Tras la mente de un gato en lo nuevo de Arikawa: ‘A cuerpo de gato’

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Hiro Arikawa ahonda en la perspectiva de Nana, un gato callejero en A cuerpo de gato, publicado por Lumen. Japón es un país que adora especialmente a los gatos. Así pues, no es de extrañar que esta novela sea narrada, en su gran mayoría, por un felino. La autora presenta una novela —que podríamos incluir dentro de la literatura de viajes— en la cual se confrontarán dos puntos de vista: el de Satoru y el de Nana, constituyendo un ejercicio de meditación sobre aspectos como la vida, la amistad y la lealtad inquebrantable.

Nana es un joven gato callejero al que le gusta su vida: cazar, dormir encima de una furgoneta plateada, que los humanos le ofrezcan comida… Sin embargo, su esquema de vida se verá roto cuando un coche lo atropelle y sea rescatado por un humano. Satoru, rescatador del felino, es un hombre apasionado de los mininos, con un don especial para “entenderlos” y cuidar de ellos. Cinco años después del rescate, Satoru se verá obligado a buscar un nuevo dueño; para ello, emprenderán ambos un viaje, en el cual Nana descubrirá todo un mundo —el mar, las flores, el campo y un largo etcétera—, descubriendo al lector un punto de vista entrañable e inocente. Además, durante el recorrido iremos descubriendo un poco más del pasado del joven japonés y vislumbraremos pequeñas pistas del verdadero motivo, por el cual el dueño de Nana tiene que desprenderse de él.

Una novela, no muy extensa, con una fuerte carga de emotividad —debido a la relación entre los protagonistas y los reencuentros que se producen en el viaje—, en la que Arikawa presenta de un modo original la vida de un gato, además del modo en que son tratados en la sociedad japonesa. El narrador-gato pondrá el punto de humor y la objetividad que al ser humano se le escapa con respecto a la vida. Interacciones y diálogos entre mascotas muestran un mundo por explorar y dan visibilidad a unos animales racionales que se desviven por sus dueños y los quieren como a iguales.

Los gatos inundan la cultura japonesa. Así pues, podemos encontrar a dibujos animados como Doraemon (protagonista de Doraemon, el gato cósmico), Kitty o series como Los gatos samuráis. Asimismo, podemos encontrar cafés, en los cuales se puede pasar el tiempo con diversos felinos o un sinfín de merchandising gatuno. También en literatura encontramos libros en los que el gato es el eje de la historia como El gato que venía del cielo de Takashi Hiraide o una de las grandes novelas de la literatura japonesa como es Yo, el gato o Soy el gato —en sus distintas traducciones del título original Wagahai wa neko aru— de Natsume Sōseki. Este último dará comienzo al libro A cuerpo de gato.

¿Acudiríais a la llamada de un gato herido? La vida de Saturo cambió hacia un rumbo maravilloso e inesperado. La construcción narratológica, así como la de los personajes, hacen que nos encontremos una obra redonda, ganándose un hueco en las estanterías japonesas a pulso. Un libro que atrapará a gatófilos y amantes de la lectura que no deberán perderse esta maravillosa novela de Arikawa.

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