Trabajar y tener hijos, ¿misión imposible?

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El número de mujeres que decide incorporarse al mercado laboral ha ido aumentando paulatinamente. Sin embargo, las nuevas generaciones también quieren formar una familia, pero sin que esto implique tener que dejar su trabajo. Son muchas las trabas que las jóvenes de hoy en día encuentran a la hora de compatibilizar maternidad y trabajo, pero ¿son estos dos aspectos irreconciliables?

Padre e hijo/Laura Martínez
Descubriendo/Laura Martínez

La probabilidad de estar embarazada suele ser, en la mayoría de los casos, una buena noticia. Traer un bebé al mundo y ampliar así la familia puede resultar algo maravilloso. Sin embargo, no todo son ventajas. En ocasiones anunciar el embarazo a la empresa supone un trago difícil para la futura mamá, sobre todo si son madres primerizas. Lamentablemente, son muchos los prejuicios en torno a la maternidad en el ámbito laboral y las dudas suelen ser habituales. En noviembre de 2014 Mónica Oriol, ex presidenta del Círculo de Empresarios, afirmaba en unas polémicas declaraciones que prefería contratar a mujeres que no fueran a tener hijos: “Si una mujer se queda embarazada y no la puede echar durante los once años siguientes a tener a su hijo, ¿a quién contratará el empresario?”, explicaba.

En grandes ocasiones, las embarazadas sufren un tipo de acoso sistemático llamado mobbing maternal, cuyo objetivo principal no es la eliminación de la víctima, sino utilizar a esta como ejemplo del error que supone quedarse embarazada y que así las demás trabajadoras no se atrevan a hacerlo.

Los datos sobre mobbing maternal son alarmantes. En España, según un estudio del Instituto de Política Familiar (IPF), el 18% ha recibido presiones por parte de la empresa al quedarse embarazadas. Una de cada cuatro (de entre 18 y 25 años) incluso recibió la carta de despido poco después. La secretaria de Igualdad del Sindicato de funcionarios CSI-F, denuncia que “las mujeres todavía se ven en la tesitura de tener que renunciar a su carrera profesional o a formar una familia”.

La pregunta más habitual entre las mujeres trabajadoras que se quedan embarazadas es si pueden ser despedidas por ello. Según la Ley Española este no puede ser un motivo de despido, y desde el momento que la mujer sabe de su situación puede comunicarlo a su empresa sin miedo a que esto tenga consecuencias. Así lo especifica el artículo 55.5 del Estatuto de los Trabajadores, que considera “nulo” el despido de las trabajadoras embarazadas, desde la fecha de inicio del embarazo hasta el comienzo del período de suspensión; y así lo sentenció el Tribunal Constitucional en 2008, al anular el despido de una embarazada.

Otras de las muchas dudas que invaden a la gran mayoría de las futuras madres, al encontrarse en esta situación, son si han de comunicárselo a la empresa, cuándo deben hacerlo, en qué casos es mejor no anunciar nada… Por ello, la revista Bebés y más publicaba, en enero del año pasado, un artículo dando respuesta a todas estas incógnitas.

Lo mejor, señalan varios abogados laborales especialistas, es comunicar el embarazado a los tres meses, cuando ya no hay riesgo de aborto. Se trata de confiar en la empresa. Pero no todas las mujeres lo hacen. Ante una encuesta realizada, por Maternity cover, a 1.300 embarazadas británicas, tres cuartas partes afirmaron que preferían no comunicar su estado a la empresa porque consideran que estar encinta pone en peligro sus carreras. Además señalaron que esconderían su embarazo si les ofrecieran un trabajo nuevo.

Jugando/Laura Martínez
Jugando/Laura Martínez

Con motivo de queja respecto a la brecha laboral que hay entre mujeres y hombres, el pasado mes de enero, la cofundadora y diputada de Podemos, Carolina Bescansa, acudía al Congreso de los Diputados con su hijo Diego de seis meses, al que, además, amamantaba en público. Bescansa explicó que su bebé sigue tomando el pecho y no puede separarse de él. Sin embargo, se entendió que con este acto su objetivo no era otro que conseguir que la ciudadanía tome conciencia sobre las dificultades que tienen las mujeres a la hora de compaginar trabajo y familia.

Como era de esperar, esta escena de la diputada con su niño en brazos generó controversia. No solo saltaron aquellos que la consideraron algo “fuera de lugar”, sino algunos y algunas feministas que opinaban que, lejos de ser una forma de protesta, Carolina Bescansa estaba atribuyendo, otra vez más, el cuidado de los hijos a las mujeres; pues podría haber dejado al pequeño en una guardería como habría hecho cualquier diputado.

A pesar de todo, cada vez son más las empresas que permiten a mujeres madres, incluso con reducción de jornada por maternidad, avanzar en sus expectativas laborales y crecer como profesionales. Compaginar la maternidad con la carrera profesional puede parecer una tarea complicada pero no imposible. ¿La muestra de ello? La gran cantidad de madres trabajadoras que hay hoy en día. Aún así, es necesario seguir apostando por políticas auténticas en materia de conciliación que permitan compaginar la vida laboral y familiar sin morir en el intento y que incluyan a hombres y mujeres y no solo a ellas.

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