“Tragedias y periodistas en la era digital” a cargo de la APM

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Las y los periodistas tienen que informar a menudo sobre tragedias y acontecimientos controvertidos, y las dudas de cómo hacerlo son las protagonistas en estos casos. La decimoséptima sesión del Laboratorio de Periodismo de la APM se ocupa, en esta ocasión, de las grandes preguntas que las y los profesionales de la información se hacen en numerosas ocasiones.

Portada del diario inglés Daily Mail sobre la tragedia de Germanwings.
Portada del diario inglés Daily Mail sobre la tragedia de Germanwings.

En los últimos meses han ocurrido varios acontecimientos que seguro han helado la sangre a más de una persona: el atentado de Charlie Hebdo en París, el “accidente” de Germanwings o el ataque en el instituto barcelonés Joan Fuster son algunos de ellos. Las y los periodistas son los encargados de dar a conocer dónde ha ocurrido tal accidente, quién ha disparado tal arma o quienes han muerto y cómo. El problema viene cuando la manera de transmitir toda esa información no es la más adecuada, dadas las delicadas circunstancias que rodean y conforman esos sucesos. La información puede ser, a veces, hiriente, especialmente para las personas a quienes afecta lo sucedido.

Lo más seguro es que los familiares de los pasajeros del avión siniestrado en los Alpes a manos del copiloto Lubitz pueden no querer que se publiquen imágenes de los restos del avión; y los padres del niño que disparó una ballesta contra su profesor no querrán que se desvele la identidad de su hijo de 13 años (cosa que no ha ocurrido), su información personal o psicológica.

Pero todos estos datos, y muchos más, son necesarios para entender y conocer un suceso más allá de un titular y una fotografía. El deber de las y los periodistas es desvelar esta información, y el derecho de la ciudadanía es inalienable, deben conocerla y disponer de ella por un “canal”, aparentemente, fiable: el periodismo. Pero la vena moralista siempre puede hincharse, y lo hará, de mano de aquellos que quieren unos medios libres de palabras desafortunadas en los titulares, o de fotos controvertidas y delicadas en las portadas de los diarios. No sería la primera vez que un periódico acapara la opinión de la gente con un titular o las declaraciones en cierta televisión sobre una tragedia determinada.

Recordemos que las y los periodistas no son máquinas, son seres humanos que reaccionan ante las tragedias de la misma manera que cualquier otra persona que está siguiéndola desde casa. Pero, a veces, las y los periodistas pueden, a ojos de algunos, rebosar profesionalidad. ¿Está bien que se persigan a los familiares de las víctimas del avión de Germanwings para conseguir cualquier tipo de declaración? ¿Es necesario publicar el vídeo del asesinato a quemarropa de un policía el día del atentado de Charlie Hebdo? ¿Se debe informar sin saber con exactitud la veracidad de la información? La respuesta a esta última pregunta sería, moral y profesionalmente, negativa.

Portada del ABC sobre el atentado de París.
Portada del diario ABC sobre el atentado de París.

Por ejemplo, en el caso de la tragedia de Germanwings el diario francés Le Provence afirmó que un helicóptero que sobrevolaba la zona visualizó un superviviente, “un cuerpo que se movía”. Esa información nunca fue confirmada. Ahora analicemos la repercusión de esa afirmación: puede dar falsas esperanzas a los familiares de los pasajeros. La desinformación (informar incorrectamente) está a la orden del día. También en el caso Lubitz, ¿es correcto asediar a la ex-pareja del piloto para obtener cualquier tipo de información? ¿Es necesario conocer incluso lo que este farfullaba en sueños o el historial de su navegador?

Hay veces que el exceso de información es perjudicial; por ejemplo, si se persigue a unos delincuentes y se publica en internet cada paso e intención de la policía se puede poner en peligro la operación y facilitar la huída o el escondite. Algo parecido ocurrió el pasado mes de enero en París, cuando la cadena francesa BFMTV habló por teléfono con los atacantes de Charlie Hebdo bajo el pretexto de “necesitamos encontrar a algún testigo”. También hablaron con uno de los secuestradores del supermercado judío de París el mismo día. Más tarde, algunos profesionales dijeron que este tipo de trabajo periodístico puede poner en peligro las actuaciones policiales.

Todos estos temas y dudas serán debatidas (y abatidas) durante la próxima sesión de los Laboratorios de Periodismo de la APM. Tendrá lugar el 7 de mayo, de las 19:00 a las 21:00 horas, en la sede de la APM, calle de Claudio Coello, 98.

+Info Laboratorio “Tragedias y periodistas en la era digital”

La sesión será moderada por Carmen del Riego, presidenta de la APM, y participarán:

– Luis Serrano, director del área de Comunicación de Crisis en Llorente y Cuenca.
– María Luisa Moreo, directora de iRescate.
– Pablo Herráiz, periodista de El Mundo.
– Mavi Doñate, periodista de TVE.
– Carlos Fernández Guerra, periodista y “community manager” de la Policía Nacional.
– Francisco Javier Barroso, periodista de El País.
– Alipio Gutiérrez, presidente de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) (pendiente de confirmación).

Será transmitido en directo a través de www.apmadrid.es y en Twitter con el hashtag  #LabAPM.

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