the sun”, “Bones” o “What’s that scene”, agraciadas exponentes de la filosofía ‘noise’ que abandera el grupo inglés, que en ciertas fases de su concierto supieron realizar cambios de ritmo frenéticos para penetrar en nuevas fases más psicodélicas y ‘grunge’.

Despacharon su repertorio en cincuenta minutos trepidantes a los que nadie solicitó mayor intensidad, a los que nadie requirió un bis. No hizo falta, aquello fue una descarga de adrenalina controlada que destapó la caja de los truenos y dejó en bandeja una larga noche de fiesta.      

Fotografías: Carmen García Pintado.

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