A la hora de comenzar el análisis de la época en la cual el cine nacional tuvo su mayor éxito, tendremos que remontarnos a dos momentos clave y que responden a dos marcos históricos distintos: los años 30 y los años 60. En ambos, como hemos dicho, la situación de España transcurría en dos senderos similares pero a la vez muy dispares y las innovaciones en este sector que llegaron a la industria española provocaron la consecución de dos momentos claves en lo que se refiere a la cinematografía.

A continuación procederemos al estudio de estos dos momentos, en los que se marcó un punto de inflexión en la cultura española pero que, desgraciadamente, también afectó negativamente las situaciones políticas del país.

Primera etapa. El auge del cine español en los años 30

España a finales de la década de los años 20 estaba sumida en la Dictadura de Primo de Rivera, que llegó para, según él mismo proclamaba, hacer avanzar a España de la situación de bloqueo institucional y político en la que se encontraba debido al descontento de la sociedad con la monarquía y en concreto con el Rey, Alfonso XIII.

En estos momentos se realizaron algunas obras cinematográficas de relativo éxito, pero la más importante: La malcasada (1926). Adquirió tal prestigio no como película en sí, sino como fiel testimonio de la sociedad española al completo en una época conflictiva.

Comienzan a aparecer nuevas inquietudes culturales, que provocan la apertura de ‘cineclubs’ en la geografía española. El primero fue en 1928 en Madrid, al cual le siguió poco después otro en Barcelona. Estos cineclubs servían como modo de propaganda política e ideológica de la generación del 27, ya que los recintos se situaban en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Debido a ello, nacieron numerosos críticos cinematográficos de un enorme abanico ideológico (desde la extrema izquierda, hasta conservadores). Consecuencias del aumento de la actividad política y de la influencia de los filmes soviéticos se ruedan Zalacaín el aventurero, la obra de Pío Baroja.

En este momento, el gobierno decide fomentar el cine y la producción de películas como La España de hoy, que pretendían dar a conocer el inmenso progreso que se había realizado con la Dictadura de Primo de Rivera cuando este estaba a punto de caer.

Alfonso Xlll y Primo de Rivera
Alfonso Xlll y Primo de Rivera

En 1930 llegan muchas películas de Hollywood habladas en castellano y se realizan numerosas cintas sobre vidas de liberales como El Empecinado, Prim, Isabel de Solís, etc.

El hecho que desencadena a partir de este momento el ascenso de la industria cinematográfica española hasta el inicio de la Guerra Civil es la llegada del cine sonoro a nuestro país.

El nacimiento del cine sonoro (o film parlante) tuvo lugar en Hollywood el 6 de octubre de 1927 y supuso una gran revolución en el séptimo arte. Debido a ello, se hizo necesaria la adaptación de todos aquellos medios expresivos del lenguaje y las imágenes a esta nueva tecnología que había aterrizado. La cinematografía española fue colonizada por la euro-norteamericana hablada en español realizada en Hollywood y París. Numerosos autores, técnicos y artistas emigraron a la meca del cine con el fin de editar películas para el amplio mercado hispanoparlante.

Llegamos entonces a la proclamación de la Segunda República Española en 1930, lo que influyó enormemente en la forma de desarrollo de la industria cinematográfica en nuestro país siendo hasta este momento prácticamente inexistente. Como hemos dicho, el cine sonoro se introdujo en nuestro país y esto fue un elemento revolucionario y que en ese momento se entendió que había que explotar.

A partir de 1932 comenzó la construcción de diversos estudios de cine sonoro, a la vez que la aparición de algunas productoras cinematográficas. Con estos dos elementos, se comenzaron a sentar unas pequeñas bases para el nacimiento y crecimiento de la industria.

Así ocurrió. Para hacernos una idea, diremos que con una población de 24 millones de habitantes había más de 3.000 salas de proyección, 11 estudios de rodaje, 18 laboratorios y más de 20 productoras en funcionamiento. Sin embargo muchos autores de la generación del 98 a excepción de Valle-Inclán y Azorín no entendieron el cine. Solo algunos de la generación del 27 lo comprendieron como un hecho cultural y artístico original.

Durante el bienio reformista se realizó la primera película directamente política del cine español, Fermín Galán que era un homenaje al “héroe” de la República, fusilado tras su frustrado golpe de Estado en diciembre de 1930.

Debido a ello y a la situación política del momento, los autores sentían mucha más libertad para la expresión en el cine de ciertas facetas de la vida que antes no eran costumbre. Un ejemplo de ello fue El hombre que se reía del amor de Benito Perojo, en 1932, la cual contenía una permisividad erótica poco habitual en España. Más tarde, Perojo en Sobre el cieno (1933) decidió ofrecer a la sociedad una crónica sobre el mundo prostibulario español, lo que causó impacto en los espectadores de la sociedad del momento.

La libertad también afectó a los nacionalismos, ya que la República aceptó las lenguas y costumbres catalana y gallega y permitió a la industria el realizar películas en sus respectivas lenguas vernáculas.

La industria cinematográfica española no se vio afectada por las crisis políticas ocurridas a mediados de los años 30 en el seno del gobierno republicano. 1935 fue prolífico en cuanto a películas testimoniales se refería, siendo ejemplos de ellas Es mi hombre de Carlos Arniches.

Dos zarzuelas destacaron: Don Quintín el Amargao y La verbena de la Paloma, ésta última con récord de taquilla.

Durante el periodo de gobierno del Frente Popular siguió el crecimiento del cine español y en esta época se comenzaron a difundir cintas politizadas, como Nuevos Ideales, escrita por un diputado de Esquerra Republicana, en la que se advertía de los posibles daños para la sociedad que supondría una Guerra Civil. Uno de los autores más importantes y exitosos en este último tramo hasta el inicio de la guerra fue Florián Rey, marido de Imperio Argentina, que obtuvo varios éxitos en taquilla con películas como Morena clara, una comedia que trataba el tema del mundo gitano.

Con la llegada de la Guerra civil se acabó el auge del cine español, especialmente, de largometrajes, incrementándose los documentales de propaganda y noticiarios.

En la zona republicana se realizó un cine proletario, con las aportaciones económicas de los partidos, sindicatos, grupos políticos incluido el ejército. Las producciones republicanas eran breves, directas y de fácil efecto sobre el público. Abundaron por las pantallas de cine, a modo de cuñas propagandísticas de ambos bandos, documentales con falta de calidad artística y sobradas de propaganda. Mucho público recurría al cine para huir de los bombardeos. Hubo un descenso masivo de actividad cinematográfica a partir de este momento ya que en los dos años siguientes solo se rodaron dos películas.

Con el fin de la Guerra Civil encontraríamos un cine español absolutamente devastado y desmantelado.

Segunda etapa. El auge del cine español en los años 60

La llegada del franquismo frenó el crecimiento de la industria y la redirigió hacia unos objetivos propios. Se instauró la censura y la mayoría de filmes rodados y publicados en la época eran del corte ideológico afín al régimen. El franquismo intentó mediante el cine atraer la atención de la sociedad a través de la exhibición de películas americanas, ya que sus estrellas gustaban más al publico que las propias. Sin embargo este hecho nunca llegó a funcionar como se quiso, pero si comenzó a dejar huellas en forma de costumbre. A partir de aquí el público español comenzó a habituarse al visionado de películas extranjeras y, desde 1941, con doblaje al castellano. Como es de esperar, el cine español no pudo dar respuesta ante la lluvia de películas extranjeras debido a la falta de presupuesto y de interés por parte del público.

En el transcurso de los años y, tras algunos intentos del régimen por maquillar sus políticas para conseguir un acercamiento a los regímenes occidentales, la industria no logra volver a recomponerse, ya que ni el mismo régimen apostaba seriamente en su desarrollo.

Francisco Franco
Francisco Franco

En lo que se refiere a los representantes de aquel momento, hemos de decir que el fin de la autarquía económica apoyada por el Plan de Estabilización de 1959, fue un momento propicio para el desarrollo de la expresividad artística. Así, si Buñuel, Berlanga o Bardem fueron algunos de los más grandes realizadores de su época, Saura es el director más representativo de la década de los 60 y del tardofranquismo.

Se comienza a instar a los jóvenes directores a comenzar la producción de sus películas y se comienza a promover una liberalización más aparente que real. Poco a poco surge así el “nuevo cine español”.

Entre los años 1960 y 1967 se reforzó la cuota de pantalla y se incluyó una película española por cada cuatro películas extranjeras exhibidas. Las productoras españolas comenzaron a sellar relaciones comerciales con empresas europeas y, más especialmente, estadounidenses.

Un ejemplo de ello fue la acción en España de la productora americana International Films, propiedad de S. Bronston, quien vino a España a rodar producciones al estilo del Hollywood clásico. Una de las películas que Bronston rodó en nuestro país fue El Cid en 1961 con la colaboración, ejerciendo de protagonistas, de actores de la talla de Charlton Heston y Sofía Loren.

Esos jóvenes directores españoles comenzaron sus andaduras en la industria de la mano de Bronston, a la vez que poco a poco muchos cineastas comenzaron a trasladarse a nuestro país para rodar sus películas, gracias a las facilidades que poco a poco ponía el régimen franquista.

José María Escudero fue el artífice de estos avances en el cargo de Director General de Cinematografía, propiciando las coproducciones españolas con otros países y la apertura del cine español al mundo. Escudero abogó e intentó conseguir un cine español de calidad y bajo su amparo nacieron directores como Mario Camus, Francisco Regueiro o Manuel Summers, entre otros.

En esta época, las salas de cine español recogían una entrada realmente impactante, tanto que en 1968 se registró la cifra más alta de espectadores de cine en toda la historia de nuestro país, con 7,2 millones.

Caída de nuevo de la industria cinematográfica

A partir de este momento y, de una forma lenta pero inexorable, el cine español comenzaría con una caída que se recrudecería pasada la entrada del nuevo siglo. Hubo momentos de pequeñas recuperaciones, pero en ningún momento se logró una reversión de la situación.

Desde este momento, el cine español hubo momentos en los que resultó confuso desde el punto de vista ideológico. Continuamente se intentaba promover la renovación de la industria tras la muerte de Franco como necesidad a la existencia de un nuevo contexto político y social. Paralelamente, en los años ochenta, comenzaron a volver a despuntar los directores del Nuevo Cine Español y otros directores más jóvenes comenzaban a introducirse en la industria (Pedro Almodóvar, José Luis Garci o Fernando Trueba) y se pretendía desdibujar de la mente de la sociedad la interpretación que el régimen hizo del pasado.

Fernado Trueba
Fernado Trueba

Llegados los años noventa, acceden a la profesión 158 directores, pero son pocos los que logran mantenerse y menos aún, los que alcanzan a ser reconocidos en el extranjero. De hecho, bien podría decirse que hoy dos son los directores españoles con más reconocimiento internacional: Alejandro Amenábar y Pedro Almodóvar. Poco a poco el cine español comenzaba a verse en una situación preocupante o, al menos, comprometida y los datos auguraban un futuro incierto, ya que en el año 2000 (en contraste con el dato de 1968) la afluencia a las salas de cine descendió sustancialmente, hasta colocarse en los 2,6 millones.

El año de la crisis -2008-

2008 supuso el año de la crisis para todos los ámbitos en el territorio español, vimos cómo se acrecentaban las deudas en nuestro país y no solo el sector público empezaba a caer empicado. Distintas empresas españolas de financiación 100% privada comenzaban a ver un gran descenso en sus ingresos y grandes dificultades que deberían afrontar en una nueva era en la que no parecía que fuese a ser fácil la recuperación.

Desde entonces, el cambio del gobierno, la demolición de miles de empleos, los famosos recortes en sanidad y educación, las salidas a las calles de cientos de ciudadanos luchando en pro de una vida mejor en España, la formación de nuevos partidos, el descubrimiento de distintas tramas corruptas y la creación de distintos movimientos sociales protagonizaban el caldeado ambiente en nuestro país.

Mientras, distintas instituciones del sector público y otros tantos del ámbito privado estaban siendo demolidos por una crisis que no había hecho más que empezar, pero ¿dónde se encontraba el cine?, ¿qué estaba pasando con lo que hoy conocemos por cine español? Pues se trata de un momento de confusión, por una parte, tenemos el lujo de ver la consagración de grandes cineastas a la par que el nacimiento de una oleada de nuevas promesas en el sector que comienzan a conseguir la puesta en marcha y ejecución de proyectos cinematográficos de relativa calidad con un presupuesto ridículo y por otra parte, el sector parecía ir disminuyendo tanto su influencia como su capacidad de salir a flote.

Como sabemos, el cine es una de esas actividades que tiene la capacidad de mostrar abiertamente cómo está viviendo una sociedad, o en caso contrario, la historia que vaya a ser contada siempre estará levemente teñida de la realidad social, económica y política del país en que se desarrolle. Esto es lo que no parecía ocurrir en los proyectos cinematográficos desde el año 2008 hasta el 2010, donde, de todos los galardonados en los festivales celebrados en esos años, solo una de las películas parecía hacer una mención explícita a la situación política de España, La Herida de Fernando Franco.

En 2008 tiene lugar la mayor caída de espectadores del panorama cinematográfico europeo y tiene lugar en España

Los datos comenzaban a ser aterradores cuando se registraron las peores cifras de toda la trayectoria cinematográfica española, y es que no pareció servir de mucho que España se situase, en ese momento, como el tercer país productor de películas de toda Europa, porque fueron los espectadores quienes no quisieron ir a las salas a consumir esas producciones. La caída se estaba produciendo en el porcentaje de espectadores que acudían a las salas. Los resultados obtenidos preocupaban al sector, en 2008 solo un 1,4% del público europeo se decidió por ir a consumir cine español a las salas, frente al 2,1% del año 2007 y al 2,8% del 2006.

Sin embargo, la producción de películas en nuestro país seguía creciendo, y aunque nuestras películas no se situaban entre las 20 mejores o más vistas y las visitas a las salas para producciones españolas no dejaba de descender, España solo estaba siendo superada por Francia y Alemania en términos globales de producción de filmes.

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En este grafico vemos cómo la producción creció, Irlanda aumentó en 16 el número de películas, Francia en 11 y España en 9.

Aun aumentando sus producciones, ninguna española figura en el listado de las películas europeas más vistas, serán Francia y Gran Bretaña quienes encabecen esas listas, presentando un total del 77,4% de las entradas vendidas. De modo que, mientras se estimaba que los espectadores en Europa crecían en un 0,5% y otros países presentaban crecimiento, en España el año 2008 solo significó más y más pérdidas, siendo ya ese año el cuarto consecutivo perdiendo espectadores, una auténtica recesión.

Nuestro país sigue registrando descensos de espectadores y esta última caída es destacada como la segunda mayor de toda la trayectoria del cine europeo.

En este momento solo un país nos supera en descenso de espectadores, Hungría, país que se lleva la palma con un descenso del 8,5% frente al 7,6% del dado en nuestro país. Y mientras tanto, en Europa no paraba de crecer el índice de espectadores que acuden a las salas, esta vez la subida global ha sido de un 0,3%,
alcanzando los 920 millones de entradas vendidas.

Todo esto supone un ambiente de pesimismo en nuestro sector cinematográfico, que llegado el momento de estudiar la crisis ve cómo de un año para otro su situación ha cambiado sustancialmente. España era en el año 2005 el país de toda Europa en el tercer puesto de visionado de proyectos cinematográficos, y en menos de un año, ya en el 2006, cedimos nuestra plaza al país alemán, tras una gran pérdida de 6 millones de espectadores. Posteriormente, entre los años 2007 y 2008, España desciende otros dos puestos, dejando lugar a Rusia e Italia respectivamente en la lista de países europeos con mayor número de espectadores en sala.

El resultado global es que no ha sido una buena etapa para nuestro cine, es el Ministerio de cultura el que nos provee de datos poco alentadores para el sector, confirmando que ese año 2006 en el que empieza la caída libre del cine, se habían registrado descensos de hasta 5,8 millones de espectadores, lo que supone también una caída empicada de la cuota de mercado, situándose en 2006 en el 12,72% frente al 15, 43% del año 2005. Como efecto rebote, la recaudación también ha descendido en un 5%, habiéndose recaudado un total de 70 millones de euros en todo el año.

¿Una leve recuperación?

Dos películas de producción española fueron las que comenzaron a alentar el sector, que tras la caída del año 2006 parecía haber quedado estancado. Las protagonistas fueron “REC” y “El Orfanato”, estrenadas a finales de 2007 supusieron una recaudación superior a 42 millones de euros. Además, estas dos películas consiguieron entrar en las veinticinco con mayor recaudación de ese año, compartiendo esa lista con Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.

Los datos que han sido registrados por el Ministerio de Cultura confirman de forma definitiva que la situación del cine español está en una grave crisis, pero que no ha habido demasiada diferencia entre el año 2007 y el 2008, de manera que, a pesar de ello, el desastre no parecía continuar, sino estancarse en una crisis que habría que estudiar para salir de ella.

Durante el año 2008 se sigue viendo como en nuestro país se acude a las salas de nacionalidad americana, olvidando por completo las producciones nacionales, de hecho, un 71,5% de los espectadores que acudieron a las salas en España, lo hicieron para ver películas norteamericanas. De manera que solo tres películas españolas fueron, en ese año, destacadas por una mayor afluencia de espectadores, “Vicky y Cristina Barcelona”, “Che, el argentino” y “Astérix en los Juegos Olímpicos”, y ellas fueron las que evitaron que el año fuera aún más desastroso.asterix-obelix-

Buscando respuestas

Tras ver cómo iban evolucionando las cifras y confirmar que en España la cosa no parecía mejorar, desde ciudadanos hasta responsables de producción de películas nacionales comenzaron a preguntarse cuáles podían ser los motivos por los que el cine español estaba viéndose tan azotado en esos últimos años.

Pensaron que la mejor manera de solucionar un problema es comenzando por identificar las amenazas y debilidades de sus proyectos. De manera que fueron dos los motivos que encontraron a priori para motivar esta crisis, los datos sobre piratería en España en esos años y las pocas ayudas que cede el Ministerio de Cultura al cine, siendo estas de 76,3 millones de euros, un dato que puede
igualarse con lo recaudado en 2008, 81,6 millones.

Parón de crecimiento hasta 2010

Desde 2008 hasta el año 2010, el cine español sigue estrenando películas que no llaman la atención de los espectadores ni en nuestro país, ni fuera de él. Estados Unidos sigue llevándose la palma en la afluencia en las salas, en recaudación y en películas más vistas, y, por su parte, España queda estancada, sin saber cómo aumentar su afluencia ni por ende, como hacerlo con las recaudaciones.

El debate de 2011 por el precio de las entradas

Durante el año 2011 el precio medio de la entrada de cine estaba situado en los 6,59€, lo que supone un encarecimiento del 1,09% respecto al pasado anterior y el aumento del precio más bajo en los últimos nueve años.Cine

El precio de las entradas ha sido un debate que, a día de hoy, sigue discutiéndose en las salas de cine. En España los espectadores se quejan del precio de las entradas y alegan en la gran parte de los casos la necesidad de bajar el precio para poder ir al cine. De hecho, comentan que “no hay más que ver como se abarrotan las salas con la fiesta del cine, a ese precio si vamos”, algunos se preguntan si “¿no ganarían más poniendo las entradas a ese precio todo el año?”.

Los últimos años de crisis

En Julio de 2013 cuando las entradas del cine sufrieron el apabullante aumento del IVA, pasaron del 8% al 21%, y se estima que pueda ser uno de los motivos principales que han provocado la caída del cine en nuestro país estos últimos años.

En 2013 las taquillas españolas solo llegaron a recaudar 507 millones de euros, unos 107 menos que el año anterior. De esos 507 millones de euros solo 119’8 fueron del cine español. El hecho de que la recaudación haya disminuido en los últimos tiempo no es cuestión del cine español como tal, sino de la subida del IVA a un 21% y la alta tasa de piratería que hay en nuestro país. Cierto es que la primera fiesta del cine que vivimos con precios de 2’90 la entrada, dio un giro muy grande, ya que hizo ver que el cine no estaba cayendo por si solo, sino que con entradas económicas, la gente volvía a llenar las salas de los cines, haciendo colas de horas para conseguir una entrada a ese precio.

En 2014 las cosas seguían casi igual que los últimos años anteriores. Algunos cines se encabezaron en intentar poner precios muy reducidos el día del espectador o incluso crear ofertas que hagan que la gente vuelva a llenar las salas, estas propuestas las llevaban a cabo Cinesa y Yelmo.

Fue en 2015 cuando se comenzó a ver sobretodo en las salas de cine, como poco a poco íbamos saliendo de una crisis que había durado varios años. La cuota de taquilla este año aumento 15 puntos más que el 2014. Fueron varios las películas españolas que fueron muy taquilleras como fue Ocho apellidos vascos que rompió los índices que se esperaba tener, siendo muy superiores, y El niño que no obtuvo tanta recaudación pero se mantuvo en un buen lugar. Aquí, comenzábamos a ver como el cine español iba resurgiendo y volviendo a tener la forma que llegó a tener hace varios años.Ocho_apellidos_vascos-758602439-large

Resurgimiento del cine español

Después de unos años muy duros por los que atravesó el cine español, se puede decir que en la actualidad esto ha cambiado consiguiendo batir records. Un total de 123 millones de euros han sido recaudados en el año 2014 en las taquillas de los cines españoles, convirtiéndose así en la mejor taquilla de la historia. A lo largo de este año, el cine español ha conseguido alcanzar el 25,5% de la taquilla de nuestro país. Superando cifras que no se conseguían desde hacía casi cuarenta años. Una de las cosas que más hay que destacar ha sido la diferencia con respecto al año 2013 siendo del 75,3% y consiguiendo un aumento de un 89% de espectadores, de esta forma se puede apreciar como más de 20 millones de españoles fueron en el año 2014 al cine para ver películas producidas en España.

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Estas cifras han supuesto un logro para los productores que después de varios años han conseguido conectar con el público a través de sus trabajos, ofreciendo así un amplio catálogo de películas para todos los gustos. Según el presidente de FAPAE, esto supone una señal de que el público debe seguir apoyando al cine español.

Este éxito se debe a las películas más taquilleras de los últimos años como por ejemplo: Ocho Apellidos vascos  que se ha convertido en todo un fenómeno social superando récords. Además de ser la película que más ingresos ha recaudado en el año 2014 con un total de 56 millones de euros y 9,5 millones de espectadores, también se ha convertido en la que más ha recaudado en toda la historia del cine español.

También hay que destacar películas como El Niño, que se convirtió en la segunda más vista del 2014 con un total de 15,8 millones, Torrente 5 con 10,5 millones de euros de recaudación y La isla mínima que también han contribuido a este resurgir del cine español. Aunque a lo largo de todo el año 2014 se consiguieron buenos resultados, el 70% del total se logró el fin de semana del día 4 de octubre cuando compartieron papel las tres películas nombradas anteriormente.

En cuanto a los datos por Comunidades Autónomas, si la media anual de entradas por persona en España fue de un total de 1,88 (0,25 puntos más que en 2013), superaron ese promedio comunidades como: Madrid (principal mercado nacional de la industria del cine), Cataluña, Navarra, País Vasco y las Islas Baleares.

El cine español comienza a vivir un momento dulce en su creatividad y consigue recuperar la complicidad con su público natural. Se producen así todas las circunstancias para definir un mercado en que cada uno de los diferentes actores; productores, distribuidores, exhibidores y cadenas de televisión ocupan el papel que les corresponde.

Actualidad

En cuanto a la actualidad en el ámbito del cine español, podemos observar como la cuota por recaudación de las películas españolas, a fecha 20 de diciembre de 2015, asciende a 18,9%, la tercera mejor obtenida hasta la actualidad, volviendo a superar los 100 millones de euros de recaudación. FAPAE espera que esta cuota se mantenga o incluso supere el 19% al término del año.

“El cine español ha vuelto a conectar con el público. Se nota un cambio de percepción por ver cine y por ver cine español. Nuestras producciones están consiguiendo cuotas históricas en los últimos años gracias al trabajo conjunto de todos los sectores, incluidos los canales de televisión. Resaltamos la participación de Mediaset, Atresmedia y TVE en las películas españolas de mayor éxito durante 2015”, ha señalado el presidente de FAPAE, Ramón Colom.

En el año 2015, las películas españolas que han triunfado reflejan la clara variedad de géneros que le ha gustado al público en España como por ejemplo las comedias, animación, thrillers y dramas.

En los últimos meses del año pasado (2015), la taquilla del cine español obtuvo durante varias semanas una recaudación que sobrepasó el 40% e incluso el 60% del conjunto de películas exhibidas, manteniendo así varias producciones, hasta 8, en el top20 de taquilla. Un total de 5 películas españolas fueron vistas por más de un millón de espectadores y consiguieron situarse en las 20 más taquilleras. De esta forma, por segundo año consecutivo, una película española consigue convertirse en la más vista en las salas de los cines españoles.

La película Ocho apellidos catalanes, con cerca de 5.724.376 espectadores y unos 24.596.470 euros, se convirtió en la película más exitosa a nivel comercial del año. Este largometraje se ha convertido en el quinto más taquillero de nuestro cine, por detrás de Ocho apellidos vascos, Lo imposible, Los otros y El orfanato.

Palmeras en la nieve se convierte en la segunda película española más vista del 2015 con una recaudación de 15.115.326 espectadores. A esta le sigue, con 11.108.301 de euros y 2.341.694 de espectadores el largometraje de Atrapa la bandera, Perdiendo el Norte con recaudación de 10.395.288 de euros y 1.632.499 espectadores y Ahora o nunca con 141 millones de espectadores. Todas estas se posicionan en el top 20 del cómputo global de taquilla en España.

Además, el 2015 contó con otros éxitos cinematográficos españoles como El Desconocido con 2.966.370 euros y un total de 476.068 espectadores, Anacleto, agente secreto con 412.604 espectadores y 2.663.443 euros y Mi gran noche. Estos datos acerca del ranking de películas españolas del año 2015 podemos observarlo mucho mejor con el siguiente vídeo, donde apreciamos el top10 de películas producidas en España más taquilleras.

En la actualidad, podemos apreciar que existen tres sectores básicos que conforman y controlan la industria del cine en España y, estos son: Producción, Distribución y Exhibición. Los largometrajes que se comercializan en las salas aproximadamente son 475 títulos de los cuales tan solo 113 son pertenecientes de producción españolas y 14 de estas son documentales.

Los últimos datos reflejan que las películas españolas en el año 2015 llegaron a recaudar un total de 18,9%, es decir, 108 millones de euros frente a las películas americanas que consiguieron 392 millones de euros con un 68,6%. En el ámbito de la distribución, de la cantidad de 108 millones de euros que el conjunto de películas españolas han recaudado un 87% pertenece al cártel de las cinco grandes distribuidoras multinacionales.

Los millones de euros ingresados por las salas de exhibición de películas lo han hecho sobre todo, las pantallas controladas por Cinesa (propiedad de United Cinema Int´lUSA), Yelmo (propiedad de Cinepolis-Méjico) y KINEPOLIS (titularidad Belga). De esta forma se puede apreciar como la industria del cine en todo el ámbito de España está controlada en sus tres sectores, producción, distribución y exhibición, en un porcentaje del 90% (casi monopolio) por empresas extranjeras, quienes además, tributan muy poco en el Estado español.

Respecto a la distribución, un conjunto de cinéfilos como Wanda, A Contracorriente, Sherlock y algún otro más, ofrecen al público varios títulos atractivos vistos desde el punto cultural pero solo con alguna excepción de poco impacto comercial.

En total, de las 99 películas españolas que se pueden exhibir en salas, tan solo una pequeña parte se tratan de películas financiadas y controladas por los dos grandes grupos de televisión como son Atresmedia y Mediaset.

Con las nuevas disposiciones del Gobierno, en cuanto al material cinematográfico, se puede apreciar cómo está dirigido por los arriesgados productores españoles en el desértico mercado cinematográfico. Son medidas insuficientes para regenerar la industria del cine en el ámbito español, que pasa por un desarrollo más armónico de la exhibición, la creación de distribuidoras españolas influyentes y el establecimiento de fórmulas de acceso a la colaboración las televisiones privadas, redefiniendo así un nuevo marco entre productores y canales.

El Gobierno para ello, debe aplicar las leyes antimonopolio y regular la participación de las empresas de televisión en las producciones cinematográficas además de facilitar créditos en condiciones accesibles a sociedades de distribución españolas. En España existe un Organismo que cuenta con la experiencia y los recursos suficientes, denominado el ICC, Instituto de Cinematografía y Arte Audiovisuales, para así procurar que dichas acciones se implementen.

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